09/21/2020

MASONERIA Y MUJER (VI)

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SOCIEDAD Y MUJERES.

Gustavo Pardo 33

El Ser Humano conocido por mujer, ha avanzado muy lentamente y con grandes tropiezos en el campo del progreso social, en realidad considero que ella ha sido uno de los seres humanos que más ha soportado, a todo lo largo de la Historia de la Sociedad, esa penosa carga que se conoce por “discriminación”, y no podemos decir que la misma se circunscribe a los albores de la humanidad, ni a la Edad Moderna, en la Sociedad Contemporánea, en este siglo XX que tanto progreso ha traído al hombre, en lo concerniente a la ciencia y la técnica, la mujer se ha visto por largas décadas, y aún en muchas regiones del planeta lo está, cruelmente discriminada, sírvanos de ejemplo los siguientes datos:

  1. El derecho al voto quienes primero lo obtienen son las mujeres de Nueva Zelandia, en 1893. Obsérvese que esto ocurre en un país que no pertenece a los centros de la cultura tradicional, o sea la Europa, ni en un centro de poder económico como los Estados Unidos de América, donde lo obtiene en 1920. Por otra parte es digno de destacar que en un país tan avanzado como el Canadá, este derecho le es otorgado a la mujer, en fecha tan reciente como en 1960, en Suiza, otro paladín del progreso, en 1971, y por fin en Sud África en 1994. Por nuestra parte, en Cuba se reconoció en 1934.

Además, es conveniente fijar nuestra atención sobre las fechas en que se promulgan algunos convenios internacionales en los que se garantizan ciertos derechos a la mujer, aunque que se les garantice no quiere decir que ellos sean realmente aplicados. Veamos algunos ejemplos:

–       Convenio sobre la igualdad de remuneración (1851)

–       Convenio sobre los derechos políticos de la mujer (1952)

–       Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación) 1958.

–       Declaración sobre la eliminación de la discriminación sobre la mujer, (1979)

Como se puede apreciar, todos estos convenios anteriormente citados, son posteriores a la Declaración de San Francisco de 1948, lo que expresa muy claramente que la mujer continúa siendo objeto de discriminación social y civil, tal y como lo fue en la Antigüedad, el Medioevo y los tiempos de la Ilustración.

Por otra parte es muy importante tener en cuenta que ella es la responsable de educar y formar a sus hijos en el hogar, como mínimo hasta que estos cumplen siete años de edad y los “sicólogos concuerdan esos son los años durante los cuales se forja la visión que los niños tienen del mundo”, según opina la Dra. Aleanor Masini Barbieri  en un artículo publicado en la revista Correo de Noviembre de 1992, bajo el título de “La Mujer y la Sociedad Democrática”, señalando más adelante que “las mujeres son y han sido el puntal de la sociedad”, expresando que las mismas desarrollan este papel en el seno de la familia y en factor económico que ellas aportan al sostenimiento de la misma.

Si consideramos que la Masonería se define a sí misma como “la Institución Orgánica de la Moralidad”, y sus fines lo constituyen el “disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar amor a la humanidad”, entonces tal vez sería apropiado observar cuidadosamente el factor de unidad, respecto y consideración que inspira la mujer en el seno de la familia, donde los niños aprenden “el respeto, la tolerancia y otros principios…a edad muy temprana”, sigue diciendo la misma autora.

Además en la revista Correo de Octubre del 94, la Dra. Debarit; Guha-Saper, en un artículo titulado: “Mujeres Jefes de familia” dice que “El jefe de familia es la persona reconocida como tal por ella misma y por los demás miembros del hogar” y continúa “El jefe de familia es el sostén principal del hogar, hacia él orientan sus bienes y servicios los gobiernos, los organismos de ayuda al desarrollo…” y nos ofrece una estadística muy interesante en la que expresa que en la década de los 80”…los hogares cuyos jefes de familia son mujeres, se aproxima al 30% en América Latina y el Caribe…”

Igualmente debemos considerar que la Masonería aboga por la práctica de todas las virtudes, uniendo el buen ejemplo de la propia conducta, a las sublimes enseñanzas que emanan de un hogar bien establecido, entonces cabría preguntarnos: qué papel puede la Francmasonería brindar la Mujer para garantizar que nuestra Institución pueda marchar “con el progreso de los tiempos” sin que por ello se incurra en el peligro que representa introducir innovaciones apresuradas, que rebasen la capacidad de asimilación de una Sociedad nacida bajo el signo del siglo XVII inglés. No obstante la mujer es un factor social, económico, y político, que en el próximo siglo emergerá como una verdadera fuerza en todos los aspectos de la vida, y que será muy difícil de ignorar.