09/22/2020

DISCURSO CENTRAL POR EL 10 DE OCTUBRE DE 1868.

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Autor: Cayetano Toledo Cabrera, 33º. M: .M: . y Representante de la Logia “CUBA”. 10 de 0ctubre del 2013

 Hablar de la gran asonada independentista acaecida el 10 de octubre de 1868, la más importante y trascendente de la historia patria, es tarea difícil y compleja.

Con razón se ha dicho que Cuba fue la última colonia hispanoamericana en obtener su independencia, pero también es obligatorio decir que los cubanos fuimos de los primeros en donde el espíritu de rebeldía se puso de manifiesto en aquellos años iniciales del siglo XIX para despojarnos del fardo colonial que nos oprimía.

Tengamos presente que el proceso independentista de Hispanoamérica comenzó en el entorno de 1810. Veamos algunos antecedentes:

-Entre 1809 y 1810 surge la primera conspiración.  Uno de sus líderes, el abogado Bayamés Joaquín Infante, dejaría registrada para la historia La Constitución de Infante que fue la primera carta magna creada por un cubano donde se plasmaba la independencia de Cuba.

Como hecho peculiar destaco que este movimiento separatista fue conocido como Conspiración Masónica por haber sido fraguada y desarrollada en la Logia habanera, “El Templo de las Virtudes Teologales” No. 103 que curiosamente fue la primera logia masónica fundada en Cuba el 17 de diciembre de 1804. Le sigue en orden:

-La Rebelión de José Antonio Aponte, fuertemente influido por la Revolución de Haití. Su objetivo básico era la libertad de los esclavos. Aponte y ocho de sus más cercanos colaboradores fueron ejecutados y decapitados el 9 de abril de 1812. Sus cabezas fueron expuestas durante varios días en la plaza que hoy forman la esquina de Belascoaín y Carlos III, frente a donde se edificó EL Gran Templo Nacional Masónico, lugar donde ahora nos encontramos.

-En 1923 aparece la conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar. Esta conspiración también tuvo su desarrollo en las logias masónicas. Su finalidad era crear La República de Cubanacán. En esta conspiración estaba implicado muy activamente el inmortal poeta José María Heredia, el primer poeta revolucionario e independentista cubano.

-En 1826 se organiza otra conspiración que culmina con la ejecución de Francisco de Agüero y Manuel Andrés Sánchez ambos de Camagüey considerados los primeros mártires de la independencia.

-En 1828 vendría La Conspiración de la “Gran Legión del Águila Negra”, organizada en una logia masónica con ese nombre por los emigrados cubanos en México. Su fundador Manuel Félix Hernández más conocido como Guadalupe Victoria, llegó a ser el primer presidente constitucional de México.

-En 1829 los masones del Rito de York, conocidos como yorkinos, organizaron otra conspiración. Los participantes fueron juzgados por el delito de francmasonería.

-En 1847 aparece la Conspiración de La Mina de la Rosa Cubana, encabezada por el general, de origen venezolano, radicado en Cuba,  Narciso López Uriola que era el Venerable Maestro de la Logia “Tayaba” de Trinidad.

-En los primeros días de junio de 1849 es creada, con la participación de un grupo de masones, en New York, la bandera del triángulo rojo y la estrella solitaria o también conocida como la bandera de Narciso López por ser éste su creador. El 19 de mayo de 1850 es tomada la ciudad de Cárdenas por una expedición al mando del general López, izándose por primera vez en Cuba la que se convertiría en nuestra Bandera Nacional. En agosto 1851 el general Narciso López vuelve con su última expedición.

-En el mismo año de 1851 surgen las conspiraciones de Joaquín de Agüero en Camaguey  e Isidoro de Armenteros en Trinidad que estaban en relación directa con el movimiento desplegado por el general Narciso López, ofrendando todos ellos y sus seguidores sus precisos vidas a la patria.

Durante todo ese lustro le siguen otras conspiraciones lideradas por hermanos masones. Para no hacer muy extenso el recuento solo diré que sus participantes también abonaron con su sangre la tierra cubana.

Con estos elementos sucintamente expuestos, pasaremos a estudiar el grito de independencia que sintetiza y conforma definitivamente el concepto de la Nación cubana.

