QUIEN FUE BELISARIO DOMÍNGUEZ PALENCIA?

Enviado por el VM. Roberto Gomez Anza 33

V:.M:. Alfredo Sánchez Villanueva.R:.L:.S:. “Gral. Pedro José Méndez, Luz” No. 83. Or:. Cd. Victoria, Tamaulipas, México.

BELISARIO-DOMINGUEZBelisario Domínguez Palencia nació el 25 de abril de 1863 en Comitán de las Flores, Chiapas, hoy Comitán de Domínguez en su honor. Sus padres fueron el comerciante Cleofás Domínguez y María del Pilar Palencia y Espinoza, originaria de la capital de Guatemala. Ambos gozaban de una excelente reputación como gentes buenas, laboriosas y honradas. Además, se les conocía y estimaba por sus ideas liberales. Los antepasados de Belisario siempre sirvieron y militaron en las filas del liberalismo. Su abuelo, Don Quirino Domínguez y Ulloa, había sido Vicegobernador del Estado y encargado del gobierno en ausencia del titular.  Su tío Gregorio había muerto defendiendo a la ciudad de Comitán contra las fuerzas reaccionarias que, al mando del Gral. Barberena, la atacaron en 1847. Belisario nació en el momento en que se vivían las luchas por la reforma contra la intervención francesa y el imperio. Su padre también supo poner a prueba el patriotismo peculiar de la familia.

Cleofás Domínguez formó parte del pequeño grupo de voluntarios civiles que defendieron la Plaza de Comitán del ataque de que fue objeto, en mayo de 1863, por las fuerzas imperialistas encabezadas por Juan Ortega. En esa épica jornada, Don Cleofás resultó herido del muslo derecho y, a consecuencia de la herida recibida, le fue amputada la pierna en agosto de 1864, en la Ciudad de Guatemala, Guatemala. Desde entonces se le conoció como “El Valiente Mutilado”. Mientras tanto, las tropas francesas ponían en jaque a Juárez y a las tropas de la República en el sitio de Puebla y el Coronel José Pantaleón Domínguez, tío del pequeño Belisario, condujo al glorioso Batallón de Chiapas durante un difícil y agotador viaje de 60 días a través de ríos, montañas y valles, para incorporarse al Ejército de Oriente y defender la ciudad de Puebla, en el sitio de 63 días que impuso el invasor francés.

El niño Belisario hizo sus primeros estudios en su ciudad natal. Era muy respetado por sus condiscípulos en la escuela primaria, ya que desde su niñez denotaba la rectitud y la energía que habían de hacer de él un héroe, al igual que la bondad de su corazón. Disfrutaba de la vida en la tranquila ciudad, con sus calles empedradas, sus paseos cotidianos, sus barrios, sus casas viejas llenas de pasado, sus fiestas, sus colores y su gente. Desde muy joven se enamoró de la libertad disfrutada en las campiñas de su amada provincia. A los 15 años se trasladó a la ciudad de San Cristóbal las Casas, para continuar su educación en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado. En septiembre de 1878, cuando cursaba el primer año de Preparatoria, se desbordó sobre esa ciudad el río Amarillo, por lo que se paralizaron todos los negocios y los establecimientos de enseñanza fueron cerrados. Belisario tuvo que regresar a Comitán y al año siguiente se marchó a Francia, acompañado de su hermano Evaristo, teniendo que repetir parte de sus estudios de instrucción elemental, ya que los realizados en Chiapas no le fueron reconocidos.

Posteriormente cursó la preparatoria en el Instituto Chevaliere de París. El inquieto joven tomó la decisión de adquirir conocimientos que lo capacitaran para servir mejor a sus semejantes, por lo que se inscribió en la Facultad de Medicina de La Sorbona, para iniciar sus estudios profesionales. Diez años después de haber llegado a París, en un brillante examen profesional, sustentado el 17 de julio de 1889, Belisario Domínguez Palencia obtuvo el Título de Médico Cirujano, Partero y Oculista. En la Ciudad Luz, el liberalismo estaba en su apogeo y el socialismo anunciaba sus primeras demandas. El joven había estado atento, captando las señales misteriosas de un universo político, cultural y social que se transformaba diariamente. Su amor por México aumentaba con la distancia y las dificultades de las comunicaciones. En las cartas que dirigía a sus padres y hermanos, decía que deseaba regresar para llevar un poco de bienestar a sus coterráneos con los conocimientos científicos adquiridos.

BELISARIO 3De nada le serviría atesorar la ciencia si no la pusiera al servicio de su pueblo. Después de titularse recorrió diversas ciudades europeas, dedicando especial atención en las visitas que realizó a las grandes instalaciones de hospitales y modernos sanatorios. En febrero de 1890, Belisario Domínguez llegó a Veracruz y a principios de abril ya estaba en Comitán, siendo recibido en forma entusiasta por familiares y amigos. Llegaba de Europa saturado de ideas filantrópicas y con el deseo de servir a su gente. De inmediato instaló su consultorio e inició sus actividades médicas, ganándose el reconocimiento del pueblo por su capacidad y por su trato cortés. En igualdad de circunstancias, atendía al enfermo pobre en su humilde choza, como al aristócrata en su rica mansión.

Parte de lo que ganaba entre los ricos lo repartía entre los pobres, haciendo el bien a todos, principalmente a los indios, con los que compartió sus angustias, sufrimientos, dolores y grandes incomprensiones. Entre más pobre y humilde era su paciente, mayor era su entrega y su cuidado. Su labor tenía carácter humanitario, brindándole al necesitado su atención, su palabra de aliento y, en muchas ocasiones, las medicinas sin costo. Incluso emprendía largos viajes para llegar hasta las zonas marginadas, con el fin de atender a sus moradores. En noviembre de 1890, el joven médico se casó con su prima Delina Zebadúa Palencia, distinguida dama cuyo único patrimonio eran su belleza y virtudes. En esa fecha Belisario Domínguez contaba con 27 años.

Tuvieron cuatro hijos: Matilde, Hermila, Carmen, quien murió al nacer, y Ricardo. Antes de su matrimonio, su padre, Don Cleofás, enfermó gravemente. Belisario lo operó con éxito, pero el anciano no podía prescindir del cuidado inmediato de su hijo, quien no lo abandonó, logrando prolongar por algunos años su vida. Con tal de no dejar a su padre, el Dr. Domínguez declinó altos honores, como el de haber sido designado, por el Gobierno del Estado de Chiapas, para asistir como Delegado a un Congreso Médico que tuvo lugar en la capital de Rusia en 1897. Ese mismo año recibió otro golpe de infortunio, ya que falleció su madre, Doña Pilar Palencia de Domínguez

Al comenzar el siglo XX, el porfirismo estaba en su apogeo. La represión y la violencia eran el signo de la época; la dictadura perseguía y asesinaba a obreros y campesinos, sobre todo cuando exigían sus justas reivindicaciones. Eran tiempos en que los revolucionarios comenzaban a pagar por la expresión de sus ideas, llenando las cárceles del país. Al iniciar el año de 1902, Delina se sintió enferma y su mal fue agravándose, hasta el grado que el Dr. Domínguez consideró necesario y urgente trasladarla a la Ciudad de México, con la esperanza de encontrar a médicos más afortunados que él, que curaran a su esposa.

Llegando a la capital la puso en manos de los mejores especialistas, en un sanatorio particular. Don Belisario estaba a su lado constantemente, pero la desgracia parecía perseguirle: recibió noticias de que Don Cleofás se encontraba delicado en Comitán y partió enseguida hacia allá. Nada pudo hacer para salvar a su padre, que falleció en octubre de 1902. Regresó al lado de su esposa, cuya salud se deterioraba cada día más y más, hasta llegar al límite inexorable. El doctor no descuidaba su atención, pero todo esfuerzo fue inútil y la señora Delina Zebadúa de Domínguez murió el 22 de noviembre de 1903. Poco después falleció, también en México, Doña Carlota Domínguez de Tovar, hermana del médico. El Dr. Belisario Domínguez permaneció en la Ciudad de México, dedicándose al ejercicio de su profesión. Vivió en las casas ubicadas en la 2ª. Calle de Revillagigedo y en la de Tacubaya.

Durante su estancia en la capital, incursionó en el periodismo y escribió sobre temas que lo apasionaban y le preocupaban, como la situación de su estado natal, pues teniendo importantes recursos naturales, el atraso y la miseria de sus habitantes era notable debido a las ambiciones políticas y económicas de sus gobernantes, que poco habían hecho a favor del pueblo. Publicó “Chiapas, Carta a los Señores Porfiristas de la Ciudad de México”, exigiendo tanto al Gobierno Federal como al Estatal, mayor atención a las múltiples necesidades de su estado, ya que se le tenía en el más completo olvido y abandono. La situación política del país entró en ebullición ante la nueva reelección del Gral. Porfirio Díaz como Presidente de la República, para un periodo de seis años. Los clubes liberales de oposición se multiplicaban en todo el país, mientras sus órganos de prensa eran perseguidos y clausurados por el gobierno.

