09/23/2020

EL PAPA FRANCISCO; NO ES PAPA.

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Por: Dr. Santiago Cardenas

Imagenes tomadas de http://www.google.com/imgres?imgurl

La reforma franciscana  del siglo XXI, comenzó  ciertamente muy pronto. Fue en el preciso momento  en que  el cardenal argentino salió a la ventana  de San Pedro, minutos después de su elección.  «Oren por el obispo de Roma”, dijo

No se presentó como  papa.  «Técnicamente » hablando,  el  papa es un obispo más. El orden sacerdotal, (ordo es una clase del imperio romano, adoptada por el cristianismo), solamente tiene tres gradaciones: el diaconado; el presbiterado (los llamados curas, sacerdotes, padres) y el obispado, que es la plenitud del sacramento del orden sacerdotal que se obtiene por imposición de manos. Cada obispo  es dueño y señor de su diócesis y reporta directamente al Papa.

Los cardenales  son  obispos con derecho a sucesión papal. Es un título nobiliario: un príncipe. Se conoce que  desde Gregorio el Magno, alrededor del 600, había obispos que viviendo fuera de Roma, entraban a la ciudad por un tiempo, a  resolver ciertos asuntos, retornando, luego, a sus iglesias de origen. Esa función de bisagras o pernos le dio su nombre. Como eran imparciales en los problemas de sucesión, porque no Vivian en la capital,   se  escogió a algunos como un colegio, para aconsejar y suceder al papa latino, que los nombraba. Este colegio ya era evidente a mediados del siglo XI. Fue oficializado durante la gran reforma gregoriana.

Cada obispo tiene una sede o silla magisterial, en la iglesia catedral de cada ciudad designada. Francisco, (lo correcto es designarlo por su nombre, y no por su apellido), tiene su catedral. La de Roma es San Juan de Letrán, al otro lado del rio Tibur, en las cercanías del Vaticano. Letrán es la primera y más importante iglesia del  mundo, desde Constantino.

PRIMUM INTER PARES

Históricamente han existido cinco sedes importantes: Constantinopla, por  decreto conciliar, Alejandría, Jerusalén, Antioquia y Roma, que fue la primera y la más importante, por ser la heredera de los apóstoles Pedro y Pablo. Roma es la única de habla latina. En las otras se hablaba el griego.

Los obispos de estas sedes que se llaman patriarcas o papas, siempre han reconocido la primacía del obispo de Roma. «El primero entre los iguales». A él se le consultaban los problemas de importancia y su opinión era, y es muy respetada.

Al presentarse en el balcón de San Pedro, no como «papa» o líder espiritual de los católicos; sino como obispo, Francisco envió un mensaje  sorprendente e inequívoco «mundi et orbi «, al mundo y a la ciudad. La reforma franciscana del siglo XXI, había comenzado… y pronto.