09/26/2020

LA INFIDELIDAD Y DESLEALTAD ENTRE MASONES TRASCENDENTE EN LA HISTORIA DE MÉXICO .

Anuncios

 Por  José Manuel Reyna de la Fuente (Imagenes tomadas de http://www.google.com/imgres?imgurl)

S.   N.   H.   G.  y   E.

Participo en este Congreso con un tema delicado que me obliga a una aclaración pertinente, de que me referiré a ciertos miembros en particular de una institución muy especial, de suyo respetable como es la Masonería, siempre y cuando ésta sea contemplada y admitida como una escuela de moralidad al margen de cualesquier religión que puedan profesar sus miembros.  Siempre y cuando, -permítaseme  enfatizar – que no podríamos más que divagar y suponer interpretativamente, al querer hurgar con avidez de ver a una Masonería como sectas de misteriosos caballeros o iluminados en busca de un Orden Mundial de Poder donde una conjunción de teosóficos y políticos en una cumbre, serían extravagante razonamiento sobre las hermandades secretas.  Es una falacia expresar que, porque  algunos masones al ser líderes políticos en sus respectivos países y en sus logias lograran posiciones como comandantes soberanos de  los ritos masónicos emanados de Inglaterra en la era moderna, el Escocés y el Yorkino, como hombres de estado, signifique sean el rostro de la Masonería, como igual un sacerdote católico no es el rostro del Vaticano, aunque ciertos actos de algunos, en ambas instancias, reflejen una alta deslealtad a sus juramentos institucionales para actuar dentro y fuera, obedeciendo principios.

La Masonería siempre ha sido objeto de suposiciones y prejuicios. El pensamiento liberal francés y el norteamericano fueron caja de resonancia en México y Latinoamérica y por eso se establecieron las primeras logias en nuestro país, a las que fueron afiliándose con sus peculiares rituales de iniciación, personajes muy célebres quienes a la postre resultaron muy influyentes al repercutir sus acciones, -diríamos hoy aquí-, para bien o mal de nuestra nación. Invito a ustedes, para que si lo desean y es de su interés, accedan en Google a la página de “Masones Famosos”.

Concretamente, a la primera logia masónica establecida en México, pertenecieron Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende y Juan Aldama. Fueron los miembros más relevantes de esta conocida orden de la escuadra y el compás, pues ideológicamente se impregnaron de la trilogía Libertad, Igualdad y Fraternidad. Allende fue un militar extraordinario, estratega e ideólogo liberal en el movimiento independentista. Otros tres armónicos y fieles a la doctrina masónica con objetivos progresistas para nuestra nación fueron Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Melchor Ocampo. Por otra parte, hay constancias de que virreyes como Juan Ruiz de Apodaca y Juan de O’Donojú eran miembros de logias, pero sus convicciones y actitudes estaban puestas a favor de la llamada corriente conservadora.

El enfoque que doy en este foro a la deslealtad masónica, es afirmar que esta actitud tuvo importantes efectos y trascendió para que se dieran  acontecimientos clave en los tres grandes movimientos de la Historia de México, procurando realzar en estas lucubraciones  al pundonoroso militar Gral.  Bernardo Reyes, para ser congruente con el espíritu de este Quinto Congreso de Historia Municipal del Noreste Mexicano

Como premisa categórica e indubitable,  podemos sostener que,  ningún hecho trascendente para el nacimiento y desarrollo de una nación ha sido obra de un solo ser humano dotado de liderazgo.  Se precisa de un grupo donde haya interacción de confianza y lealtad hacia objetivos claros y definidos para crear, impulsar e ir fortaleciendo instituciones.

Sin pretender entrar en embrollos de corte filosófico-moral, simplemente digamos que  para estructurarse confianza entre dos seres humanos, ésta debe basarse sobre juramentos en el altar de la lealtad, virtud fundamental que para desgracia nacional, ha venido siendo transgredida y traicionada para escenificar episodios que la mayoría de los historiadores simplemente narran y se incluyen en textos oficiales en la rama del servicio público de educación.  Sin embargo, algunos otros historiadores, ya en el aspecto de la historia genética, especulan sobre causas de los acontecimientos, ejerciendo una libertad de intuición y raciocinio donde entonces el carácter de la Historia se eleva a estadios de difícil demostración, pero sin cerrarse la posibilidad de llegar a las fuentes, discernimientos y revelaciones más certeras.

