09/20/2020

Cada día peor.

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Aimée Cabrera.

La Columna del Lunes, del periódico Trabajadores del lunes 16 de diciembre del presente  escrita por  María de las Nieves Galá da su opinión y la de sus colegas, por lo que ella describe como “falta de cultura”,  en la cual recoge un sin número de las deficiencias que son criticadas a diario.

Entre otras, la comunicadora enumera “la mala terminación de un edificio”, “las pérdidas de cosechas agrícolas”, “el bodeguero que no despacha las libras correspondientes” y otras que resume como “la falta de disciplina y del cumplimiento de reglamentos; el relajamiento de las competencias laborales y el poco interés por hacer las cosas con calidad”.

Alaba Galá “los esfuerzos” del gobierno a partir de 1959 por asegurar empleos y un mejor nivel de vida para todos por igual, aunque el devenir de los años ha demostrado a los que no emigraron que no fue “la caída del campo socialista y el sostenido incremento del bloqueo económico” los que dieron un vuelco negativo e hicieron surgir, con fuerzas, la intensificación de la pobreza en la Isla.

Empecinados en crear, del empobrecimiento reinante, un nuevo modelo económico, los principales dirigentes del gobierno y estado no acaban de demostrar su eficacia, por lo que nadie ve una mejoría al menos gradual y sí la resumen con la frase de que “esto cada día está peor”.

Las comisiones del parlamento cubano se reunieron entre el 18 y el 20 de diciembre, para tratar temas considerados de interés como son el análisis y aprobación del Proyecto de Código de Trabajo, después de haber sido debatido en centros de trabajo de todas las provincias.

Fueron abordados además otros temas como el cumplimiento del Plan de la Economía Nacional  2013 y los lineamientos para el del próximo año, así como la ejecución del presupuesto del Estado. En otras reuniones los parlamentarios discutirán los informes presentados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, MINREX   y la Contraloría de la República.

Otros puntos a tratar como la venta de materiales para la construcción, mantenimiento de las viviendas, subsidios, créditos, calidad, transportación y venta de los mismos son como una burla si se tiene en cuenta que la población continúa con sus quejas al respecto. Haría falta que los parlamentarios fueran a las filas que los necesitados hacen por meses en los puntos de venta municipales para que constataran que nada en ese sentido ha mejorado.

De qué vale entonces que a estos debates asistan funcionarios de distintas entidades para decir qué,  ¿qué todo marcha bien? ¿Qué se mejoró el transporte?, ¿Cuál?, el de qué país; mucho menos que han mejorado los materiales para la construcción que se le vende a la población en la moneda nacional porque eso es mentira, y cuando se abastecen esos puntos de venta con algo mejor, enseguida se lo llevan los que hacen trabajos particulares y sobornan a los dependientes.

Se habla mucho de indisciplina laboral y corrupción pero urge que los parlamentarios se lleguen también  a las oficinas de Registro Civil o a las del Instituto de la Vivienda de cada municipio y como simples usuarios, sin identificarse, sufran la indolencia y la falta de respeto que tienen que soportar quienes no disponen de dinero para sobornar y agilizar sus gestiones en estas instituciones; se evitarían gastos en programas televisivos esporádicos a los que son invitados directivos que responden con evasivas a quienes logran comunicar dudas y quejas al teléfono que aparece en pantalla, y serían más fructíferas estas asambleas, donde ellos pudieran decidir además qué hacer con estos usuales infractores y sus confabulados responsables a todos los niveles los que ya debieran haber recibido justas sanciones.

La educación no acaba de brindar la calidad que requiere el proceso docente-educativo. Parte de los maestros no juegan su papel de educadores, mucho menos cuentan con la profesionalidad para enfrentar densos  planes metodológico con pocos recursos que tienen que conseguir los propios padres, si no quieren ver con baja nota o suspensos a sus hijos.

Ahora se comenta en la calle que se tomarán medidas contra los repasadores particulares, los que han sido capaces de enseñar lo que no se enseña en el aula. El pueblo teme expresarse y que su opinión quede grabada por un periodista, pero cuando están entre conocidos lamentan la mala alimentación, el mal estado de sus viviendas, la impotencia cuando tiene  que ir a solicitar cualquier servicio, son quejas por carencias que han transformado en agresividad la afabilidad del cubano fuera y dentro de su casa. Así  pueden continuar las reuniones parlamentarias y las de los ministros y todo seguirá igual, o peor como dice el pueblo.