09/25/2020

MASONERIA Y MUJER (IV)

Anuncios

FUENTES DE LA JURISPRUDENCIA MASONICA Y LA MUJER.

En el año 1927 la Editorial  “El Siglo XX”, publicó un pequeño libro titulado “LOS ANTIGUOS LIMITES”, cuyo autor lo fue el VH Carlos F. Betancourt, en el cual realiza un estudio muy completo de las fuentes de la Jurisprudencia Masónica y en particular de los Antiguos Limites o Leyes Fundamentales de la Institución, en el cual, en las págs. 14 a la 29, inserta un artículo publicado por el IH Albert G. Mackey, que fue “el primero que trató de fijar los Antiguos Limites” (pág. 14), y del cual tomo algunos pasajes interesantes y muy relacionados con el presente tema.

Dice el Hermano Mackey que “Sir Williams Blackstone principia sus Comentarios a las Leyes de Inglaterra con la breve definición de que “Ley en su sentido más general y comprensivo, significa una regla de acción, y se aplica a toda clase de acción, ya sea animada o inanimada, racional o irracional”. Es en este sentido cuando hablamos de las leyes de un país, como aquellas reglas, ya deriven de la promulgación positiva de la autoridad legislativa, o de costumbres por largo tiempo establecidas, por medio de las cuales se regulan las relaciones de los ciudadanos o súbditos”.

“Así también, las sociedades, que no son sino imperios, reinos o repúblicas en miniatura, están reguladas por reglas de acción, que para sus respectivos miembros, son leyes tan perfectas como las establecidas por una nación. De aquí que la Francmasonería, como la más antigua y universal de todas sociedades, está gobernada por leyes o reglas de acción, las cuales ora surgen de su organización y están basadas en usos y costumbres desde largo tiempo establecidas o son derivadas de las promulgaciones de sus tribunales superiores”.

“Esta diferencia en el origen de las leyes de la Masonería da lugar a una división tripartita de ellas como sigue:

  1. “Landmarks (Antiguos Límites)
  2. “Resoluciones Generales”
  3. “Resoluciones locales”

Sigue diciendo el IH Mackey, en la pág. 14, que las leyes no escritas de la Masonería, o costumbres, están contenidas en sus Landmarks, y que las leyes escritas son aquellas resoluciones dictadas por las autoridades superiores masónicas, “y las cuales son ya generales o locales, según que la Autoridad que las promulga sea general o local”.

De los Antiguos Limites y su naturaleza nos señala que “quizás el mejor método sea restringirlos a aquellas antiguas y por tanto universales costumbres de la Fraternidad, las que ora han surgido gradualmente en efectividad como reglas de acción, o si han sido promulgadas por cualquiera autoridad competente, lo fueron en una época tan remota que noticias de su origen no se encuentran en los registros de la historia. Ambos a dos, los promulgadores y el tiempo de la promulgación, están más allá del período escrito y, por tanto, los Landmarks son “de tanta antigüedad que no se tiene memoria ni hay historia de ello. Como puede observarse en las anteriores citas se señalan condiciones esenciales para que una ley considerada como un Landmarks universal, o sea generalmente aceptado por todas las Grandes Logis que componen la gran familia masónica regular, estos requisitos son: La Antigüedad y que hallan sido promulgadas por una Autoridad masónica competente.

Sigue expresando el hermano Mackey que “Otra peculiaridad de los Landmarks es que son irrevocables. Si el Congreso a que nos hemos referido no tiene poder para promulgar un Landmarks, tampoco tiene prerrogativa para abolirlo. Los Antiguos Limitantes de la Fraternidad, como las leyes de los Medos y los persas, no pueden sufrir cambios.

Aunque transcurran centurias permanecerán iguales, y deberán continuar en la misma forma hasta que la Masonería cese de existir”. En este párrafo el IH Mackey señala otro requisito o “peculiaridad” que a los Landmarks corresponde: ellos son inalterables o irrevocables. A continuación deseo continuar citando las ideas y conceptos contenido en este interesante artículo de IH Mackey, por hallarse contenido en el mismo la esencia del tema que estoy tratando y, a partir de las cuales deseo establecer mis propias conclusiones respecto al por qué la mujer no forma parte de la Moderna Masonería y los puntos que considero más débiles, de acuerdo a lo enunciado por Mackey, que repito fue el primero que trató de fijar estos Antiguos Preceptos de la Masonería Regular, así en el párrafo siguiente expresa un hermano Mackey que “Es una fortuna para la estabilidad de la Masonería que existan los Antiguos Límites y que a la vez sean inmodificables.