-El 10 de Octubre de 1868 comienza la guerra por la independencia, más sangrienta y prolongada de América. Este movimiento, que se convertiría en la Revolución de Independencia cubana, tampoco sería una excepción y tiene su génesis en las logias masónicas del Gran Oriente de Cuba y las Antillas, GOCA, fundada por  el prominente médico, científico y masón, el Dr. Vicente Antonio de Castro y Bermúdez cuyo objetivo básico sería lograr la independencia de Cuba.

El alzamiento del 10 de octubre de 1868 tuvo su organización inicial, en la logia masónica “Buena Fe” de Manzanillo, en la que era Venerable Maestro, Carlos Manuel de Céspedes. La mayoría de los treinta y siete integrantes de la asonada octubrina fueron miembros de esta Logia los cuales firmaron el “Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba”  que es,  “La Declaración de Independencia cubana”. 

El Manifiesto o Declaración de Independencia, redactado por Céspedes  exponía: (y  cito)

“Nadie ignora que España gobierna la Isla de Cuba con brazo de hierro ensangrentado; no solo no le deja seguridad en sus propiedades, arrogándose la facultad de imponerle tributos y contribuciones a su antojo, sino que teniéndola privada de toda libertad política, civil y religiosa, sus desgraciados hijos se ven expulsados de su suelo a remotos climas o ejecutados sin forma ni proceso, por comisiones militares establecidas en plena paz, con mengua del poder civil. La tiene privada del derecho de reunión, como no sea bajo la presidencia de un jefe militar; no puede pedir el remedio a sus males, sin que se le trate como rebelde, y no se le concede otro recurso que callar y obedecer.

En otra parte declara: “Amada y considerada esta Isla por las naciones que la rodean, que ninguna es enemiga suya, no necesita de un ejército ni de una marina permanente, que agotan con sus enormes gastos hasta las fuentes de la riqueza pública y privada; y sin embargo España nos impone en nuestro territorio una fuerza armada que no lleva otro objeto que hacernos doblar el cuello al yugo férreo que nos degrada.”

Y puntualiza Céspedes en el manifiesto: “Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y  miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de su estado tan lleno de oprobio, no nos extravían rencores, no nos halagan las ambiciones, solo queremos ser libres e iguales como hizo el creador a todos los hombres.”

Hablar de Céspedes, es hablar del fundador y del continuador por la rica enseñanza que nos dejó en sus ideas y acciones que siguen actuales y vigentes. Céspedes regó, en el surco abonado por la sangre de centenares de mártires, la semilla de la rebeldía contra la arbitrariedad y las injusticias de los tiranos y opresores.

Nació Carlos Manuel de Céspedes el 18 de abril de 1819 en la segunda villa fundada por los españoles: la histórica Bayamo, cuna de la rebeldía criolla donde se forjó el crisol de la independencia. Allí recibió la primera enseñanza. En La Habana se graduó de Bachiller.

En 1840 viaja a España donde se gradúa de Licenciado en Leyes en la Universidad de Barcelona. En esa ciudad publicaría un pliego de demandas donde explica con meridiana claridad  las necesarias e imprescindibles reformas que reclamaban los cubanos y que tenían su fundamento en las libertades económicas políticas y sociales.

Después de recorrer varios países de Europa, regresa a Cuba estableciendo su bufete de abogado en Bayamo y unido a su trabajo profesional, fue compositor musical, colaboró con diversos periódicos y revistas, fundador de la Sociedad Filarmónica de Bayamo. Tenía fama de galante, practicó la esgrima, la equitación, la gimnasia y fue experto en ajedrez. Era reputado por su valor personal e indomable carácter. Su primer acto de rebeldía lo realizó ofreciendo generosa protección a los esclavos en su carácter de Sindico del Ayuntamiento de Bayamo.

El primer enfrentamiento directo con los colonialistas lo tiene por  protestar y enfrentarse públicamente al Gobernador de Bayamo cuando éste celebraba con un banquete la ejecución del general Narciso López el 1º de septiembre de 1851. Este hecho le costó a Céspedes ir a presión. Al continuar sus actos de rebeldía, lo llevan nuevamente a prisión y es desterrado en Palma Soriano, Santiago de Cuba y Baracoa. Las persecuciones lo obligan a establecerse en Manzanillo donde rehace su fortuna bastante resquebrajada por los destierros y prisiones.

