EL CULTO SANTERO Y SUS DIVINIDADES

2Los orishas no constituyen un panteón homogéneo y jerarquizado, y las relaciones entre ellos están determinadas por el parentesco. Es muy difícil resumir en unas pocas líneas el complejo panteón que aún hoy rige en la santería cubana. Por ello vamos a limitarnos a dar unas cuantas pinceladas de los dioses o deidades más representativos.

En el complejo divino santero ocupan un lugar preeminente los eggunes, los espíritus de los antepasados, de los difuntos que fueron iniciados por el mismo padrino que tiene el creyente vivo, así como de otros que pueden acompañarlo para brindarle su consejo o auxilio. Viven en el monte, cuidando su hábitat y se ocupan de acompañar a sus seres queridos cuando les llega la muerte, también susurran a sus seres queridos absurdos sueños y tremendas pesadillas. Algunos eggunes de gente malvada pueden ser manipulados mágicamente para hacer el mal. Tienen un rey llamado Oddúa. Su culto, como tal, no se ha establecido en Cuba, aunque se les tiene muy en cuenta en cualquier rito. Al comienzo de cualquier plegaria se les nombra. Se les ofrecen las mismas cosas que les gustaban cuando estaban vivos. Sus ofrendas se colocan en platos rotos que se llaman «platos muertos». Se les puede consultar a través del caracol de Elegguá, aunque sólo responden «sí» o «no» a las preguntas que se les hacen.

En lo que respecta a los dioses propiamente dichos, aunque la religión yoruba, que sirve de base a la santería, era animista y fetichista, llegó a crear la noción de un dios principal, más poderoso que los demás, pero de límites indefinidos. Esta divinidad suprema la proyectaron en tres entidades: Olofi, Olordumare y Olorun, que se ha parangonado con la Trinidad católica, de modo que Olofi es Dios padre, Olordumare el Dios hijo y Olorun el Espíritu Santo.

Olofi es la personificación del ser supremo, infinito, inconcebible y ajeno a cuanto sucede en la tierra, aunque ésta sea su obra. Nació por sí mismo y no tiene tratos con nadie. Hizo el mundo, los santos, los hombres y los animales. Dio poder a los orishas para que crearan las cosas y después se retiró. Delegó su poder en Obatalá, su heredero.

Olordumare (Olodumare) es la manifestación material y espiritual de todo lo existente. Es tan grande que no se asienta, no se le hacen ofrendas ni se le pide nada directamente. A él se dirigen por medio de Olofi.

Olorun es el sol, la fuerza vital de la existencia y la representación visible de la divinidad. Es el dueño de la luz, de los colores, del aire, del aliento y del soplo de vida. Los creyentes, y en particular losbabalawos, lo saludan parándose frente al sol con los brazos abiertos y las palmas de las manos hacia arriba.

El resto del panteón santero está dividido en orishas mayores y menores.