09/25/2020

NECESIDAD DE UN CONCILIO DEMOCRATICO CONTINENTAL LATINOAMERICANO.

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Gustavo Pardo

Acabo de recibir sendos artículos de personas muy prestigiosas dentro del mundo de la información: el periodista y poeta del “Grupo de los 75”,  Raúl Rivero; y de la conocida bloguera Yoani Sánchez. Ambos comunicadores expresan similares puntos de vista sobre el futuro de la Isla; así como de la frustración y desesperanza que les embarga ante la falta de perspectivas de que se produzcan cambios reales en el entorno socio-político-económico cubano.

En un artículo titulado “Lentes sin Contacto y Carreta Atascada, publicado el 8 de diciembre, en la sección de Opinión de diario floridano “El Nuevo Herald”; Rivero expone su desaliento ante la acusación de intransigentes que se hace a los opositores y otros activista civilistas cubanos, quienes se niegan a admitir y avalar la realidad de los cambios que el régimen supuestamente se encuentra realizando en la Isla.

En su escrito, el articulista fundamenta el escepticismo con el cual los opositores reciben dichos cambios, en el hecho de que si nada ha cambiado en la violencia represiva de las fuerzas castristas en contra de los opositores cubanos; es muy dudoso que pueda cambiar la esencia totalitaria del castrismo.

En el referido artículo, Rivero describe una situación muy conocida; la cual ya ha trascendido las costas de nuestro Caimán isleño, y que ahora también la padecen los pueblos que han tenido el espejismo de sucumbir ante las promesas demagógicas del “Socialismo del siglo XXI”: la insensibilidad generalizada de la comunidad internacional ante las violaciones que estos regímenes cometen en contra de los derechos civiles, sociales, políticos y Humanos de sus propios ciudadanos.

Por su parte, en el artículo «Quimeras, Transiciones y escenarios», publicado el sábado 7 de diciembre del año en curso en la Revista “Voces”; la bloguera Sánchez expone una cronología de “vaticinios incumplidos, escenarios que nunca se concretan e ilusiones para archivar (…)”; concluyendo con la predicción de que “Vienen tiempos duros. La transición será difícil y no tendrá un día siquiera  para celebrarla” (…) afirmando que “Hemos llegado tarde a todo, incluso al cambio.”

En sus escritos, tanto el uno como el otro  exponen la triste realidad a la que estamos sometidos los pueblos que padecemos el demagógico totalitarismo Castro-Chavista del Siglo XXI: ¡estamos solos! ¡Nada podemos esperar de la comunidad internacional! De esta verdad parte la propuesta de que para enfrentar y detener el avance de las fuerzas totalitarias en nuestro Continente, la solución se encuentra en nosotros mismos.

Por lo que al caso cubanos se refiere, es preciso reconocer que no hemos sido capaces de sustraernos a la tentación del protagonismo individual o partidista; con lo cual hemos perdido la opción de enfocarnos colectivamente para encontrar procedimientos factibles, mediante los cuales hallar e implementar los métodos teóricos-prácticos más adecuados y capaces para lograr accionar los mecanismos cívico-sociales capaces de motivar a la población cubana a reclamar organizadamente sus derechos.

Como un hecho esperanzador puede señalarse la creación del Grupo Parlamentario Latinoamericano de Amistad con el Movimiento Democrático Cubano, constituido en febrero de este año en Santiago de Chile. El objetivo de dicho Grupo es “reclamar la plena apertura política en Cuba y el derecho de su pueblo a participar en elecciones libres y democráticas”.

Tomando como un hecho evidentemente demostrado que el Castrismo ha sido (y aun es) el foco de la expansión del populismo totalitario a diversos países de nuestra América; puede considerarse que la acción del recién constituido Grupo Parlamentario, no solo debe proyectarse al caso cubano; sino que su atención debe enfocarse en los países del “Grupo del Alba”, que ahora se encuentran  procurando sustraerse al maleficio socio-populista.

Los países que hemos sucumbido al idílico discurso Castro-Chavista igualitario; somos una fuente inapreciable de la cual parten múltiples y variadas experiencias nacionales, basadas en las propias fallas (cabos sueltos y espacios vacíos) que en cada uno de nuestros países va dejando a su paso esta nefasta doctrina populista-totalitaria. Reunidas en un mismo tablero político, estas fallas del populismo constituyen una fuente inapreciable de conocimientos teórico-práctico que pueden servir a las fuerzas pro-democráticas continentales para establecer estrategias comunes de acción (u hoja de ruta) para marcar un “detente” en nuestra América a las fuerzas del supuesto “Socialismo del Siglo XXI”; y en lo que es más importante aún: revertir su poder en nuestro Continente