Cuando en la Nueva España, en el México independiente y actualmente en los Estados Unidos Mexicanos, un funcionario público a nivel federal, en las entidades federativas y en los ayuntamientos, accede al poder, antes de entrar en funciones se obliga a prestar  un juramento solemne mediante el cual se protesta guardar y hacer guardar o bien cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan, añadiéndose una promesa especial de lealtad a la Patria, con la advertencia de que el pueblo les demande el incumplimiento.  Más, como las constituciones  establecen que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes constituidos, las legislaturas respectivas en los congresos son las que podrían acordar seguir un juicio político a los incumplidos, lo cual ha venido siendo difícil en un sistema de gobierno republicano, quedado claro que los partidos políticos, sus ideologías y sus muy particulares intereses,  impiden se conjuguen  intereses superiores para el bien común de nuestra nación.

Para muchos nos ha quedado bien claro que, para lograr derribar en cierto momento a quienes encabezan el poder ejecutivo en países del llamado “tercer mundo”  los gobiernos de las naciones poderosas generalmente utilizan tentáculos diplomáticos de fina vestidura, pero altamente perversos  como testaferros para favorecer los intereses colonialistas, recurriendo  esos diplomáticos, como representantes de uno y otro gobiernos, a formas semejantes a lo que jurídicamente se conoce como prevaricato.

Lo anterior, desde el presente y hacia atrás, nos atrevemos a colegirlo de la actitud de quienes están señalados como tales en las páginas de casi todos los historiadores, pero con la singularidad de advertir que muchos de ellos fueron señalados masones.

Francisco I. Madero es paradigma de una caballerosidad revestida con sello masónico, tal como se desprende de la fidedigna inserción, transcrita por el historiador Ramiro Reyna Hinojosa, donde el General Bernardo Reyes dice que se apartó políticamente de Madero en forma leal y decorosa porque el ilustre apóstol de la democracia, cito textualmente: “…..inspirado en el amplio ideal de la verdadera democracia, me expuso que no consideraba hostil, de mi parte, el que yo permitiera se me postulase para la presidencia de la República, teniendo, como tiene, la seguridad de que la campaña habría de hacerse dentro de la ley, y teniendo en cuenta los vínculos amistosos que nos ligan”. Es de leerse entre líneas que los vínculos amistosos entrañaban la hermandad masónica.

Este compañerismo y hermandad es de una característica muy peculiar, pues no es como en clubes o sindicatos u otras agrupaciones. La masónica es sagrada y consagrada por medio de juramentos de muy profundo y especial significado.

Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide pudieron juntos haber dado un rumbo distinto a un México Independiente, de no haber sido por la traición masónica de Iturbide a Guerrero. Ambos, aunque pertenecientes a Ritos distintos como eran el Yorkino y el Escocés, era ajena para ellos esa división proveniente de Inglaterra, tal como ya lo dijimos antes,  pues suponemos debiera imperar un candor y pundonor fraternales que se basaba  en rituales celebrados en lo privado de las Logias.  Luego entonces, la traición a una causa, la de la Independencia de México, con ello se destrozaba humanamente un deber sagrado de fidelidad a una hermandad institucional.

El personaje símbolo más circunspecto y respetado de la Masonería en México es Benito Juárez, quien dejó testimonio como ser humano y librepensador en su época de la fascinación por ser masón agrupado entre hombres honrados, de buenas costumbres que buscan el perfeccionamiento de la humanidad despojándose de hipocresías y fanatismos. Pero como político y forjador de su destino, fue muy consciente de que yorkinos y escoceses no dieron muestra de Lealtad para plasmarse en nuestra Historia Patria y entonces él y un grupo de relevantes eruditos crearon logias bajo un nuevo compromiso de hermandad, el Rito Nacional Mexicano.