En una reunión en el Tívoli del Eliseo, hablaron Emilio Rabasa y Belisario Domínguez ante un auditorio de chiapanecos del Partido Liberal. Pidió a sus paisanos vigilar de cerca todos los actos públicos de sus gobernantes, elogiarlos cuando hicieran el bien y criticarlos cuando obraran mal, ser imparciales en sus apreciaciones, decir siempre la verdad y sostenerla con firmeza, entera y muy clara. Nada de anónimos ni de seudónimos, les dijo. Belisario Domínguez fundó el “VATE”, periódico de filosofía, literatura y variedades, cuyas siglas significaban: “Virtud, Alegría, Trabajo y Estoicismo”, del que fue propietario, director, redactor y hasta voceador.

Publicó artículos contra el Presidente Díaz y el gobernador porfirista de su entidad, Rafael Pimentel, planteando ya sus ideas políticas afines con Don Francisco I. Madero. En ellos ejercitó el lenguaje directo para llamar a las cosas por su nombre, distinguiéndose por la solidez de sus argumentos y la valentía con que los defendía. Desgraciadamente, sólo aparecieron cuatro números del “VATE”. En ese tiempo la censura era estricta y la represión muy dura para los que expresaban críticas contra el gobierno. A finales de 1905, el Dr. Domínguez regresó a su amado Comitán, viudo a los 42 años con tres hijos: Matilde, Hermila y Ricardo. Estableció, con un socio, una farmacia a la que puso por nombre “La Fraternidad”.

Contigua a ella tenía establecido su consultorio, comunicado por una ventanita. Acudían a consulta personas de diferentes clases sociales. Él recibía el valor de la consulta a quienes podían pagárselo sin sacrificio. También había quienes no pagaban la consulta, pero sí las medicinas; sin embargo, era mayor el número de personas pobres a las que no sólo no les cobraba la consulta, sino que además les obsequiaba inmediatamente el medicamento recomendado. La ventanita que comunicaba su consultorio con la farmacia le servía para pasarle a su boticario las recetas que debían despacharse gratis, cuantas veces necesitara el enfermo el medicamento prescrito por el médico. Su humanitarismo no tenía límites y con frecuencia se le veía por los arrabales de la población, confeccionando personalmente el alimento de algún enfermo

la Patria” al Ciudadano Doctor Belisario Domínguez y acordó inscribir su nombre, con letras de oro, en el lugar de honor del salón de sesiones de la Honorable Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Llamado el “Héroe Civil de México”, su ciudad natal, por decreto del 21 de noviembre de 1934, lleva su apellido: Comitán de Domínguez. Herlinda Domínguez, hermana del prócer chiapaneco, obtuvo autorización del Departamento Central para exhumar los restos del Dr. Domínguez del Panteón Francés y los condujo a la ciudad de Comitán, donde fueron inhumados en mayo de 1938.

En 1953 se creó la Medalla de Honor “Belisario Domínguez” del Senado de la República, para premiar a los hombres y mujeres mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente, como servidores de nuestra Patria o de la Humanidad. Consta de un Diploma alusivo y tejo de oro, pendiente de una cinta de seda para fijarse al cuello en la que luce el tricolor nacional. En el anverso figura el Escudo de la Patria y en su reverso la efigie del Héroe Civil Belisario Domínguez, en medio de la inscripción: “Ennobleció a la Patria. 7 de octubre de 1913”. La Medalla y el Diploma son otorgados en una sesión solemne que el 7 de octubre de cada año celebra la Cámara de Senadores para conmemorar el sacrificio del mártir de la democracia, Doctor Don Belisario Domínguez. Ha sido entregada a grandes personalidades de las ciencias, las artes y la política de nuestro país y el extranjero.

El más reciente galardonado fue el Dr. Carlos Canseco González, distinguido médico e investigador mexicano. Don Belisario Domínguez también fue enaltecido por la Masonería. Forma parte de la columna de honor de la Respetable Logia “Lealtad” número 15 de la Ciudad de México, junto con los connotados masones Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. La casa comiteca tradicional donde vivió y trabajó el héroe civil de México fue rescatada y convertida en la Casa Museo Doctor Belisario Domínguez. Cuenta con los espacios de trabajo, botica, consultorio, área familiar y salas históricas de su participación en acontecimientos políticos. Don Belisario Domínguez quería que la patria “floreciera más grande, más unida y más hermosa que nunca”. Su sangre fecunda la grandeza de México

Hoy como justo homenaje, las siguientes logias honran su memoria al inmortalizar su nombre: R.L.S. “Belisario Domínguez” No. 103. Or. Altamira, Tamaulipas.

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