Ellos se mantienen firmes en el camino de las innovaciones, controlándolas y conteniéndolas, y si alguna vez son violados inadvertidamente, debido a su influencia, los masones conscientes y reflexivos vuelven otra vez por el buen camino, preservándose así esa uniformidad de carácter y designios de la Institución. Pero es igualmente afortunado para la prosperidad de la Fraternidad y para su capacidad de marchar con el progreso de los tiempos que estos Landmarks sean pocos. Su números es suficiente para actuar como un valladar contra las innovaciones, pero no son lo bastante para detener las reformas necesarias”.

De todo lo anterior me parece sumamente importante resaltar lo siguiente: que los Landmarks deben preservar la uniformidad de carácter y designios de la Institución, que son igualmente necesarios para la prosperidad de la Fraternidad y que no deben detener las reformas necesarias.

El IH Mackey reconoce como Antiguos Limites veinticinco preceptos, de los cuales voy a citar el que se refiere a las mujeres y este es el décimo octavo, que dice: “Ciertas calificaciones de candidatos para iniciación se derivan de un Landmarks de la Fraternidad. Estas calificaciones son: que debe ser hombre, no mutilado, de libre nacimiento y de edad madura.

Esto significa que una mujer, un inválido, un esclavo o uno que nació en la esclavitud están descalificados para la iniciación, según los ritos de la Masonería. Los estatutos, es verdad, han sido de tiempo en tiempo promulgados, reforzando o ampliando estos principios, pero la calificación, realmente arranca de la verdadera naturaleza de la Institución Masónica y de sus enseñanzas simbólicas y siempre ha existido como Landmarks”.

A partir de lo expresado por el IH Mackey, deseo hacer algunas reflexiones. Tomemos la esencia del artículo décimo octavo: las mujeres, los inválidos, los esclavos o nacidos en la esclavitud, no pueden ser iniciados masones.

Para establecer un plan de estudio y reflexión sobre estas condiciones establecidas por el IH Mackey, deseo invertir el orden en que los mismos fueron planteados, y comenzar por el último de ellos, o sea, los esclavos o nacidos en la esclavitud.

  1. Los esclavos o nacidos en la esclavitud, que actualmente se denomina “hombre libres”. Esto en la actualidad ha variado, ya que actualmente se requiere que sea hombre libre, y no como se consideraba, y aún en algunas Grandes Logias Americanas se mantiene, en principio que fuera de “nacimiento libre”, entendiendo por libre que precediera de una “barriga libre”, ya que este concepto era transmitido por la mujer. Como puede observarse este es uno de los Antiguos Límites que ha sufrido modificación, debiendo recordar en este punto que el IH Mackey consideraba, como anteriormente se expuso, que los Antiguos Límites de la Fraternidad ¨como las leyes de los Medos y los Persas, no pueden sufrir cambios”, aunque más adelante reconoce que ellos deben poseer la flexibilidad necesaria para “marchar con el progreso de los tiempos”. En este caso la gran mayoría de las Grandes Logias Regulares, se han adecuado al paso de los tiempos y con ello han asegurado que nuestra Institución marche adelante.
  2. Los mutilados o con defecto físico. En la actualidad este impedimento, al igual que el anterior, ha cedido el paso a una interpretación más amplia y tolerante, dado el carácter especulativo de los trabajos que realiza la Masonería Moderna, que a diferencia de la Masonería Operativa, es decir, el aprendizaje y práctica de oficios artesanales (talla de la piedra), que se atribuye a los antiguos masones de la Edad Media, no requiere de una fortaleza o perfección física determinada. Es importante destacar que estos dos preceptos anteriormente analizados, han sufrido una profunda modificación para adecuar a nuestra Fraternidad “al progreso de los tiempos”. No obstante, es preciso señalar que en el Artículo cuarto del más Antiguo Documento Masónico de Inglaterra, que como ya hemos visto data de 1425 a 1445, que aparece en el “Consultor del Masón” del IH Aurelio Almeida, versos 128 y 129, dice que “Que el Maestro mire bien y no haga aprendiz a ningún siervo…” y el Artículo Quinto, dice “Que el Aprendiz sea de nacimiento legitimo” 8verso 148), con referencia al caso de los mutilados, en este mismo artículo quinto, versos 151 al 160, se refiere que “Debe cuidar (el Maestro), según podéis oír, que tenga todos sus miembros sanos,/ Sería para el oficio gran vergüenza/ Admitir a un lisiado, o a un cojo, pues un hombre imperfecto en esa forma/ Haría muy poco bien a la fraternidad/ Así podéis saber todos y cada uno,/ Que el oficio requiere un hombre fuerte,/ Un hombre mutilado no tiene fuerza/ Esto lo habréis comprendido hace largo tiempo. Es de destacar que estas limitaciones forman parte de todos los preceptos que se han publicado hasta nuestros días, si tenemos en cuenta al menos formalmente, ya que en el cuestionario que se les indica a los investigadores de los candidatos, tomar como referencia, una de las preguntas se refiere explícitamente a este aspecto.

Como hemos visto ambos conceptos ya en desuso, cumplen con requisitos tales como “que su existencia debe datar de tiempos inmemoriales”, y que “si han sido promulgadas por una autoridad competente, lo fueron en una época tan remota, que noticias de su origen no se encuentran en los registros de la historia”, por lo que constituyen verdaderos Landmarks, que, según expresa en IH Mackey en su “Fuentes de la Ley Masónica (pág.16), “Si el Congreso a que nos hemos referido un Congreso en el cual sea posible reunir a todas las autoridades masónicas de los tiempos presentes) no tiene poder para promulgar un Landmarks, tampoco tiene prerrogativa para abolirlo”. Y sin embargo estos dos Landmarks, han sido abolidos, al menos en la práctica.

A continuación nos vamos a referir en el otro de los aspectos considerados en este Landmak, o sea la prohibición a la mujer de ingresar a nuestra Institución. A este respecto debemos recordar que en el “Mas Antiguo Documento Masónico de Inglaterra, ya citado, se establece que “De grandes Señores y sus Señoras”… “Celebraron Consejo juntos”, y que en el “Consultor del Masón” del IH Aurelio Almeida, Pág. 347, se refiere que “Las referencias hechas en ciertas cláusulas del Manuscrito de 1693 al deber que está el Aprendiz de proteger los intereses de su Señor o dama…”, señalando más adelante que “Igual uso prevalecía en Escocia, donde las viudas e hijos, y a falta de éstos, las hijas de los libres albañiles podían bajo ciertas restricciones que variaban según la localidad, ejercer los privilegios de burgaleses o burgueses (ciudadanos), llevando a cabo la referida obra”.

Si esto es así, como refiere la obra antes citada, podemos considerar que la prohibición a las mujeres de ingresar a la Masonería, y no reúne el requisito de la antigüedad. Volvamos al IH Findel y su “Historia de la Francmasonería”, Pág.110, donde dice que “La tendencia a someter las antiguas ideas a un nuevo examen se extendió rápidamente durante el reinado e Carlos II (1660) y se manifestó en todas las cosas…” y sigue expresando que “…Carlos II fundaba la Sociedad Real con el objeto expreso de divulgar las ciencias por medio de los experimentos directos y oponer a lo sobrenatural el campo más amplio de las ciencias experimentales.

Como consecuencia lógica de audaces empresas, del espíritu de reformas que se había apoderado de la teología, las ciencias y la política, de las grandes reformas legislativas que hicieron célebre aquél reinado, se inició una transformación general de la vida. Fue abolida la censura de prensa, la libertad individual asegurada y, en fin, se publicó el decreto de tolerancia de 1689”. Como se puede apreciar, la Inglaterra de fines del siglo XVII presenta las condiciones idóneas para que la Sociedad de los Francmasones pueda emerger y desarrollarse, ya que está comprobado que los tiempos de mayor auge y esplendor de nuestra Institución, se han observado que ocurre en los momentos en que la libertad y la tolerancia imperan en el entorno social en que ella tiene su asiento. Por ello, no es nada extraño, pues, que nuestra Institución se halla manifestado en la Inglaterra de 1717. No obstante, creo conveniente continuar citando al Hermano Findel, que sigue diciendo que “Era imposible que este gran movimiento intelectual pasara sin dejar huella en la asociación de francmasones.