Compra la hacienda y el ingenio azucarero “La Demajagua”. Se acercaba la hora definitiva, la hora de las armas para resolver lo que no habían logrado las gestiones cordiales y pacíficas de ilustres patriotas que como Francisco de Frías, Conde de Pozos Dulces que a través de su periódico “El Siglo” y del Partido Reformista le demostraron al colonialismo la necesidad del cambio y la reforma en la  Isla.

La Revolución de independencia estaba en su momento más alto de organización y todos estaban sobre aviso, esperando la fecha del levantamiento, cuando un hecho imprevisto vino a precipitar el alzamiento: las autoridades españolas dictan orden de arresto para Carlos Manuel de Céspedes y los principales implicados. La noticia es conocida a tiempo por el caudillo que de inmediato pone sobre aviso a todos, y sin pensarlo más, lanza el grito de ¡independencia o muerte! en el sitio y la fecha que pasarían a la posteridad: el ingenio “La Demajagua”, el 10 de octubre de 1868.

Carlos Manuel de Céspedes, al darle la libertad a sus esclavos, marcó el principio del fin de la esclavitud en Cuba. Ese gran día, Céspedes asume la responsabilidad y liderazgo de todo el pueblo cubano. Todos responden a su llamado: Francisco Vicente Aguilera, Pedro y Luís Figueredo, Francisco Maceo Osorio, y el dominicano Luís Marcano en Bayamo; Donato Mármol en Jiguaní; Vicente García en Las Tunas; unos días después Salvador Cisneros Betancourt e Ignacio Agramonte entre otros en Camaguey y posteriormente Miguel Jerónimo Gutiérrez y Eduardo Machado en Las Villas.

Céspedes toma el mando de las fuerzas de Oriente y sin dilación se lanza al asalto del pueblo de Yara donde reciben el bautismo de fuego. Siéndole adverso ese combate las inexpertas tropas se dispersan y se da el caso que Céspedes se ve solo con doce hombres y ante tal infortunio el caudillo no se amilana y exclama la frase que registraría la historia de Cuba: Quedamos doce hombres, ellos bastan para hacer la independencia de Cuba”.

Quiso el G.A.D.U. que en el mismo lugar del suplicio del Cacique Hatuey, el primero que murió en Cuba luchando por la libertad, fuera donde se registrara el gran alzamiento del 10 de octubre de 1868, y que se registraría como “El Grito de Yara” y “La Revolución de Yara”

El 20 de octubre de 1868 entran victoriosas las fuerzas independentistas a Bayamo con Carlos Manuel de Céspedes al frente siendo recibidos apoteósicamente por el pueblo, y entre ellos, llega la división mandada por Pedro “Perucho” Figueredo con su hija “Canducha” como abanderada.

A la sombra de aquella bandera, creada por Céspedes en La Demajagua es que surge la marsellesa cubana, el Himno de Bayamo, la inmortal Bayamesa que el pueblo henchido de patriotismo pedía a “Perucho” la letra del himno cuya música ya conocían y que había sido creada por el propio Figueredo. Bayamo se convierte en la capital de Cuba Libre por cerca de tres meses y que comprendía un extenso territorio liberado del centro oriental del país.

Seguidamente vienen las represalias de los colonialistas con la política de tierra arrasada, conocida como “la creciente Balmaseda”, que trajo la ruina, la desolación y la muerte en los campos de Cuba. Ante la imposibilidad de defenderla los revolucionarios deciden incendiar la ciudad de Bayamo hecho que se convierte en uno de los actos patrióticos más relevante de la guerra.

Ahora, examinemos otra etapa de La Revolución de Yara: La Asamblea Constituyente de Guimaro, que sesionó el 10 y 11 de abril de 1869, o sea, seis meses después del pronunciamiento de “La Demajagua”, que promulgó la primera de las cuatro constituciones insertadas en nuestra historia como  “Las Constituciones Mambisas”,

Los constitucionalistas reunidos en Guaímaro fueron 15 de los cuales 13 eran masones y los dos restantes se iniciaron en la Logia “Independencia”. Y de todos ellos solo sobrevivieron a la guerra, cinco.

