NO SE RESPETA EL LUTO FAMILIAR.

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Aimée Cabrera.

El lunes 14 de octubre desde horas tempranas de la mañana, una avalancha de fuerzas represivas acordonaron la calle Neptuno entre Hospital y Aramburu donde, a mitad de cuadra, se encuentra la casa de Héctor Maceda, periodista independiente, miembro de los 75 y viudo de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán Toledo.

Con uniformes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Ministerio del Interior (MININT) y otros con ropas de civil acordonaron con sus propios brazos ambas entradas donde residen otras familias que viven intimidadas por los escogidos oficiales, cada fecha cercana a alguna de las tantas jornadas que las Damas celebran de manera pacífica y respetuosa, vestidas con el color de la pureza y llevando en su mano un gladiolo.

Vecinos de la zona sienten indignación ante el hostigamiento que consideran “sin justificación”. Los choferes tienen que doblar varias veces porque se interrumpe el tráfico por una de las áreas más transitadas de la capital: Neptuno y quienes acostumbran a pasar por la misma tienen que desviarse para lograr su objetivo.

Una señora que venía de la tienda la Época en un bicitaxi comenta que parte del viaje fue por la senda contraria para poder llegar a su vivienda y no hacer una caminata con los paquetes que llevaba por culpa de lo que considera “un despliegue innecesario, no se vigila a los delincuentes y esas mujeres son tranquilas, por qué les hacen eso, es que les tienen miedo”- cuestiona sorprendida.

Aún está en el recuerdo de quienes la conocieron, su abrupto deceso en la noche  del viernes 14 de octubre de 2011, el cual no quedó esclarecido, cuando le fue diagnosticado el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) catalogado de peligroso; sin embargo Pollán había sido noticia con foto donde se veía maniatada por las turbas en la iglesia de la Merced en fecha 24 de septiembre, enfrentándolas con la valentía y la decencia que la caracterizaba.

Este lunes, no solo estaban los agentes gubernamentales en el tramo más cercano a la sede de las Damas de Blanco, por las mismas calles en las esquinas de San lázaro, a unas tres cuadras, algunos permanecían a la caza de fotógrafos o activistas de los Derechos Humanos.

Para ellos el objetivo principal es abortar toda participación del grupo femenino más destacado de la sociedad civil cubana sin importarles que la familia de Pollán y sus colegas estén de luto y tienen todo el derecho de recordarla. Los que no pudieron estar y todos esos cubanos que la aplaudieron y le lanzaron flores desde tantos balcones habaneros sí respetan aún,  su memoria.

 

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