De aquí es que podamos asegurar que él contribuyó poderosamente a su transformación de una sociedad operativa a una alianza que abarca toda la humanidad. Del mismo modo es imposible negar que muchos elementos originalmente extraños se introdujeron en esta época en la cofradía, pero es indiscutible también que estos elementos indican la existencia anterior de instituciones relacionadas directamente con ella”.

Estoy de acuerdo con el IH Findel en que existieron instituciones anteriores a la Francmasonería, que “guardan relación con ella”, pero que no fueron “el origen de ella”, porque sigo insistiendo en que la Francmasonería, al menos lo que hoy entendemos por tal, procede de fines del siglo XVII y no antes, y para apoyar esta afirmación deseo referirme, brevemente por no ser este el tema central del presente trabajo, a los Ordenes Arquitectónicos, tan importantes para nuestra Institución.

El Orden Arquitectónico Gótico está muy relacionado con las asociaciones de “picapedreros” que, según se afirma, constituyen el antecedente de nuestra Fraternidad, en la Edad Media.

Aunque esta relación histórica, desde que se manifestó este Orden Arquitectónico, por primera vez “en la isla de Francia, París”, y llegó a Alemania y por último a Inglaterra, transcurrió un período de tiempo suficientemente largo (segunda mitad del siglo XII hasta el siglo XVII), hasta que surge el Estilo Barroco, como para haber dejado una huella muy profunda en la configuración que habría de adoptar los Templos Masónicos, y que no es precisamente la Gótica, sino que por el contrario se adopta el Estilo Barroco de mediados del siglo XVII, y obsérvese que es en esta época en que se adquiere el Frontón de forma Triangular y las columnas, no como soporte, sino como adorno, llamada salomónica. Este es otro elemento que me hace pensar que nuestra Fraternidad, es producto del siglo XVII y de la sociedad inglesa de la época.

Considérese, además, que la ilustración inglesa proyectó sus luces sobre toda la Europa Continental.

Pero ocurre algo muy interesante en este manido siglo XVII inglés (y europeo), y es la proliferación de escritores fantásticos, que hicieron del mito prácticamente una realidad, tal como dice el IH Findel, en su obra citada, Pág.110, y que por el interés que representa para este tema, deseo copiar, “La literatura del siglo XVII merece por esto una atención especial, ya que muchas costumbres y símbolos masónicos tienen su fuente en los escritos de entonces resultando necesario acudir a hipótesis poco probables de una continuación directa de los misterios antiguos. Bacon había publicado su novela “La Nueva Atlántida” cuyos acentos francmasónicos condujeron, como se sabe, al hermano Nicolai a una hipótesis ya desacreditada sobre el origen de esta sociedad”.

Como se puede ver, el hermano Findel descarta el presunto origen de la Francmasonería en épocas remotas, y añade que “La obra de Dupuy”, “Historia de la Condenación de los Templarios”, publicada en 1650 y reproducida más tarde en 1685, había producido mucho ruido y llamó la atención hacia la orden, … además, había aparecido en 1592 el “Tratado de los Templarios, de Messina; en 1698, “La Historia de las religiones” y de las órdenes militares de la iglesia y de las órdenes de caballería”, de Harmant, etc.,

Los misterios antiguos eran tratados en las siguientes obras: Pierre Valeriani, Hieroglyphica sen de cacris Egyptorum (1604) Meursii Eleusina (1617), etc.

Los escritos de los rosacruces, sobre todo, eran de tal género, que en su contenido ha hecho que el inteligente y juicioso profano J.G. Buhle les atribuya la fundación de la francmasonería. Pretende abiertamente en la Pág. 274 “que la francmasonería hasta el grado de maestro no contiene nada absolutamente de esencial en sus principios, ideas, ni máximas, ni en su simbolismos, mitología y ritual que no se encuentre indicado y explicado en la “Fama et Confessio Ordinis R.C. (1614) y en los otros escritos anteriores y posteriores a la susodicha obra”, como el objeto, los usos y las formas de la orden”.