Las fuerzas que se encontraban enfrentadas al colonialismo presentaban dos centros de dirección: el primero dirigido por Carlos Manuel de Céspedes en la región oriental y el segundo dirigido por Ignacio Agramonte  en el Camaguey. Tal polarización de las fuerzas revolucionarias obligó a realizar un esfuerzo de unidad que vendría a materializarse en la memorable Asamblea de Guaímaro. El fruto más preciado de este hecho unitario de los revolucionarios cubanos fue la redacción de la primera constitución de las guerras independentistas. A partir de la Constitución de Guaímaro, comenzamos a ser de hecho y de derecho: ¡CUBANOS!

Bajo los preceptos de esta Constitución quedan establecidos los poderes del incipiente Estado: Fue elegido Presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo; Se crea la Cámara de Representantes de la República, presidida por Salvador Cisneros Betancourt; También fue elegido el General en Jefe del Ejército Libertador, Manuel de Quesada Loynaz; se oficializó la Bandera de Narciso López como la Bandera Nacional de Cuba; también se hizo justicia a la bandera creada por Céspedes en La Demajagua al quedar ésta como un tesoro de la República y que ocupara un lugar destacado en la Cámara de Representantes,  se oficializa el Escudo Nacional y se aprobó el Himno de Bayamo como el Himno Nacional cubano, creado por Pedro “Perucho” Figueredo.

Haciendo honor al principio masónico de “no poner límites al conocimiento de la verdad”, debemos destacar que como hecho extraordinario acaecido en la Asamblea Constituyente de Guaímaro, se debatió la propuesta presentada por un nutrido grupo de damas camagüeyanas, que habían recogido miles de firmas de ciudadanos peticionarios, para que la Asamblea Constituyente solicitara la  incorporación de Cuba a los Estados Unidos de América, o sea su anexión, a esa República. A tales efectos la Asamblea nombró una Comisión especial de cinco miembros para que estudiara e hiciera una propuesta al respecto. Este acuerdo lo materializó la Cámara de Representantes el 24 de abril de 1869 y fue refrendado por Céspedes como Presidente de la República en Armas.

Es de elemental justicia recordar que los revolucionarios cubanos tomaban esta difícil decisión como último recurso ante los desmanes de los colonialistas que estaban ahogando a sangre y fuego las ansias de libertad de los cubanos.

Resaltamos, que la solicitud de anexión, jamás llegó al Congreso de Estados Unidos. La solicitud fue despachada al Representante de la República de Cuba en Armas ante la Cancillería de Washington, el  abogado José Morales Lemus y nunca le dio curso ya que en esos momentos existían negociaciones entre el Gobierno de los Estados Unidos y España para la compra por Cuba de su soberanía, con el aval de los Estados Unidos.

Tampoco esta gestión prosperó. Al final, la visión de gran estadista de Céspedes le hizo comprender la única realidad que tenía ante sí: —los cubanos  estaban obligados a valerse de sus propias fuerzas y recursos para proseguir la Revolución de Independencia. —

Cuando Carlos Manuel de Céspedes fue electo Presidente de la República en Armas manifestó en su discurso de aceptación del cargo, que pedía a los cubanos el heroísmo para pelear por la independencia de Cuba y que a cambio de eso él ofrecía su abnegación.

Céspedes cumplió su palabra y este hecho sublime quedó ampliamente demostrado cuando su hijo Oscar que combatía en el Ejército Libertador en Camaguey, cayó prisionero de los españoles.

Los colonialistas le proponen a Céspedes que deponga las armas y marche al extranjero a cambio de la vida de su hijo. La respuesta del caudillo no se hizo esperar y, a pesar de que su corazón de padre sufría intensamente por la inminente muerte de su hijo, respondió: “OSCAR ES MI HIJO,  PERO TAMBIÉN YO SOY EL PADRE DE TODOS LOS CUBANOS QUE HAN MUERTO Y DE LOS QUE AUN LUCHAN POR LA INDEPENDENCIA DE CUBA”.

A partir de entonces los cubanos tenemos a Carlos Manuel de Céspedes como “El Padre de la Patria”. Su hijo Oscar fue fusilado el 29 de mayo de 1870.

La obra creadora de Céspedes continuó adelante y el 29 de septiembre de 1870, funda en las lomas de Najasa en Camagüey, la Logia “Independencia” de la cual fue su Venerable Maestro.

