09/21/2020

QUE HARIA HOY EL GRAN MAESTRO CUBANO?

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TESTIMONIO DEL RAFAEL RAMOS.

Roger Fernandez Callejas

Secretario Tesorero de la Academia Cubana de Altos Estudios Masonicos.

Ministerio de Agricultura, cuarto piso, y en condiciones inconfundibles de trabajo. Nos enfrentamos con el V:.H:. Rafael Ramos, miembro destacado de la R L. “Llansó” y personalidad activa en el movimiento revolucionario “26 de Julio”. que ocupa en la actualidad la Dirección General Administrativa de ese Ministerio. Su recia complexión nos hace pensar de antemano en la integridad de un carácter que no se doblega. y a priori esperamos la frase cruda, pero sincera y franca, sin asomo de hipocresía.

Le anunciamos nuestro propósito y recostándose en su silla giratoria nos dice:

“Tome nota que en esto hay cosas muy interesantes. Por lo pronto puede decir que he estado combatiendo al ¨Gorila Trágico’[i] desde el mismo 10 de marzo fatídico, aunque le advierto que mi lucha fue más contra el régimen que representaba que a su persona. Como masón sé que nuestra Institución  no podía romper de plano con la tiranía, pero considero, al mismo tiempo, que todo masón que se precie de cumplir los postulados de la Fraternidad. tiene, necesariamente, que disponerse a luchar en defensa de la libertad. Es mas. opinaba entonces y los hechos me han venido a dar la razón que la Masonería, como Institución, tenía que mantenerse en la forma en que la mantuvo nuestro Gran Maestro, pues de ese modo le prestaba, como así fue en efecto, mayores servicios a la revolución redentora.

¨Hacerle el recuento de mis luchas y la intervención de nuestra Institución llevaría mucho espacio. Me voy a referir solamente a la última vez que estuve preso. Habiendo caído, para mi desgracia, en manos del tristemente célebre Ventura[ii]. Ese nombre solo es suficiente para darse cuenta uno de lo que pasé. Estuve durante nueve días recibiendo una buena ración de golpe de toda clase, de torturas mentales, y corporales, etc., y todo esto sin alimentación ninguna, tirado en el suelo del calabozo. Estos nueve días se extendieron hasta catorce y no se decir que fue lo que me hicieron, pues con motivo de los golpes, del hambre, etc., llegó un momento de insensibilidad y delirio en el cual o que me decían que habían matado a mi hijo, a mi señora y a unos amigos míos y en la desesperación haciendo acopio de las fuerzas que me quedaban, con las uñas me abrí las venas para suicidarme y evitar que me obligaran a hablar.”

“Comprendo que le sea raro el verme con vida. La suerte hizo que el criminal de Ventura cayera enfermo y lo recluyeran en una clínica. fue entonces que el Tte. Carol, aprovechando esa coyuntura, ordenó que fuera llevado al Hospital de la Policía. con órdenes de que se me hicieran transfusiones de sangre. etc. Al sentido humano de este Teniente de la Policía debo la vida en primer término. Ya en el hospital, el H:. Juan Sosa de Quesada, Director de esa dependencia. completa la obra, curándome personalmente, haciéndome transfusiones el Dr. Vals y escondiéndome, prácticamente, en un cuarto del cual él personalmente se llevaba la llave para que no pudieran sacarme de allí. Después le avisó a mi familia y al Gran Maestro Dr. Carlos M. Piñeiro, a fin de que trataran de hacer gestiones para salvarme y comprometiéndose a no entregarme a nadie que no fuera el Gran Maestro o persona autorizada¨

Bueno, en el estado en que me encontraba no era fácil detallar, en esa labor de avisar a mi familia intervino, de acuerdo con Sosa de Quesada, el también hermano Tte. Tomás Aguilar. No sé cual serían en concreto las gestiones, pero si sé que en ellas intervinieron, de manera eficaz, el hermano Fico López y el Gran Maestro, así como una señora cuyo nombre lamento no saber para agradecerle esta acción, que la llamaban Teresita, quien intervino a petición del hermano Alberto Chávez. Para todos ellos guardo mi gratitud.”

