09/21/2020

PATAKI DE OLOKUM

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PUBLICADO POR JAIME CUERVO OMO SHANGO DIRECTOR GENERAL DE LA REVISTA Y WENDY OMO OCHUN. EN 20:51

ETIQUETAS: DIOSA DE LOS TESOROS INESPERADOS. ES DUEÑA DE LAS PROFUNDIDADES DEL OCEANO. http://consultorioesoterico19.blogspot.com/

Después de Oddúa, Olukum es la más alta representación de los Orichas. Cuando se formó en el mundo ella fue parte de esta transformación. Le corresponde ese alto lugar porque en el principio ella predominaba y de ella vino la vida.

Olukum es la deidad de las profundidades oceánicas. Y en este aspecto no toma posesión de sus Omo-orichas, porque de acuerdo a la religión, la vastedad y grandeza del océano no cabe en una cabeza humana.

En raras ocasiones los santeros se atreven a efectuar su danza ritual, con su máscara sagrada o un velo. Pero inmediatamente deben decir una oración rogativa a la diosa para no incurrir en su enojo, de lo contrario podrían morir. olokum sólo es vista en sueños reveladores. Tiene la cara redonda, con las marcas tribales de los Yoruba(Yesa) en las mejillas, sus ojos prominentes y saltones, con las pestañas largas y rectas. Las caretas utilizadas son de verde azul claro con la boca muy grande y abierta. El labio inferior muy grueso y un ornamento sobresaliente en la frente. En la ceremonia secreta de Olokum se corean los cantos llevando el compás, palmeando con las manos las rodillas y la parte superior de los muslos. Estos son difíciles y sumamente enreversados (en lenguaje Yoruba) y su toque de tambor lo hacen dentro del ritual, que son siete tambores en forma de copa, pintados en azul y blanco.

Al nombrarla se toca el piso tres veces con la punta de los dedos y se besa la huella del polvo en ellos. Se extienden los brazos abriendo las manos, se vuelve a besar los dedos y se pide la bendición, “Ma Fe Re Fun, Olokum”.

El patakí cuenta que en el principio del mundo sólo existían Olorun y Olokum, entidades hermafroditas, conteniendo ambas el principio masculino y el femenino, quienes dieron origen a Yemayá. Sin embargo, durante mucho tiempo Olorum y Olokum lucharon por el dominio sobre la tierra.

Cada vez que Olorum enviaba a la Tierra alguna bendición, Olokum se lo apropiaba. Por su parte, Olorum quería ser el unico soberano sobre la tierra, pretendiendo la sumisión que el mar se desbordara y cubriera todo el planeta. Después de esto hubo que rogarle a Olokum para que la tierra volviese a existir.

Tan terrible y poderosa es Olokum. Que cuando Olorum se separó de ella y se fue el cielo, Olokum pudo sobrevivir aquí abajo, sola y en rebeldía, sin embargo la armonía estaba rota, dado que se había roto la comunicación con el lugar que representa la manifestación directa de la trascendencia, el poder, la perennidad y lo sagrado, es sublime y que ningún ser vivo sobre la tierra puede alcanzar, la tierra perdió esa armonía.

Fue entonces cuando Obatalá tuvo que bajar del cielo para atar a Olokum con siete cadenas y someterlo, pues al ver que, perdida la espiritualidad, los hombres descuidaban su culto, trató de ahogar a la humanidad entera y todo lo que existía.

Desde entonces Olokum mora en las profundidades del océano junto a una gigantesca serpiente marina que asoma su cabeza en luna llena. Aún estando atado como está, con siete cadenas, cuando se encoleriza hace estragos. Obatalá fue muy prudente al dejarlo atado, y los hombres al no olvidar su culto.

El significado esotérico de este patakín es múltiple. En él se muestra la potencia energética que concentra Olokum como Oricha. Se relaciona además, con el control de las fuerzas interiores de los seres humanos. Cuando las personas dejan correr sus

pasiones e instintos se produce una ruptura con ese nivel espiritual interior. La paz y la armonía con la conciencia divina se alcanzan únicamente cuando el carácter violento y los defectos humanos se encuentran bajo control.

Por otro lado, puede estar relatado parte de la historia del planeta, contando un episodio que aparece referido en la mayor parte de las tradiciones religiosas. Esto es, una catástrofe natural enviada por Dios como castigo a la humanidad, por la cual el planeta quedó inundado.

Olokum siendo anfibia, no podía tener amores con el objeto de su gran pasión, Oricha Oko. Para no ser objeto del ridículo consultó con Olofi, quien además de transformarla, le dio el permiso y recomendó a Oricha Oko como serio, formal y reservado.

Olokum se fue a vivir con el labrador, pero éste se desilusionó al verla fuera del agua, más aún al percatarse de la gran cantidad de defectos en su naturaleza y se lo dijo al mundo.

El bochorno hizo que Olokum regresara al mar y se escondiera, refugiándose en lo más profundo del océano, en un sitio ignorado, donde nadie puede llegar.

Dueña del océano, es andrógino y puede convertirse en lo que desee: Sirena, Tritón o Serpiente Marina el mar en su aspecto aterrador, terrible y desconocido al hombre.

También en su majestad, inmensidad e imponencia. Ella simboliza respeto y la admiración que despierta el océano.

Todos los misterios y riquezas del océano son suyas.

Olokum es la Oricha de los Babalawos. Después de Oddúa es la más alta representación en Ocha y se le adora en diferentes formas, según la rama de la religión.

Con Olokum viven dos espiritus que representan la vida es Samugagawa, y el de la muerte, Acaro, formando una trilogía misteriosa. Ambos se encuentran representados en las herramientas de Olokum.

No habla directamente, sino por boca de Yemayá, ya que ella fue el primer avatar en venir a loa tierra.

Su ilé o receptáculo es una tinaja grande y alta, que representa la profundidad del mar. Sus herramientas son de plomo y alpaca. La muñeca con los brazos extendidos, portando en cada mano la representación de los dos espíritus que moran con ella. En el derecho un majá, que representa a Acaro, la muerte, y en brazo izquierdo, una careta que representa a Samugagawa, la vida.

Una luna llena como símbolo de la procreación. Una medía luna que representa la alegría, un sol que representa el poderío de ésta diosa sobre todo lo que puede dominar.

Una rueda de timón, que es símbolo de guía a puerto seguro de todos sus hijos. El par de remos, que representa el impulso necesario para llegar a puerto seguro, y es representación también de lo bueno y lo malo que hagamos en la vida.

Una sirena que representa su belleza misteriosa y peligrosa. Siete pulseras que representan los siete mares.

Una tinaja pequeña, donde se pondrá el aché, un otá negra y redonda. Que se acompañaran con siete otá pequeñas y caracoles de diferentes formas, colores y tamaños. Siete cadenas, siete caballitos de mar. Monedas de diferentes países en número de siete múltiplos.

La ofrenda que se le pone a Olokum son: masitas de puerco fritas con platanitos, frutas, flores, bolas de ñame, plátanos verdes, y generalmente se le ponen en la orilla del mar.