Lealtad patriótica sobre el sacrificio del ser humano, fue lo que determinó en Juárez ordenar el fusilamiento de un  masón como El, virtud que Maximiliano de Habsburgo la hubo de jurar varias veces desde su iniciación y aumento de grados en logias de Bruselas, Bélgica.  Sin embargo, lo difícil es esclarecer ese juego de intereses económicos entre políticos que traicionan su formación liberal y progresista a la cual se presume dar lustre la sabiduría masónica con las modalidades de un patriotismo particular imperante en cada época y en cada nación,  con  semejanzas y diferencias con otros pueblos.

En México, estirpes, razas y linajes primitivos; aculturación por trasplante impositivo de usos y costumbres de los conquistadores españoles; la posterior y gradual colonización con capital para ir industrializando con una lamentable injusticia distributiva de ganancias para la energía humana aportada a la producción por parte de los indígenas; la influencia y ambición de algunas célebres mujeres sobre sus maridos gobernantes; amenazas de castas poderosas sobre las más débiles; el influjo e intervención velada y perversa que con máscara de ayuda hacen gobiernos extranjeros; en fin, todo lo anterior expuesto sin un orden de tiempo e importancia, doblegaron a masones que habían obtenido ya merecida o inmerecidamente el más alto grado institucional, traicionando a sus propios pares fraternales. Hubo poder y dinero gracias a una lealtad grupal y paradójicamente hubo dinero y poder a cambio de deslealtad con traición.

El eminente jurisconsulto e historiador Toribio Esquivel Obregón, fallecido en l945 a la edad de 85 años,  fue Ministro de Hacienda en el gobierno del General Victoriano Huerta, posición a la cual arribó, -vaya extraordinaria  excepción – por sus méritos académicos y su limpieza argumental antirreeleccionista.  El nunca incursionó  en alguna logia masónica,  por lo cual en su libro “Mi labor en servicio de México” no pudo discernir la lealtad al General Porfirio Díaz Mori, proveniente del celo masónico del gran militar General Bernardo Reyes Ogazón.  Esquivel Obregón no tuvo en su corta trayectoria como Ministro, ni amistad, ni fraternidad con Victoriano Huerta, grado 33° de la Masonería, quien sí se doblegó ante Henry Lane Wilson, otro grado 33°, pero trabajando en el mundo profano bajo la ambición terrenal de un destino de los gringos, en que factores geográficos, de raza, política, religión y guerra han forjado el poder y riqueza del pueblo norteamericano, mediante negociaciones directas del Presidente de los Estados Unidos de América con sus homólogos o mediante Embajadores en países estratégicos para los intereses y conveniencias de la nación más rica del planeta, donde ciertamente la tierra como naturaleza ha venido recibiendo el más correcto tratamiento del talento natural de seres humanos adoctrinados de que los Estados Unidos son herederos de las virtudes anglosajonas entre las que predominan el trabajo y lucha constante por la supervivencia.

No me sería dable, por economía de tiempo entre participantes en este nuevo y estupendo banquete de conocimientos históricos que nos brindan los genuinos historiadores, tratar de interpretar a la luz de mi tema, al inmaculado Francisco Ignacio Madero, el héroe sin mancha, según la radiografía humana que de él hizo el jurista, diputado federal y constitucionalista parrense Adrián Aguirre Benavides. Bastaría describir su gigantesco legado, más allá de los grados simbólicos que pudo darle la logia masónica a la que se afilió, con las palabras de quien fuera ministro de Gobernación en su gabinete, el prominente abogado Manuel Calero  y Sierra, quien en un brindis dicho en la intimidad de supuestas lealtades al Presidente Madero expresó:

“Casi todos, o la mayor parte de los que forman su gabinete, están ligados con Usted por vínculos viejos o nuevos; pero nacidos en momentos de intensa angustia para el país y cuando ustedes luchaban por el triunfo de los ideales revolucionarios exponiendo su propia vida.”

“Para nosotros, los hombres de bufete, los hombres de pluma, fue un campo menos peligroso, mejor dicho, un campo nada peligroso”

“La gran Fe de Usted, la gran Fe que en algunas ocasiones, (y esto lo puedo decir en esta reunión familiar) me hizo considerarlo como un loco, por esa gran Fe que lo arrojó contra una montaña inmensa de poder, que consideraba yo absolutamente inconmovible, es la garantía principal de Usted ante la Nación y el Mundo”.

