09/19/2020

MASONES EXILIADOS; LA UNIDAD MASONICA, PROPOSITO Y REALIDAD

Anuncios

Gustavo Pardo 33

Se ha informado que Lázaro Cuesta Valdés, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba arribará al Aeropuerto Internacional de Miami el próximo14 de Agosto; información que abre numerosas expectativas entre los distintos grupos de masones exiliados en el sur de la Florida.

Se ha podido conocer que entre el 17 de Agosto y hasta el 3 de Septiembre, Cuesta Valdés viajará a Washington, New York y por ultimo a Chicago, sitios en los cuales participará en diferentes eventos., Cuesta regresará a Miami el día 3 de Septiembre, permaneciendo en esta ciudad hasta el 9, fecha en la que volverá a La Habana.

Se estima que durante la estancia de Cuesta en esta ciudad, el mismo podría efectuar algunos encuentros con los masones exiliados, en los cuales se procuraría llegar a un entendimiento sobre los aspectos básicos que serían tratados en el Encuentro “Por la Unidad Masónica; un Dialogo Necesario”.

El Encuentro ha convocado a los masones cubanos “que por cualquier causa residan en el exterior y a muchos de los actuales directivos y otros prestigiosos masones de aquí”, para la realización de un diálogo inter-masónico que se efectuara “en nuestra Catedral Escocesa de La Habana (Jovellar # 164 e/ Espada y San Francisco, Ciudad Habana), durante los días 11, 12 y 13 de Octubre del actual año”.

En dicha reunión se pretende abordar los motivos que han ocasionado el desencuentro entre los masones exiliados y los radicados en Cuba, así como las incidencias que ha originado esta situación en el desarrollo de los trabajos de la Institución. Según la convocatoria, se espera que esta reunión pueda echar las bases que propicien un acercamiento entre los distintos enfoques políticos-fraternales que hasta el presente ha mantenido fraccionada a la Masonería cubana. En la Convocatoria se aclara que dicha Encuentro se efectuará “en Tenida de naturaleza Blanca Masónica”; acción que posibilitará la “participación a los que lleven en su ánimo el lograr una relación masónica acorde a nuestros preceptos”,

Desde que asumió la presidencia del Supremo Consejo, Cuesta ha desarrollado una actividad muy fuerte para revertir el depauperado estado en que se encontraba esta Entidad, actitud que le ha granjeado el mayoritario apoyo de los masones de la Isla. En Cuesta Valdés puede resaltarse su propensión al dialogo y a la conciliación de posiciones encontradas. Es justo y necesario reconocer la importancia de esta iniciativa, máxime si consideramos que la misma procede de un Organismo que por veinticinco estuvo sometido a la más absoluta inanición.

Sin duda, estos factores incidirán de forma positiva en la realización de un encuentro en el cual se produzca “un verdadero clima donde prevalezca la verdadera luz, la verdad, lo bueno como factores de una unidad armónica”. Puede afirmarse que, al menos en el exilio, existe un clima favorable para el desarrollo de la reunión; aunque ello no garantiza la participación en el Evento de todas las organizaciones de masones exiliados.

No obstante las buenas intenciones implícitas en la Convocatoria, se prevé que la misma tendrá que atravesar por un largo y escabroso camino, el cual implica superar las diferencias existentes entre los masones exiliados y los de la Isla; las disputas que sostienen entre sí de los organismos de masones exiliados; y el desencuentro que desde el año 2000, se ha producido entre los masones de la Isla. Esta situación implica resolver asuntos de índole jurídico-fraternal masónico.

Considero que para abarcar los distintos factores involucrados en este propósito, debemos enfocar este estudio en dos direcciones: la Masonería del exilio y la que radica en la Isla. Comencemos por la Masonería Exiliada.

Actualmente existen cuatro asociaciones de masones exiliados en los Estados Unidos de América; tres de ellas se identifican como “Gran Logia”; y una, se denomina Federación. Aunque en cada una de estas asociaciones se ha pretendido mantener el uso de las Liturgias masónicas vigentes en la Isla; puede apreciarse un deterioro paulatino en sus objetivos, y en la práctica de sus rituales.

