09/20/2020

CONSPIRO LA MASONERIA CUBANA CONTRA BATISTA?

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Por Roger Fernandz Callejas. Secretario Tesorero de la Academia Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba

INTERESANTES DECLARACIONES DEL SR. FRANCISCO DIAZ PIFERRER.

Francisco Díaz Piferrer no es masón, aunque su padre sí. y por esta circunstancia, conserva un profundo respeto por la Masonería. Es, además, un verdadero veterano de la revolución, en cuyas actividades se inició a los 11 años cuando la célebre expedici6n de Gibara, en la que perdió a su hermano Eugenio Álvarez Piferrer, el 17 de agosto de 1931.

Educado en esa escuela de lucha por la libertad, cuando se produce el fatídico 10 de marzo se lanza a la lucha contra Batista, unas veces en una organización revolucionaria, otras casi individualmente. hasta que se convierte en uno de los creadores de la Triple A”. en unión de Aureliano Sánchez Arango. Convencido de que la forma dispersa resultaba ineficaz, unido a Frank País, establece contacto con Fidel Castro y logra la primera unidad revolucionaria. En su constante batallar, subiendo y bajando a la Sierra Maestra, se conecta con el H. Humberto Mazzorana y cuando el 17 de diciembre de 1957 es comisionado por el Movimiento “26 de Julio¨ para acompañar al Tte. Antonio López Souza y al combatiente Reynaldo Jiménez que llevaban misiones especiales, se nos entrega a Mazzorana en Camaguey y éste los trae al Gran Maestro Piñeiro. Quien los oculta en el Gran Templo Nacional Masónico. Así fue su primer contacto con la Masonería.

‘Visto el magnífico resultado que había obtenido la gestión con el Gran Maestro y ante la necesidad de posteriores trabajos. Mazzorana puso en contacto directo con el Dr. Piñeiro y del Cueto, —dice el Sr. Díaz Piferrer— quien me brindó toda su cooperación desinteresada y amplia en beneficio del proceso revolucionario¨. De este primer contacto surgieron otras actividades de mayor envergadura y de trascendencia imponderable.”

“Una de ellas, que estuvo a punto de ser decisiva, se la voy a explicar con ciertas reservas por razones que no vienen al caso. El Gran Maestro me llamó para ponerme en contacto con un militar europeo, de nombre Rayko Ivetic, quien ofrecía sus servicios a la revolución para desarrollar un plan relámpago perfectamente calculado, con técnicos de la pasada guerra, que consistía en un asalto coordinado a Columbia y La Cabaña y la consiguiente acción sobre otros centros. El plan resultaba de tal amplitud e importancia, que estimé no podía resolverlo personalmente y entonces lo notifiqué a Daniel[1]. que era el Coordinador Genera del Movimiento ¨26 de Julio” quien se entrevistó con el Gran Maestro y con Rayko. La importancia del asunto lo hizo pensar que solo podía resolverlo Fidel Castro, por lo que decidimos llevarlo a la Sierra. Así lo hicimos, siendo yo el encargado de llevar al yugoslavo a Santiago, donde lo puse a disposición de la Dirección General del Movimiento y este organismo lo hizo llegar hasta el Dr. Fidel Castro en la Sierra Maestra. Como ya estaba establecido el contacto del Gran Maestro conmigo, el propio Dr. Piñeiro me autorizó para ampliar ese contacto a Fidel y por medio del Sr. Rayko se lo comuniqué al Jefe Supremo de la Revolución, y para futuros contactos le mandamos a decir que el Gran Maestro. Dr. Carlos M. Piñeiro y del Cueto, en lo adelante se llamaría Bushnell, nombre de guerra que él escogió y cuyo origen debe explicarle él mismo.”

“Siempre he tenido la costumbre —interviene el Gran Maestro aclarando— de relacionar estos nombres con algo que me facilite recordarlo. Mi experiencia me ha enseñado que no debe uno vacilar en estos asuntos. Por eso traté de buscar un nombre que me fuera fácil recordar y escogí el apellido del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte de los Estados Unidos.”

Y, una vez aclarado esto por el Dr. Piñeiro. presente en la entrevista, continuamos recogiendo las declaraciones del Sr. Díaz Piferrer, quien nos dice:    .