Las anteriores citas fueron tomadas de “500 Años de México en documentos”.

Ahora bien, pensemos ahora  en lo que se reprochaba al Gral. Bernardo Reyes, al decir que si los Reyistas hubieran sido francos, no hubieran proclamado a Porfirio Díaz para una reelección que resultó la final.

Reyes sabía que las cosas en política son en extremo delicadas, por lo que habría de procederse con estrategias y tácticas no militares. Don Porfirio y El, habían platicado a solas con la sustancia que sólo puede tratar de colegirse su significado, a la luz de una verdadera lealtad a una hermandad derivada de los juramentos sin reservas entre hombres identificados a plenitud.

En conclusión:

Masones relevantes, leales o desleales entre sí cuando interactúan en las instituciones públicas de sus naciones, deben ser para estudiosos de la historia y más para los historiadores,  -que yo aún disto mucho de serlo-,  algo que pudiera advertirse en dos tipos de masonería en México. Una, la masiva, donde a logias que conforman grandes logias y federaciones se afilian y salen, permanecen o se retiran miles de hombres y en tiempos recientes, logias exclusivas de mujeres liberales, habiendo también algunas mixtas. No puede negarse, si discernimos sus postulados y liturgias, que su contenido es altamente ético, para reforzar un deseo de sus miembros por ser mejores seres humanos en la familia y en la sociedad en general.

En esta misma institución masónica como seguramente habrá semejanzas en otros países, se dio y quizá siga dándose un fenómeno que configuraría el otro tipo de masonería, la política, propulsada por líderes por naturaleza liberales y generalmente progresistas, pero con fines claramente proselitistas más allá de los partidos políticos, con la visión de una nación, de una patria liberal y progresista, contraria al conservadurismo. Esta se expresó en México con el poderoso impulso del destacado masón General Lázaro Cárdenas del Río, quien, advirtiendo que masones del rito escocés entraban a las logias mexicanas para que no se atacaran los intereses y conveniencias del imperialismo inglés y norteamericano, Cárdenas, siguiendo históricamente a Vicente Guerrero y a Benito Juárez, le imprimió un sello nacional al pensamiento liberal.  Motivo de análisis histórico aparte,  sería la actitud de este notable presidente al alejar del país a otro ex-mandatario,  Plutarco Elías Calles,  demostración de firmeza institucional, pero revestida también con un sello de caballerosidad masónica. En este aspecto, habríamos indagado que, por encima del concepto fraternal, general para todos los ritos, está un sentimiento particular de lucha de los líderes masones por su Patria.El General Bernardo Reyes Ogazón, sería también como Madero,  un inmaculado,  con un ideal como el de todos los de su talla, que estará siempre sujeto a eventualidades y vaivenes dentro del concepto “Por la Patria y para la Patria”.  Su dignidad masónica frente a Francisco I. Madero y  sobre todo a Porfirio Díaz, está a salvo y es la antítesis de la perversidad por el poder y el dinero de Victoriano Huerta y Henry Lane Wilson, masones a todas luces indefendibles.

El trágico fin del General Reyes debiera ser pormenorizado por historiadores neutrales, con acuidad y enjundia, pues a Don Francisco I. Madero su idealismo y designio especial, lo obnubilaron políticamente.  Pero como en Miguel Hidalgo debemos ver su misión real que fue la Libertad, en Madero, la suya, fue la Democracia.

Se acaba mi tiempo, diré finalmente que, entre buenos y malos, el balance del ayer, obtenido serenamente, sin apasionamientos ni prejuicios, arrojaría  saldos positivos  para la vida nacional tan sólo en las figuras egregias de ilustres y verdaderos patriotas masones como Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Melchor Ocampo,  Benito Juárez, Francisco I. Madero, Heriberto Jara, Bernardo Reyes, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas del Río.

Por  José Manuel Reyna de la Fuente

SALUDOS  FRATERNALES.

R. G. A.

«LA  PROSPERIDAD  HACE  AMISTADES,

LA  ADVERSIDAD  LAS  PRUEBA»

Anónimo.