A pesar de toda la gloria acumulada en su persona por ser el iniciador de la gesta libertaria; de guiar la Revolución de Independencia a planos superiores de organización, fundando una República, con su constitución,  gobierno, ejército, himno, bandara y su escudo, Céspedes, fue depuesto por  la propia Cámara de Representantes que él fundara.

No obstante el rudo golpe recibido tuvo la hidalguía para manifestar: y cito:  “La Cámara ha hecho uso de sus prerrogativas y acallando la más exquisita susceptibilidad, no me toca otra cosa que obedecer lo preceptuado en ese mismo Código fundamental que tanto me precio de venerar. En consecuencia, he dado inmediato cumplimiento a lo acordado por ese alto cuerpo. Dentro de sus atribuciones constitucionales.

Como antes como ahora y como siempre estoy consagrado a la causa de la libertad e independencia de Cuba. Prestaré con todo mi corazón, mi débil apoyo a cualquier Gobierno legítimo en esa misma línea; en ella sé que estaré al lado de los buenos cubanos.”(Fin de la cita). Este fue su último mensaje a los cubanos.

 Carlos Manuel de Céspedes cumplió la máxima del gran guía de su pueblo, de luchar hasta morir por el sublime ideal de la redención de los hombres. Con su caída en San Lorenzo, el 27 de febrero de 1874 se unirían para siempre en la posteridad, el “Padre de la Patria”, Carlos Manuel de Céspedes  y el “Apóstol de la Independencia nacional”, José Martí que marcó la senda por donde transitaron ambos, en tiempos diferentes: Cito a Martí: “Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber. Póngase el hombre de alfombra de su pueblo. ¡La Patria es Ara y no Pedestal!” (Fin de la cita). El año 2014 ha sido designado por la Alta Cámara de la Gran Logia de Cuba como: “Año del Aniversario 140 de la Muerte de Carlos Manuel de Céspedes: Padre de la Patria.”

Tiempo que utilizaremos para estudiar, profundizar y divulgar la vida y la obra del hombre que nos señaló el camino de la libertad de la patria.

El 10 de octubre de 1868 marcó una nueva era en la historia de Cuba; Carlos Manuel de Céspedes, su inspirador y guía, quedó para siempre insertado en el lugar de honor del altar sagrado de la patria. El grito de “¡Viva Cuba Libre!” elevó a nuestro pueblo por la senda definitiva de la libertad y aunque fue muy largo y difícil el camino para consolidar la independencia ya la suerte estaba echada y la voluntad y el coraje de los patriotas cubanos pasarían por encima de todos los obstáculos y la crueldad de los opresores así como las pugnas internas que tanto daño nos siguen haciendo.

El 10 de Octubre de 1868 no es solo un recuerdo en el tiempo que homenajeamos todos los años, La Revolución de Yara es un acontecimiento trascendental del pueblo cubano que nos obliga a un profundo análisis, para que nos ponga en plena disposición de aportar lo mejor de cada uno para producir los cambios y transformaciones, que como en estos momentos, urge y necesita la patria.

Nota 1: Carlos Manuel Perfecto del Carmen de Céspedes y López del Castillo. Padre: Jesús María Céspedes y Luque. Madre: Francisca de Borja López del Castillo y Ramírez de Aguilar.

NOTA 2.- Para ampliar sobre el tema de la Anexión de Cuba a los E.U,  ver:

_“Historia de la Guerra de los Diez Años” de Francisco J. Ponte Domínguez. La Habana 1958. Imprenta el Siglo XX 1958. (Academia de la Historia de Cuba).

_“Miguel Jerónimo Gutiérrez”. Luís M. Pérez. Imprenta el Siglo XX. 1912.

Archivo Nacional de Cuba. Fondo donativos y Remisiones. Caja 180 No. 194 y Caja 37 No.30

_”Circular No. 147 del Presidente Carlos Manuel de Céspedes a los Jefes y Oficiales del Ejército de Oriente de fecha 11 de junio de 1869. ”Hombres del 68”. Vidal Morales y Morales. Pag. 286. Editorial Ciencias Sociales 1972.

_”Ignacio Agramonte, su pensamiento político y social. Juan J. Pastrana. Editorial ciencias Sociales. La habana 1987.

NOTA 3: En la historia de la masonería universal solo conocemos dos casos similares, la primera, que tengamos conocimiento, lo fue la logia fundada por George Washington en 1775 en plena guerra de independencia norteamericana.