09/20/2020

POBRE LIBORIO …

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SANTIAGO: Siendo médico, de seguro has oído la anécdota de la garrapata en el oído del paciente, que tan buen dinero producía y por tanto no había que matar.

Tú médico, yo ingeniero, aquél mecánico y el otro astrónomo…todos profesionales pero NO de la política. Porque la política es la menos profesional de las profesiones, pero que requiere de atributos excepcionales: columna vertebral flexible, cara de guante y falta total de escrúpulos.

Nosotros, los que queremos pero no podemos, los que soñamos pero no logramos, somos honestos y decentes (en cierta medida) lo que nos descalifica en el «Juego de la Maraña» que creemos conocer por lo que leímos, vimos en TV u oímos por la radio… ¡ilusos que somos!

¿No comprendes que en el «Principio» está el «Fin»? Cuando se postularon enarbolando la bandera cubana («Principio») estaban buscando la posición en el estamento político («Fin») y cuando lo lograron, lo único que hay es que seguir vendiendo el mismo producto («Te vengo un guanajo…»el chiste de Álvarez Guedes ad infinitum) con la mayor desvergüenza y una cómplice aceptación por parte de las propias víctimas del engaño.

Cualquiera que estuviera en Cuba en 1989 sabía que el régimen se caía con un soplido, sin que hubiera un solo gobierno a levantar la voz en defensa de Castro. ¿Qué pasó entonces? Colin Powell dijo en 1991: «Ya salimos de Noriega, ya liberamos Kuwait, ahora solo nos falta Castro…» ¿Y qué pasó entonces?.

De hecho Castro de guarda las espaldas a Estados Unidos: detiene a los haitianos, acepta a los cubanos repatriados, cerró el paso de la droga desde Colombia y Jamaica.

No sé si todo esto explica el «ponche» de la Quinta Rueda.

Paco