09/22/2020

TRAS EL AVIÓN DE EVO

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Pedro Corzo. Periodista. (305) 498-1714.

Imagen tomada de http://www.origami-kids.com/avionesdepapel.htm

En la decisión de varios gobiernos europeos de impedir que el avión presidencial boliviano que transportaba al mandatario de ese país sobrevolara su territorio, subyace una situación tan compleja como el caso Edward Snowden, sin pretender restar relevancia a la complicada situación internacional que ha generado el ex contratista de inteligencia estadounidense.

Es improbable que los gobiernos de Francia, España, Italia y Portugal hubieran tomado una decisión que violenta las relaciones entre las naciones, afecta el derecho internacional y establece un grave precedente como lo han declarado numerosos internacionalistas, si la fuente que suministró la información no hubiera sido creíble.

Por otra parte en base a los resultados –Snowden no estaba en el avión presidencial boliviano– se puede considerar que estos cuatro gobiernos europeos son muy crédulos o fueron objetos de una provocación de algún servicio de espionaje extranjero que buscaba generar un escándalo internacional en el que las administraciones de las cuatro naciones se vieran envueltas y a la vez se pudiera involucrar a Estados Unidos.

El ex cónsul boliviano y experto en derecho internacional Gustavo Aliaga declaró que lo ocurrido con el presidente Morales es parte de una “conspiración internacional” “demostrativa y un abuso de los Estados Unidos y de los países europeos” –¿pero por qué no suponer otras opciones?– y considerar que el espectáculo internacional que resultó de la decisión de París, Lisboa, Madrid y Roma, fue planeado por gobiernos que necesitan someter a sus pueblos a crisis permanentes, que requieren vociferar que la nación está en peligro para ellos erigirse en sus salvadores.

En nuestro continente sobran “gobernantes víctimas” que gustan esconder sus fracasos, errores y despotismo en un falso nacionalismo y en las constantes amenazas procedentes de Estados Unidos, así que es posible que el presidente Evo Morales haya sido escogido por uno o más de sus aliados para propiciar un escándalo internacional de gigantescas proporciones que bien podrían encubrir otras actividades.

Por su parte, el ex canciller boliviano Armando Loaiza considera que todos los países que restringieron el tráfico aéreo deben ofrecer disculpas al gobierno de Bolivia, sin descartar que el incidente fuera consecuencia de declaraciones del presidente Evo Morales en torno a la posibilidad de otorgar asilo político a Edward Snowden.

No se debe pasar por alto que el pasado 2 de julio, el propio vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, declaró que “oficialmente no ha llegado ningún pedido, pero de hacerlo así, ya el presidente (Evo Morales) ha dado la respuesta del estudio que haríamos”.

Es importante destacar que tanto Evo Morales como el venezolano Nicolás Maduro, durante la Segunda Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas celebrada en Moscú, fueron los únicos mandatarios que se mostraron a favor de concederle asilo al fugitivo estadounidense; no obstante, con independencia del origen y fines de la fuente de información, Morales era el mejor candidato para ser involucrado con Snowden, porque su avión tenía que hacer una escala obligada en Europa antes de llegar a su destino.

Por otra parte los disparates y desplantes en que incurre Evo Morales lo convierten en un mandatario que respeta poco su alta investidura, lo que puede conducirle a participar en una gestión de dudosa probidad, pero que de resultar exitosa, le proyectaría como el máximo representante en la lucha contra los países más poderosos del orbe.

Morales, al igual que otros mandatarios del ALBA, no cuenta con el respeto ni la consideración de muchos de sus pares en el resto del mundo. Desde el desaparecido Hugo Chávez hasta Daniel Ortega, sin olvidar a Rafael Correa, Nicolás Maduro y muy en particular Evo Morales, todos se han caracterizado por actuaciones contrarias a sus altas investiduras y en proferir declaraciones ridículas que afectan el prestigio de sus respectivos países y avergüenzan a muchos de sus gobernados.

La conducta de estos mandatarios permite a otros gobiernos considerar que son capaces de incumplir cualquier acuerdo o compromiso con el solo fin promover sus proyectos, e instrumentar shows mediáticos en los que hacen creer a sus partidarios que son una fuerza imbatible y líderes capaces de cambiar el mundo. En esta gestión hay que reconocer que el dictador cubano, Fidel Castro, fue un maestro.

Trama o realidad, el escenario estaba listo para que distintos productores con fines diferentes montaran una obra que hasta el momento ha beneficiado exclusivamente a los caudillos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y sus asociados, una distracción que ha permitido que los que encarcelan, reprimen y censuran a la prensa, se proclamen justos y respetuosos de los derecho de los otros.