09/19/2020

¿EXISTE UNA SOCIEDAD CIVIL INDEPENDIENTE EN CUBA?

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Gustavo E. Pardo

Se entiende por Sociedad Civil al conjunto de organizaciones profesionales, fraternales, religiosas, laborales o filantrópicas; caracterizadas por mantener su autonomía del Estado. En los distintos países de nuestro planeta, la fortaleza de la sociedad civil se mide por su pluralismo, diversidad e independencia del Estado, Gobierno y de los Partidos Políticos; lo cual implica que la misma debe moverse en el ámbito civil absolutamente independiente de aquellos factores.

Si aceptamos la premisa anterior como válida, entonces debemos preguntarnos; ¿existe realmente una sociedad civil independiente en Cuba?

Sabemos que la Constitución es Ley Fundamental de todo país, Organismo o Institución, es decir, las directivas de cada uno de estas entidades se toma basada en lo que prescribe su Ley Primera. En el caso de nuestro interés, el artículo 5 de la Constitución “socialista” cubana,  establece, “El Partido Comunista de Cuba (PCC), (…) “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Es decir, el PCC es el Organismo “rector” de cuantas organizaciones, entidades y asociaciones componen la sociedad civil socialista.

En la práctica, la Sociedad Civil cubana “autorizada”, se puede agrupar en dos grupos: Organizaciones Pro Gubernamentales y Organizaciones Neo Gubernamentales.

ORGANIZACIONES PRO GUBERNAMENTALES

El gobierno castrista se dio a la tarea de crear una “nueva sociedad civil” afín a sus intereses; para ello creo el Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC); destinadas al control político de los jóvenes y los adultos. Al mismo tiempo, estableció la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), la Asociación de Pioneros de Cuba y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), entre otras; destinadas a ejercer el control social más sofisticado y asfixiante jamás visto por la nación cubana.

Por otra parte, se han constituido diversas ONGs artístico-culturales que, además de responder incondicionalmente al sistema, le sirven para captar y canalizar fondos de ONGs internacionales hacia proyectos de interés estatal. Un ejemplo reciente de este tipo de ONGs es el “Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex)”; entidad que presuntamente recibe cuantiosos fondos de diversas entidades homologas en Estados Unidos de América y Europa.

Dado que las organizaciones “revolucionarias” responden incondicionalmente a las directivas estatales, gubernamentales y partidistas, no puede esperarse que las mismas puedan asumir una actitud crítica respecto a las directivas del PCC; a exigirle respeto al Gobierno y al Estado a los derechos ciudadanos; a vigilar, controlar y exigirles cuenta por el desempeño de sus cargos a los funcionarios públicos. En su contexto actual, las organizaciones pro gubernamentales no formaran parte activa en el proceso de los cambios hacia una transición democrática en Cuba.

LAS ORGANIZACIONES NEO GUBERNAMENTALES

Con la llegada al poder de los Castro, la mayor parte de las instituciones existentes en la Cuba pre revolucionaria desaparecieron; pudiendo sobrevivir sólo algunas de carácter religioso y fraternal. Con el transcurso de los años, estas sociedades fueron debilitadas por los férreos controles a los que fueron sometidas, así como por la infiltración en ellas de agentes de la Contrainteligencia (DSE).

Entonces, ¿cómo puede evaluarse la confiabilidad de las organizaciones Neo Gubernamentales?  En este sentido, debemos distinguir la actividad político-social sostenida por dos de sus más representativas entidades: la Iglesia Católico Romana y la Masonería. En ambas instituciones debemos diferenciar, y establecer distancia, entre la actitud sostenida por su alta jerarquía, y la mantenida por sus dirigentes de base.

En el caso de la Masonería, Institución caracterizada por su estructura jerárquico-vertical, puede afirmarse que su más alta estructura gubernativa, carece absolutamente de autonomía con respecto al Gobierno, al Estado y al PCC;  porque sus decisiones dependen del visto bueno de un “Órgano Rector Superior”: la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). Recuérdese que la Constitución cubana afirma que el PCC (…) “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo”. La alta directiva de la Masonería cubana, jamás será parte del más minúsculo de los esfuerzos para procurar una transición democrática en la Isla. Estas personas no pueden ser parte de un proyecto serio.

No obstante, la Masonería cubana, tanto la que radica en la Isla como la que trabaja en el exilio;  es una Institución que por su historia y tradiciones, por sus valores patriótico-ético-morales, por el prestigio social con que cuentan sus miembros en el entorno social en el cual se desenvuelven; y por la extensión de la presencia de la Masonería a lo largo de Cuba; debe ser tomada en cuenta en todo esfuerzo que se realice para llevar a la Isla hacia un Estado de Derecho y de democracia. Al respecto, la única opción posible es dirigir los esfuerzos a concientizar a los masones de base de su responsabilidad histórica hacia la nación, y la propia Institución. Los masones exiliados tienen una gran responsabilidad en implementar esta opción.

