09/24/2020

EFEMÉRIDE NO CELEBRADA EN CUBA.

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Aimée Cabrera.

Mujeres cubanas promotoras de variados proyectos se dieron cita en un encuentro fraternal donde celebraron el Día Internacional de la Niña, en la mañana del viernes 11  de octubre.

Un momento singular fue cuando participaron las más jóvenes y explicaron los obstáculos que han aparecido en su etapa estudiantil o en las prácticas laborales; unas por ser familiares de conocidos activistas por los Derechos Humanos, otras por temor a involucrarse en hechos vinculados a la actual corrupción.

No obstante se destacaron con sus exposiciones quienes lograron triunfar en el cuentapropismo o las que asisten a vecinas en barriadas muy humildes socorriendo a ex reclusas, madres solteras, portadoras del VIH SIDA, niños y niñas discapacitados, y todo el que deja de recibir una atención esmerada departe de las instituciones creadas por el Estado, donde reinan la indolencia y la marginación hacia esos grupos sociales.

Si la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 19 de diciembre de 2011, la Resolución 66/170 en la que declaró el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, con el fin de reconocer los derechos y grandes desafíos que deben enfrentar las niñas, las cubanitas no son excepción.

Es cierto que no viven en zonas de gran sequía y hambruna o en naciones aquejadas por conflictos bélicos, pero  sufren la politización de sus vidas estudiantiles que las obliga a participar en actividades indeseadas debido al chantaje, en el caso de que no quieran perder el derecho a estudiar o trabajar donde deseen.

También se sienten discriminadas por el color de su piel, por no tener un status que las provea del consumismo de moda, o por su simple condición de mujer para ser seleccionadas en ciertos empleos por lo que, cuando crecen, son candidatas además  a criar a sus hijos solas por la emigración económica de los hombres y la alta tasa de divorcios y a ser  candidatas a sentir  la violencia de género, psicológica y física, entre otras calamidades.

Todas las presentes estuvieron de acuerdo con redactar resúmenes de todas estas violaciones del derecho de la niña y la mujer para enviarlos a instituciones internacionales a las cuales pertenece Cuba, para de esa manera dar testimonios verídicos que pongan en evidencia lo poco que se hace en todos los sentidos, cuando las tareas a realizar no se acercan a las expectativas politizadas e impositivas.

A modo general, se detallaron aspectos relacionados con la falta de valores y como se ignoran, hasta por desconocimiento, las reglas de urbanidad más elementales. Males que fueron impuestos por el gobierno revolucionario, los cuales son criticados ahora, por sus dirigentes, cuando la opinión de gran parte de la población y de las presentes en esta reunión de féminas es que ya es tarde para reflexionar sobre temas que solo tienen solución si hay un cambio radical que acabe con la corrupción de las altas y medianas esferas estatales.

En una nación donde no hay estímulos, donde no se puede trazar un plan familiar o individual donde prima la incertidumbre y la inestabilidad económico-social; las futuras mujeres anhelan emigrar con su familia, o si no tienen esta posibilidad  conocer al menos a extranjeros que las inviten a otras tierras donde quizás puedan lograr vivir con más libertad, vestir bien, poder ayudar a su familia y otros planes que nunca podrán hacer realidad en su patria.

La niña cubana merece menos mentiras e imposiciones y más ayuda en todos los sentidos para que permanezca en su tierra, para que interiorice la importancia de tener descendencia, y de formar una familia armónica que constituya un cimiento que fortalezca las bases del futuro de la s