09/24/2020

¡BASTA YA! (PARTE II)

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Gustavo Pardo 33

En esta oportunidad, vamos a referirnos al aspecto «Unitario», tratado por tubalkainpres@news.fr en su escrito “Gran Maestro; No espere a terminar en el Banquillo de los acusados”.

El autor relata que en distintos actos masónicos ha escuchado al Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, Rubén Evaristo Gutiérrez Torres, referirse “a Consigna de la Unidad”; añadiendo “pero de una forma vacía, sin el contenido del verdadero sentimiento de Unidad”. ¿A quiénes puede extrañar que al referirse a la unidad masónica, el Gran Maestro no crea en lo que dice? Es conveniente recordar que Rubén Evaristo fue uno de los hombres de confianza y más incondicionales aliados del ex Gran Maestro traidor José M. Collera Vento; y que junto a él, desempeñó un papel protagónico en escindir a la masonería cubana; tanto a la interna, como a la externa.

Por otra parte, espero que a estas alturas para nadie sea un secreto que la política fraternal masónica cubana, se encuentra orientada y regida desde la oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba (CC del PCC).

En la primera parte de este argumento, sustentamos que  resultaba “significativo que esta propuesta llegue en momentos en los cuales el régimen pretende dar al exilio un rostro amable” (…) y a  continuacion nos preguntábamos “¿estará dispuesto el Gran Maestro Gutiérrez a iniciar un proceso de acercamiento con los masones exiliados? Es probable que sí; ya Collera Vento lo logro”. Pues bien, en el día de hoy acabamos de conocer que el Gran Maestro a comunicado que “se une al Supremo Consejo del Grado 33º para la República de Cuba en nuestra intención de Construir Puentes y Derrumbar Paredes”.

Lamentablemente, la propuesta original se ha visto ensombrecida; ¿Rubén construyendo puentes? Pero, ¿hacia dónde? Rubén Evaristo habla de “Unidad”; ¡naturalmente!, siempre y cuando que este propósito se encuentre dirigido hacia los masones del exterior; El dialogo es para quienes pueden aportar dólares al bolsillo castrista. Recuerdan las donaciones dadas por los masones exiliados a Collera, Osmundo, y demas, para poner a jirar la «bola»? Una vez más, los cubanos de la Isla, se ratifica como ciudadanos de segunda clase.

La propuesta existe, y también los oídos receptivos en el exilio; no obstante, surge una pregunta: ¿cómo se va a desarrollar el dialogo entre las partes para lograr dicha unidad? Desde la óptica de la Jurisprudencia establecida por la  Masonería Simbólica Internacional, este Encuentro no tiene la menor posibilidad de arrojar el menor resultado. Entonces, ¿cómo llevarlo a la práctica? Muy sencillo, siguiendo los patrones empleados por el castrismo en sus diálogos con el exilio: me das todo, y yo te reciproco con …. ¡Más de lo mismo!

En el próximo comentario, nos proponemos a analizar a la luz de la Jurisprudencia Masónica Simbólica, las opciones objetivas (logros e impedimentos) que para los masones exiliados puede conllevar la realización de este Encuentro.