09/18/2020

“CUANDO SE HARÁ JUSTICIA”

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Enveado por el hermano Roberto Gomez anza 33

Se dice que una vez Gandhi, siendo primer ministro de la India, estaba en medio de una reunión de su gabinete cuando entró su hijo: Le explicó a su papá que una de las cabras se había escapado, y no sabían dónde estaba. El gran líder, se levantó de la mesa, tomó de la mano a su hijo, y fueron juntos a buscar la cabra. Dejaron a todo el gabinete  asombrado.

Los presidentes no actúan así, son tan importantes que tienen que atender los asuntos de su país, no deben salir a buscar una cabrita perdida. Pero, ¿qué es lo  que este líder quería mostrarnos  con su gesto de afecto? Quizás él veía que era más importante que su hijo viera su interés en él en vez de creer que su padre era un gran político. ¿Sería que Gandhi quería enseñar a su hijo una lección de responsabilidad? A lo mejor era una decisión inmediata que confirmaba el poder de este hombre para elegir entre lo urgente, y lo imprescindible. Lo que sí vemos es un líder que sabe distinguir  entre  el  poder  y  el  servicio  a  la humanidad.

En los momentos que vemos los triunfos de la violencia en la sociedad, cualquier sociedad, debemos preocuparnos, y es cuando nos preguntamos: ¿Cuándo se hará justicia? Hay una psicología política detrás de estas muestras de violencia. Nos dan  a todos un mensaje: «Si no me tratan como deben, les pegaré, les pegaré fuertemente hasta  que  caigan  al  suelo  de  dolor”.

Lo que motiva a la política y a los políticos hacia la violencia se puede resumir en una sola palabra: PODER. El hombre que tiene esta droga en sus manos es  el más peligroso de todos. El poder hace que uno se olvide de quién lo puso en el lugar que ocupa. El poder hace que el que lleva la pistola, desconozca que  la persona a quien golpea y hiere, es un ser humano que respira, sufre y llora.  Esta droga activa hace que el político remueva cualquier cosa que amenace su  puesto  y  prestigio.  Si  se  llama  la  atención  a  sus  injusticias,  ¡prepárense!

Una noche, mientras llovía, mi esposa tuvo un leve accidente cuando un coche rompió la defensa del nuestro. Inmediatamente, el conductor quiso aprovecharse de la situación, diciendo: «Señora, la culpa es suya, y usted no quiere que venga la policía; le van a encerrar su coche y usted se quedará en la lluvia con sus hijos». Asustada y temerosa, sin alternativa, ella le dio el dinero que había en su bolsa. Una situación de poder. Otra: un agente de policía me detuvo porque, siguiendo el tráfico, giré mal en un semáforo. Me dijo: «Nos vamos a llevar su licencia,  y jamás volverá a verla. Su multa será cinco o seis veces el salario mínimo» (el código dice dos o tres). Otra más: nos detienen porque damos vuelta en un semáforo donde se acaba de colocar una señal de prohibición de vuelta a la izquierda, y el policía dice: «Me voy a llevar su licencia y pagará usted su multa de cinco salarios mínimos».  «Vamos -le digo-, porque yo sé que no es tanto, y lo hice sin saber que acababan de  poner  esta  señal,  jamás  volveré  a  hacerlo».

Pero ustedes no quieren perder su tiempo en la delegación, ¿por qué no pagan aquí mismo su multa y se evitan problemas». «No le voy a pagar nada, vamos a la delegación». «Mire -agrega el policía- no es para tanto, yo tengo el poder de dejar que se vayan o de imponerles una multa llevándome su licencia».    «De acuerdo, vamos».  «Mire, los voy a dejar ir esta vez, pero tal vez quieran darme un obsequio». (Mano abierta). «¡Jamás!» «Pues entonces, váyanse».  Todo esto nos  hace  preguntarnos:   ¿CUANDO  SE  HARÁ  JUSTICIA?

CUANDO   EL   LIDERAZGO   POLÍTICO   SE   VE   COMO   UN  PRIVILEGIO,  EN   VEZ   DE   SER  UN   PODER   PERSONAL.

Aunque sea el policía, que no es un puesto elegido, o el político más alto, si vemos el puesto público como un privilegio, todo cambiará. El cambio debe empezar con nuestra actitud. Pero mientras la gente de liderazgo político crea que su oficio es para aprovecharse de cada situación no habrá justicia. Claro, hay que entender que  los puestos del gobierno están muy mal pagados y que hay muchísima tentación, por  lo mismo.  Nos  ponemos  en  su  lugar  y  seguimos  clamando  por  la  justicia.

CUANDO  EL  LIDERAZGO  POLÍTICO  SE  VE  COMO  UNA  OPORTUNIDAD  DE  SERVIR  EN  VEZ  DE  SER  UN  PODER  PERSONAL.

Lo opuesto al poder es la servidumbre. Es un gran riesgo, hay que reconocerlo.  Si nos dedicamos a servir al público en vez de manipularlo para nuestro bien, siempre habrá algunos que abusarán de nosotros y de la situación. ¿No sería el rey Salomón quien pidió a Dios sabiduría para saber cómo gobernar a su pueblo, en vez de pedir riquezas y una larga vida? Hasta hoy mismo se le reconoce como uno de los  grandes  líderes  de  la  historia.  Sabiduría para gobernar al pueblo:  ¡qué diferencia!

CUANDO  EL  LIDERAZGO  POLÍTICO  SE  VE  COMO  UNA  MANERA DE  INFLUIR  PARA  EL  BIEN  DE  LA  GENTE  EN  VEZ  DE  SER  UN  PODER  PERSONAL.

La verdad es que necesitamos a los políticos, los policías y los gobernantes. Sin  ellos, el pueblo estaría en un caos total.  Debemos agradecer a cualquier político honesto, justo y servicial que encontremos. Debemos evitar cualquier abuso de poder porque nosotros fácilmente aumentamos el problema cuando aceptamos condiciones y  presiones  deshonestas.

Si nos acercamos a una figura política para buscar nuestro propio interés, estamos  creando  más  problemas  en  vez  de  ser  parte  de  la  solución.


“ENTRE  EL  GOBIERNO  QUE  HACE  EL  MAL

Y  EL  PUEBLO  QUE  LO  CONSIENTE,

HAY  CIERTA  SOLIDARIDAD  VERGONZOSA”.

VICTOR HUGO.


SALUDOS  CON  AFECTO.

R. G. A.

Imagen tomada de http://www.google.com/imgres?imgurl=http://i332.photobucket.com/albums/m351/pay29a/aryan_fist_150.gif&imgrefurl=http://www.taringa.net/posts/info/7489106/Los-Simbolos-del-Odio.html&h=150&w=188&sz=3&tbnid=fK0uPTZrVwIy-M:&tbnh=119&tbnw=150&zoom=1&usg=__QEnMrmcPyQErrNhIYgch0UYp6eE=&docid=B6A9TWb77WSwcM&sa=X&ei=BUSoUq7dNqrA2QWa14DYAw&ved=0CEAQ9QEwCA

 

«LA  PROSPERIDAD  HACE  AMISTADES,

LA  ADVERSIDAD  LAS  PRUEBA»

Anónimo.