A partir de estas circunstancias, podemos comenzar nuestro análisis.

  1. El Aspecto Fraternal. Esta es la cuestión que menos complicaciones presentar; principalmente si se considera las características fraterno-conciliadora de Lázaro Cuesta. Lamentablemente, no es así; basta estudiar el origen y las causas del azaroso desarrollo que ha mantenido durante su existencia la Masonería exiliada, para constatar el nefasto y decisivo signo que ha presidido cuantos esfuerzos se han desarrollado para lograr su unificación: el caudillismo.

Desde el establecimiento en el Exilio de la Gran Logia de Cuba de AL y AM, Inc.; el caudillismo tuvo una dualidad que incidió en el desarrollo de esta Institución; por una parte, durante los primeros años, la presencia de un líder fuerte fue un factor determinante en el desarrollo del Organismo, cuyo símbolo más visible es el edificio del Gran Templo que le sirve de sede. Por otra parte, la permanencia de este liderazgo, trajo consigo la fractura del Organismo; a partir del cual surge una nueva Institución: la Federación de Masones Exiliados “Cuba Primero”. Pero no sirvió de mucho la experiencia resultante de esta fractura; el nuevo organismo surgió con el mismo estigma: el caudillismo. Un tiempo después, esta Entidad también se fracturo; así surge la Gran Logia Unida de las Antillas.

Lamentablemente, la Gran Logia Unida de las Antillas se ha visto afectada por el mismo patrón que ha prevalecido en las Asociaciones antes mencionadas; aunque con la característica de que el liderazgo de esta Institución sirvió de base y sustento al trabajo de zapa efectuado entre los Masones exiliados por el ex Gran Maestro y agente de la Contrainteligencia castrista, José Manuel Collera Vento. Esta situación ha contribuido a profundizar las diferencias entre los masones radicados en el exilio y los que residen en la Isla.

Fuera de la Florida se encuentra el Grupo de Apoyo a los Masones Cubanos (GAMEC), organismo cuya función no reúne las mismas características de las anteriores; no obstante, el GAMEC es una de las organizaciones de masones exiliados más conocidas en Cuba.

También se ha constatado la existencia de una Organización masónica identificada como “Gran Logia Latinoamericana”. Este organismo mantiene un perfil masónico muy bajo, resultando prácticamente desconocido en la Isla. Su incidencia masónica es muy escaza.

Si consideramos y reconocemos que el caudillismo sigue presente y vigente en cada una de las organizaciones de masones exiliados más importantes; puede presumirse que es muy poco probable que en esta oportunidad dicho factor no se manifieste, siendo este uno de los mayores retos que Cuesta deberá superar.

  1.  El tema político. Aunque ya hemos expresado que este aspecto tiene sus diferentes grados de manifestación en cada una de las organizaciones de masones exiliados; no obstante, el mismo está presente. ¿Cómo soslayarlo? Al menos una de las organizaciones exiliadas, se auto define como “revolucionaria”, término que puede presumirse se refiera a mantener una postura “beligerante” con respecto al gobierno Castrista. Otras, en cambio, son más proclives al dialogo fraternal, aunque en ellas siempre habrá de incidir el espíritu anti castrista de sus miembros. Si consideramos que en el texto de la Convocatoria al Encuentro, se alude a la  participación a los que “lleven en su ánimo el lograr una relación masónica acorde a nuestros preceptos”; y la prohibición del debate de temas políticos y religiosos se encuentra entre los preceptos seguidos por la masonería de la Isla, surge la pregunta: ¿Cómo podrá lidiarse con este tema? Considero que esta será una cuestión que incidirá negativamente en el resultado final del encuentro.

Quedan por tratar dos aspectos de suma importancia para el éxito o fracaso del Encuentro: el aspecto jurídico-fraternal y la situación prevaleciente entre los masones de la Isla. Ambos serán tratados posteriormente y de forma independiente