“A partir de ese momento quedé constituido en el contacto entre Fidel Castro y el Dr. Carlos M. Piñeiro Jr. por medio del Sr. René Ramos Latour, que era el Coordinador Nacional en sustitución de Frank País, cuyo nombre de guerra era DANIEL. Le digo ERA porque tuvimos la fatalidad de que muriera, por rara casualidad, al año exacto de haber caído asesinado País.”

“Los servicios prestados por el Dr. Piñeiro a la revolución son incontables. En este edificio

se reunieron muchas veces conspiradores. aquí se asilaron innumerables revolucionarlos buscados por la Policía, se les salvó la vida a muchos y no se sabe a cuanto se les embarcó para el extranjero. Algunos los traje personalmente al Gran Maestro.”

“El asunto Rayko no tuvo éxito debido a que había que invertir una suma de dinero que no teníamos. Todo el efectivo que hizo falta para esa gestión. mientras a tuvimos pendiente. lo aportó el Gran Maestro y conste que fueron ALGUNOS PESOS. El plan tipo “Comando” no pudo llevarse a cabo. pero al militar europeo lo utilizamos en comprar armas en Europa. Los planos de Columbia, necesarios para este proyecto. nos los entregó el Tte. Felipe Rodríguez de la Torre.”

¨Pero la intervención del Gran Maestro Dr. Piñeiro. de mayor importancia y buenos resultados tuvo como base sus relaciones internacionales. Me entrevisté con él con motivo de un viaje que iba a hacer a México. en compañía del Ing. Agustín Capó, a fin de lograr que pudiera salir de ese hermano país una expedición que teníamos preparada y la cual llamamos “Expedición Adela”. que era el nombre del barco. El Gran Maestro me dic una carta de presentación para el Gral. Eduardo Rincón Gallardo, quien a su vez nos puso en contacto con el Gral. Lázaro Cárdenas. Gracias a esta gestión logramos resolver esta situación enojosa que teníamos con los aduaneros, que habían detenido la expedición en las Islas Mujeres. Una tarjeta del Gral. Rincón Gallardo resolvió el problema y la expedición logró salir y llegar a Cuba. Nosotros pensábamos utilizarla  en combinación con la huelga del 9 de abril, pero fracasada ésta, tuvimos que dejar las armas en la Provincia de Pinar del Río. Esta expedición vino al mando del pinareño Francisco González, como segundo el Dr. Martínez Junco, el tercero era Pablo Fernández y el cuarto el Dr. Cándido de la Torre, además, venían en el barco, Félix, hijo de éste; Luis Reyes, Eduardo Venereu, que nos resultó mas tarde ¨chivato”; Plascencia, Suárez Gayol, Orestes  chauffeur de Pedrito Miret, y dos americanos expertos en explosivos. Después de entregar las armas en Pinar del Río casi todos regresaron a México con el propósito de traer nuevas expediciones.¨

Mi último contacto revolucionario con el Gran Maestro. de haberlo podido establecer, hubiera sido determinante. Recibí ciertas órdenes de Fidel Castro para producir una acción en La Habana aprovechando las armas de una expedición, que más tarde llegó a Cienfuegos, que sería definitiva en la caída de la tiranía. Sabiendo que con el Dr. Piñeiro podía contar plenamente y que el asunto era tan delicado que no debía tratarse con cualquiera, le envié una carta con un propio, pero tuvimos la desgracia de que al llegar éste al Gran Templo, la policía estaba haciendo un registro y entonces el mensajero se comió la carta y tuve que dirigir mi vista hacia otro lado, desde Miami en donde estaba. La acción no se pudo llevar a cabo debido a que todo estaba preparado para el día 6 de enero y el día 1º huyó Batista. No obstante estuvimos en un tris de resolver el problema de Cuba.”

“Puedo asegurar que la Masonería cubana cumplió, como siempre. su misión en defensa de la libertad y la democracia, unas veces por medio de sus logias, otras de sus miembros y en bastantes oportunidades y de manera destacada, a través de su Gran Maestro Dr. Carlos M. Piñeiro y del Cueto.

conocido en la revolución por el nombre de BUSNELL.”

Esas son las cosas de las luchas por la libertad, pensamos nosotros, la revolución pasada le ha cambiado hasta el nombre a nuestro Gran Maestro, pero no le ha cambiado su espíritu de combate y su fe inquebrantable en el ideal que lo hizo vincular a la Masonería con la Patria, en nuevo consorcio histórico


[1] Cmte. René Ramos Latour