Partiendo de la verticalidad que caracteriza el sistema de gobierno de la Iglesia Católica Romana, pueden identificarse ciertas similitudes con lo que ocurre en la Masonería Cubana; no obstante su accionar social es muy diferente.

Mucho se ha hablado y escrito sobre las actitudes asumidas por el Cardenal Ortega en su relación con el Gobierno, el Estado y el PCC. Desde mi punto de vista, una de las más nefastas de estas actitudes sucedió durante su patrocinio del “dialogo” sostenido entre el Prelado, el gobierno del PSOE y la tiranía Castrista; negociaciones que conllevaron a la excarcelación y destierro de la mayor parte de los presos de conciencia del “Grupo de los 75”. ¿Por qué lo veo como un asunto detestable? Porque desde mi punto de vista, esta “jugada” estaba dirigido a la desarticulación del movimiento de las “Damas de Blanco”, y presuntamente asociado al asesinato de su dirigente Laura I. Pollán Toledo.

Teniendo en cuenta su trayectoria ambivalente, y su personalidad resbaladiza, resulta altamente arriesgado asociar al Cardenal Ortega en un proceso de negociación destinado a procurar los cambios democráticos en Cuba.

En cambio, siento el mayor respeto y admiración al abordar la actitud sostenida por monjas y curas (seculares o pertenecientes a algunas de las órdenes religiosas radicadas en Cuba). Las órdenes religiosas, los párrocos y sacerdotes comunes, se encuentran realizando una sorprendente actividad socio-cultural-humanitaria. Pregunten a los familiares del Grupo de los 75, quienes los acogían, los albergaban y alimentaban cuando iban a visitar a sus familiares a las lejanas prisiones. ¿Puede medirse o cuantificarse la labor que realiza CARITAS CUBA, y las CARITAS parroquiales?

Sin lugar a dudas, si se puede contar con las bases religiosas de la Iglesia Católica Romana, las cuales están trabajando por los cambios, desde hace mucho tiempo.

LA SOCIEDAD CIVIL EMERGENTE

Aunque la historia del movimiento opositor a la tiranía de los Castros, se remonta a los primeros meses de 1959, etapa heroica y prácticamente olvidada de la historia de Cuba; después de cumplir largas y crueles años de prisión, la mayor parte de estos hombres y mujeres se vieron precisados a exiliarse.

La sociedad Civil actualmente emergente en la Isla, se encuentra constituida por agrupaciones surgidas de forma espontánea e independiente del Gobierno, el Estado y el PCC. En esta modalidad de Sociedad Civil, pueden distinguirse tres variantes:

  1. la «histórica», establecida en 1978 por Ricardo Bofill, y por los hermanos Gustavo y Sebastián Arcos Bergnes, entre otros.
  2. La “nueva”, que surge con el Movimiento “Damas de Blanco” a partir de los sucesos de marzo del 2003.
  3. La “novísima”, que se origina con la aparición del Blog “Generación Y” en abril de 2007 y la siguiente “explosión” del Movimiento Blogger independiente y la aparición de “Estado de Sat”.

No obstante, esta sociedad civil emergente sufre del “trabajo sucio” efectuado por los órganos represivos del régimen, mediante la infiltración de agentes provocadores en los distintos grupos. El propósito prioritario de esta labor de “zapa”, está dirigido a:

  1. Fraccionar y mantener divididos a los grupos disidentes, y
  2. Desacreditar a sus líderes.
  3. Crear la desconfianza mutua entre sus miembros

Entonces, ¿existe una sociedad civil capaz de coadyuvar a los cambios democráticos en la Isla? En líneas generales, no lo creo; considero que la tarea de concientizar, formar en los valores de la democracia, y entrenar a los distintos grupos de la sociedad civil cubana, corresponde a  instituciones exiliadas tales como el Pen Club, el Instituto para la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, el Grupo de Estudios Cubanos, Cultivamos una Rosa Blanca, Democracia Participativa, La Patria de Martí, y otros grupos que abordan el análisis y estudio la historia del proceso opositor y disidente anti castrista; la realidad socio-político-económica presente de Cuba; y sus perspectivas. No obstante, estos grupos son precisamente los menos favorecidos por la ayuda y soporte económico-material del cual hasta el momento han carecido.

En Cuba no existe una sociedad civil preparada para propiciar los cambios hacia la democracia, la responsabilidad de dar solución a esta realidad, se encuentra en el trabajo consecuente que a tal efecto puede y debe realizar el exilio cubano.