“V. Audreace, en su novela “La Orden de los Rosa Cruz, agitó vivamente por primera vez la idea de un colegio secreto (logia), con un objetivo benéfico y cosmopolita, de castigo para los malos que oprimían a la ciudadanía, y propagadora de la verdadera religión y moral. Fue quien dio las primeras noticias sobre la sociedad a la cual calificó de probable en su existencia. Decía que se obligaba a los miembros a la más severa discreción por medio de un juramento, proponía la formación de diversos grados y permitía su ingreso en ellos lo mismo a los grandes que a los pequeños, a los sabios que a los ignorantes, a los ricos que a los pobres, no había más exigencia para la recepción que la pureza de obras e intenciones”.

Como hemos visto el siglo XVII es particularmente profuso en el elemento fantástico, en cuanto a la literatura se refiere, además, un profundo sentimiento anti-clerical, y una percepción místico-esotérico de la vida, que pudo dar origen, en combinación con el nuevo espíritu de investigación científico-filosófico que en aquellos tiempos prevalecía, a la Mística, los Símbolos, a una parte del Sistema Filosófico-doctrinal, e inclusive al ritual que habría de adoptar nuestra Institución. Por otra parte, hemos de considerar que en este siglo la mujer no era considerada como un igual al hombre, que era el centro del todo.

Efectivamente, si acudimos una vez más a la definición que el IH Mackey da de los Landmarks, y aceptamos que la Masonería surge de las Cofradías de la Edad Media, hemos de aceptar que la mujer tiene derecho a la Iniciación Masónica, pero si consideramos que nuestra Institución, su filosofía, rituales, doctrina y simbolismo, fueron producto de la concepción que en estos tiempos de la Ilustración, de Bacon, Hume y Locke, de la Royal Society, el Deismo y el Empirismo, corrían por la Inglaterra del Siglo XVII, y adoptados en esta etapa donde prevalece la concepción del hombre-varón y la mujer queda relegada a un plano del “animalito de cabellos largos e ideas cortas”, estado éste que prevaleció, y aún prevalece en muchos lugares de la Tierra, hasta muy entrado este siglo, aspecto este que más adelante trataremos, con el fin de que pueda apreciarse que la mujer ha sido una de los seres humanos más discriminados en la historia de la Sociedad Humana.

Continuando con el aspecto que estamos estudiando, la mujer en los Landmarks, debemos señalar que el IH Albert Dike y citado por Carlos Betancourt, en su obra “Los Antiguos Límites”, Pág. 126, se refiere a esta prohibición señalando que la misma proviene de:

1) El acuerdo de la Gran Logia de Inglaterra de que el juramento de M.M. contiene los Antiguos Límites.

2) el uso universal, inmemorial y sin distinción, y

3) Las condiciones para el ingreso en las sociedades primitivas y sus derivados”. Desarrollemos cada uno de los argumentos:

El acuerdo de la Gran Logia de Inglaterra de que el juramento de M.M. contiene los Antiguos Límites. Estoy de acuerdo en que en este juramento están contenidos los Antiguos Límites, lo que es interesante de observar es que el grado de M.M. fue establecido entre los años 1720 a 1724, es decir este grado no era conocido en la masonería anterior a 1717, por lo que no cumple con el requisito que plantea el IH Mackey de que “la antigüedad es un elemento esencial”. En el segundo caso, o sea el uso universal, si se cumple.

No obstante que sea de uso inmemorial y sin distinción, eso es muy cuestionable, por las razones antes expuestas, (los Manuscritos de 1445 y 11693), que al igual que lo expuesto en el tercer elemento, es decir, “las condiciones para el ingreso en las sociedades primitivas y sus derivados”, son totalmente irreales y documentalmente muy difícil de probar, no obstante si llegamos a confesar que admitimos que nuestra sociedad se derivó de las condiciones, intelectuales, de un profundo desarrollo del espíritu racionalista, anti clerical y místico-fantástico del siglo XVII inglés, entonces si podemos justificar el por qué la mujer se encuentra ausente de nuestra Masonería Regular, lo que no impide que en otros cuerpos masónicos, conocidos por Masonería de Adopción, se halla admitido la presencia de la mujer entre sus filas.