“El resultado de todas esas gestiones fue que lograron mi libertad provisional y entonces, por disposición del Gran Maestro, el hermano Rodolfo Castro me llevó para su casa, que estaba situada en la azotea del Gran Templo. donde estuve dos días y gracias a las atenciones de este hermano y su señora, logré reponerme algo. Como se había convertido en peligroso para mi el referido lugar, el Gran Maestro consiguió llevarme, por gestiones del H:. Naves, para el Asilo Nacional Masónico y en este lugar estuve seis meses, desde el día 19 de enero de 1958”

¨Como estoy hablándole con el corazón en la mano, le confieso que en ese lugar recibí algunas visitas revolucionarias e hice algunas salidas, pues ya repuesto no podía mantenerme inactivo. En algunas ocasiones me reuní  en el decimoprimero piso del Gran Templo, con varios de mis compañeros de lucha, entre los cuales puedo mencionar al Dr. Humberto Sorí Marín, Fermín Flores y otros que no recuerdo en el momento. Debo advertirle que todo esto se hacía con la anuencia del Giran Maestro, pues de lo contrario no me hubiera atrevido a hacerlo.¨

“Bueno, mi salida del Asilo y mi entrada en la Embajada de Venezuela, es historia aparte. El motivo fue que una noche el hermano Chávez, de quien repito, estoy muy agradecido, me llamó aparte y me dijo que era necesario que me dijera la verdad de las cosas. Que el Presidente del Patronato le habla llamado la atención sobre que mi estancia en el Asilo era perjudicial para la institución y que, por lo tanto tenía que abandonarlo cuanto antes, ya que tenía noticias de que iban a registrarlo. Aunque no tenía a donde ir, pues mi ingreso en la Embajada de Venezuela tardaba algunos días y el Gran Maestro, mi protector, estaba de viaje masónico por México y no obstante las gestiones de mis hermanos Leopoldo Costales, Agustín Monar, Rogelio Valbin y Manolo Naves, tuve que abandonar mi escondite porque, me afirmó Chávez. ¨tendría que renunciar la Dirección del Asilo”, y gracias a los hermanos José Luis Vidaurreta y Rodolfo Castro. así como el Gran Secretario Dr. Castellanos, pude asilarme en la Embajada de Venezuela y salvar mi humanidad bastante adolorida.”  –

¨En la patria de Bolívar se impusieron mis sentimientos masónicos y en recuerdo de lo que debía a la Masonería y al Gran Maestro, Dr. Piñeiro, quien, además, para completar su ayuda, me colocó a mi hijo en el Gran Templo, constituí en Venezuela una logia militante como las de la guerra de independencia. formada con hermanos exilados y le pusimos por nombre ¨Carlos M. de Céspedes”, en homenaje  al que ha sido, para mí, uno de los hombres más grandes de Cuba. No era, en el sentido masónico, una logia regular, pero trabajamos masónicamente,  levantamos actas, etc.”

“Lo que usted me sugiere creo que puede hacerse. Yo voy a tratar de localizar el libro de actas y se lo voy a entregar al Gran Maestro Piñeiro, pues creo, como usted dice, que puede dársele carácter oficial histórico a ese libro y colocarlo en el Museo de la Gran Logia”

Con la emoción pintada en el rostro, nos entregó, como un recuerdo de aquella logia, fundada por masones revolucionarios, que supieron en todo momento cumplir con los deberes de ambas condiciones. una tarjeta impresa que en su frente tiene la figura gallarda del “peludo” Padre de la Patria y en el anverso parte del discurso de Céspedes en La Demajagua y su adaptación al momento sombrío que padecía Cuba.

Y al retirarnos, pensando en los robustos brazos y corazones limpios que hoy levantan a Cuba, nuestro pensamiento se eleva hacía aquel que dijo, que la “patria era Ara y no pedestal’ y en nuestro interior una voz nos dice: “así se hace masonería, porque así se hace patria.”

 

 


[i] Fulgencio Batista

[ii] Esteban Ventura Novo, Comandante de la Policia Nacional