09/20/2020

MAS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS; ENCUENTRO POR UNIDAD MASONICA CUBANA;

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A cinco días de haber concluido en La Habana el “Encuentro por la Unidad Masónica”; efectuado entre los días 11, 12 y 13 de octubre en el edificio de la Catedral Escocesa en el cual tiene su sede el Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba, aún se desconoce los acuerdos adoptados en dicha reunión. Puede afirmarse que en estos momentos quedan pendientes más preguntas que respuestas.

Según se desprende del Mensaje Nº 5, emitido con fecha 13 de octubre del año en curso por Evaristo Rubén Gutiérrez Torres, Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba radicada en La Habana, Cuba; y dirigido “A Todos los Masones Cubanos”, en el cual se alude a “los magníficos resultados obtenidos en la reunión (…) “que tendrá como esperado colofón unir lo que nunca debió desunirse, la Familia Cubana de la Masonería Universal”.

Precisamente, es en este punto en el cual surge la primera de las interrogantes: ¿Cómo es posible que el Gran Maestro cubano enfoque su atención en hallar la Unidad con los masones Exilio[i], cuando la Gran Logia de Cuba se encuentra en un franco proceso de desintegración[ii]?

En su mensaje, el Gran Maestro Gutiérrez Torres, sigue afirmando “En las sesiones de trabajo celebradas los días 11, 12 y 13 de octubre en la Catedral Escocesa de Jovellar, se habló de la historia del problema, de sus consecuencias al paso de más de 50 años y se llamó a la Unidad indisoluble de todos los Hermanos Masones de ambos lados del Estrecho de La Florida”.

Inquietante declaración. ¿Cómo pueden interpretar esta afirmación los masones exiliados que durante décadas han mantenido en las reuniones que regularmente efectúan en sus logias un espacio dedicado a la denuncia de los abusos que se cometen en la Isla en contra de las Damas de Blanco y otros activistas que promueven la libertad, los Derechos Humanos y la democratización de Cuba?

La respuesta a esta interrogante es obvia; la misma se encuentra veladamente expuesta en otro de los párrafos contenidos en el antes referido Mensaje, el cual se refiere al “futuro de todo este proceso”, seguidamente enfatizando “que las soluciones acordadas cumplan –en primer lugar- con el más irrestricto respeto a nuestras Leyes y especialmente a los Antiguos Límites, usos y costumbres de la Fraternidad Masónica Universal”.

En lo antes expuesto queda muy clara la prohibición a las logias cubanas en el Exilio de tratar asuntos “políticos o religiosos”. Al respecto el hermano Manuel Álvarez ha observado: “Las Logias de Miami que se crearon como un medio de combate a la Dictadura existente en nuestro país, tendrían que dejar todo ataque a la dictadura, las comisiones de Liberación no podían ayudar más a los familiares de los presos, dejarían de tener como Logias hacer actos públicos, notas de prensa, apariciones en radio y TV, es decir perderían su propia personalidad”.

Pero hay más, ¿Cómo quedaran los masones iniciados en estas logias? Algunos de ellos ocupan altos cargos en la Gran Logia de Cuba (en el Exterior) y el la Gran Logia de las Antillas. La misma interrogante es válida para quienes han adquirido el Grado 33 en el exilio. Este es un aspecto insoluble desde al ángulo de la Jurisprudencia masónica.

No obstante, veamos lo que la Constitución “Socialista cubana” establece sobre el papel del Partido Comunista (PCC) en la sociedad cubana: en su artículo 5to dice “El Partido Comunista de Cuba, (…) es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. ¿Alguien duda que este “esfuerzo unificador” haya sido organizado y orientado por el PCC? ¿Puede moverse algo en las asociaciones cubanas sin la aprobación de la Sra. Caridad Diego Bello[iii]?

Si alguien duda que esta nueva política de “unitaria” o de “acercamiento”, siga una pauta oficial; obsérvense los esfuerzos que realizan los funcionarios de la Sección de Intereses cubana en Washington para interesar a los empresarios cubanos exiliados en invertir en la Isla. ¿Sería pensar mal si a este esfuerzo se le considera motivado por intereses económicos? Es decir, buscando que sean los exiliados quienes sufraguen el desastre del sistema castrista.

Puede presumirse que este es el caso que nos ocupa: procurar que sean los masones cubanos exiliados quienes sufraguen los gastos en que incurre el Gran Maestro y los Grandes Funcionarios de la Gran Logia de Cuba. Para ello, el Gran Maestro ha decidido explotar una de las frustraciones más arraigados entre los masones del exilio: el reconocimiento.

En la Masonería Regular Universal existen dos conceptos diferentes, pero que se encuentran profundamente relacionados: la regularidad y el reconocimiento. Ambos conceptos se encuentran involucrados en las conversaciones de La Habana. ¿Puede el Gran Maestro o la Gran Logia de Cuba solucionar estos aspectos? No, porque según el Gran Maestro Gutiérrez Torres expresa en este documento, las soluciones acordadas deberán cumplir “en primer lugar, con el más irrestricto respeto a nuestras Leyes y especialmente a los Antiguos Límites, usos y costumbres de la Fraternidad Masónica Universal”. ¿Qué implica esto? Simplemente, que el Gran Maestro procurara:

  1. ganar todo el tiempo que le sea factible
  2. obtener la mayor cantidad posible de donaciones
  3. neutralizar las críticas y acciones anti castristas procedentes de las logias de cubanos exiliados.

Se puede prever que estas conversaciones traerán serias y profundas divisiones entre los masones exiliados; ¡otro logro de la contra-inteligencia cubana!


[i] Obsérvese que el Mensaje, a los masones exiliados se les denomina “hermanos cubanos radicados en territorio de La Florida”.

[ii] Hasta el momento, cuatro logias se han separado de la Gran Logia de Cuba. Se prevé que en las próximas semanas se separen otras en litoral norte de la provincia Maya beque.

[iii] Jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC.