09/24/2020

DULCE MARIA LOYNAZ; UN ANTECEDENTE DE ROBO PATRIMONIAL.

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Gustavo Pardo

Imagenes tomadas de https://www.google.com/search?q=fotos+de+dulce+maria+loynaz&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=_o_ZUaXcG4fe9ASY_4CgDQ&ved=0CCsQsAQ&biw=1097&bih=500

 En una reciente entrevista efectuada el 3 de Julio del año en curso a Gladys Collazo, Presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural; publicado por la periodista Susana Méndez Muñoz en el Portal CUBARTE (www.cubarte.cult.cu/periodico), al intentar justificar la grosera intervención estatal en los bienes patrimoniales del cineasta Alfredo Guevara, Collazos manifiesta: “Al conocer la denuncia efectuada el pasado jueves acerca de personas que entraban y salían en horas de la noche de la casa de Alfredo Guevara y a sabiendas de que en esa vivienda existen bienes culturales, se presentaron en el lugar agentes de la Policía Nacional Revolucionaria”. Hasta qué punto resulta creíble la afirmación de la Sra. Collazo?

Este hecho no es el primero, ni será el último, en el que los familiares y herederos de glorias de la cultura y el arte cubanos ven como el régimen cubano se apropia de pertenencias que fueron legalmente heredadas. Al respecto, voy a narrar un hecho del cual fui testigo.

El lunes 28 de abril de 1997 se conoció del fallecimiento en La Habana de la escritora y poeta Dulce María Loynaz, Premio Cervantes en 1992. Loynaz era hija del General del Ejercito Libertador Enrique Loynaz y del Castillo, quien era masón y pertenecía a la estirpe de los “Generales y Doctores” que marcaron la vida política de la Republica durante sus tres primeras décadas de su existencia. La residencia de los Loynaz se encuentra ubicada en la calle 19 esq. a E, en el otrora aristocrático reparto del Vedado.

Pues bien, alrededor del día 24 de abril, en el vecindario comenzaron a circular noticias que indicaban un deterioro apreciable en el estado de la salud de la Sra. Loynaz; la cual gozaba del reconocimiento y el cariño de sus vecinos. La Loynaz compartía su residencia con su sobrina, el esposo e hijos de ella y una empleada doméstica. Dulce María había testado (en Cuba y España) en favor de su sobrina, a quien había nombrado heredera universal de sus bienes).

A partir de la madrugada del sábado 26, los vecinos de la cuadra pudimos observar la presencia de dos carros patrulleros, uno ubicado en la calle “E”, exactamente enfrente del Circulo Infantil (Guardería o Day Care); guardando una de las puertas de salida del lugar. Y la otra se situaba por la calle 19, guardando la otra salida de la residencia. Ambos patrulleros permanecieron en la escena hasta que se conoció del fallecimiento de la escritora; y días más tarde, la Oficina de Historiador de La Habana (Eusebio Leal) realizo un minucioso inventario de las existencias en dicha vivienda.

Entonces comenzó la lucha legal de Leal por recibir la residencia de la Loynaz para colocar en ella un Centro Cultural; naturalmente el mismo serviría al “Estado”, como fuente recaudadora de ingresos en moneda libremente nacional y, lo que era más importante, en divisas. Ni tonto ni perezoso, de inmediato Leal se lanzó a la contienda para obtener el control del palacete de los Loynaz. Pero, si había un testamento absolutamente legal, entonces; Como lo logro?

Muy sencillo, el uso de constantes presiones y chantajes sobre la sobrina y demás familiares de Dulce María; no obstante, ellos se mantuvieron firmes. Cuando comprobaron que este procedimiento tardaba demasiado, entonces desempolvaron una vieja ley de la década de los 60, la cual garantizaba al Estado cubano el 50% de todas las herencias. Así, de fácil lo lograron!

Dulce María Loynaz nació en La Habana, el 10m de diciembre de 1910. Sus primeros poemas fueron publicados Publicó sus primeros poemas en 1920, En 1927 se doctoró en Derecho en La Habana. Antes de 1959, sus principales obras fueron: Canto a la Mujer Estéril, Un Verano en Tenerife, Versos, (recopilación de su obra desde 1920), Juegos de agua, Jardín, Carta de amor a Tutankamon.

La llegada del Castrismo sumió a la Loynaz en un periodo de reclusión y de silencio; hecho que puede presumirse relacionado con las limitaciones impuestas por Fidel Castro en 1960 a los intelectuales en 1960: “Dentro de la Revolución todo…”.

En 1985 publicó Poemas Escogidos. En 1991, Bestiario y La no vía de Lázaro. Dulce María Loynaz fue distinguida con los premios Cervantes e Isabel la católica. 

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