09/23/2020

LA ANTI DEMOCRACIA Y SU ANTIDOTO.

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Gustavo Pardo

A partir del derrumbe del Muro de Berlín y la subsiguiente desintegración del “Campo Socialista”, las fuerzas democráticas consideraron a la filosofía política- económica comunista un cadáver muerto y enterrado. ¡Pero no fue así! Los castro-comunistas jamás descansan ni se dan por vencidos. Apenas a los ocho meses de haber sido demolido el Muro de Berlín[i]; numerosos partidos políticos, organizaciones sociales y movimientos de la narco-guerrilla auto denominados de “izquierda”; se reunieron en la ciudad brasileña de Sao Paulo para debatir la causa de la debacle del marxismo internacional; y elaborar nuevas estrategias para enfrentar dicha crisis. El resultado de los tres días que duró la reunión fue la creación del Foro de Sao Paulo.

En un folleto que publicó en 1998, el político venezolano Alejandro Peña Esclusa formuló una de las mejores definiciones que he leído sobre lo que realmente es este mecanismo diabólico, al cual Peña Esclusa le llama «Una transnacional del terror, (…) dirigida por Fidel Castro y conformada por criminales, narcotraficantes y asesinos (…)». A lo cual yo le añadiría “escondidos detrás del eufemismo de “socialistas”. Es conveniente recordar que Pablo Escobar se definía a sí mismo como un “hombre de izquierda”.

Antes de seguir adelante, resulta interesante analizar la definición antes expuesta; comenzando por la aseveración “dirigida por Fidel Castro”. Efectivamente, el papel de Lula Da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT) se limitan al de servir de “pantalla” tras la cual se oculta el verdadero ideólogo y creador del Foro de Sao Paulo: Fidel Castro. José Ramón Balaguer Cabrera, refiriéndose a la I reunión efectuada en Sao Paulo para constituir el Foro, afirma; “la idea venía de antes, fruto de una reunión en Cuba entre Luis Ignacio Lula da Silva, dirigente del PT y futuro presidente brasileño, y el líder de la Revolución Cubana (…)”; añadiendo “Representantes de decenas de partidos y movimientos políticos progresistas y de izquierda de toda América Latina y el Caribe se reunieron allí para debatir durante tres días sobre la crisis del llamado «socialismo real» y plantear estrategias frente al avance del neoliberalismo”. ¡Y las encontraron!

A partir de dicho evento, el panorama socio-político de la región ha cambiado radicalmente. No cabe la menor duda que en nuestro Continente, los demócratas estamos perdiendo la batalla contra el totalitarismo; y lo peor del caso es que seguimos enclaustrado en el ámbito académico de la problemática; sin preocuparnos por hallar, y lo que es más importante aún, por implementar las herramientas practicas necesarias para detener el avance del movimiento populista totalitario enmascarado tras el nombre de “Socialismo del Siglo XXI”.

Los políticos norteamericanos, que en aquellos tiempos alcanzaban la dimensión de estadistas, a principios del siglo XIX marcaron un “stop” al expansionismo colonial de las potencias europeas en nuestro continente con la promulgación de la “Doctrina Monroe”. Esta doctrina establecía que “cualquier intervención de los estados europeos en América sería visto como un acto de agresión que requeriría la intervención de Estados Unidos.”[ii]

Naturalmente, en estos momentos en que estamos dando los primeros pasos en un nuevo siglo y un nuevo milenio; ya ha quedado atrás la política del garrote y las cañoneras, pero existen alternativas muy efectivas para marcar un “stop” a esta nueva versión del colonialismo-esclavista: el Socialismo del Siglo XXI”. Estas herramientas no son otras que “La Doctrina Betancourt” y la “Carta Democrática Interamericana.

La primera de estas opciones demostró su eficacia durante la década de los sesenta, al “coadyuvar a la consolidación democrática en Venezuela, propiciando el surgimiento de un entorno internacional en el cual la necesidad de preservar la democracia representativa se asumiera como objetivo prioritario”. La segunda de dichas herramientas se emplea de forma selectiva; jamás ninguno de sus mecanismos ha sido utilizado en contra de un régimen de la izquierda demagógico-totalitaria. Si alguien lo duda, recordemos los acontecimientos en Honduras y los sucesivos fraudes electorales y abusos de poder ocurridos en Venezuela.

A pesar de todo, a pesar de la indiferencia (por no usar la palabra “traición”) de quienes en nuestro continente y en Europa se proclaman “demócratas”; aún queda la posibilidad de establecer un “detente” a las fuerzas totalitarias: un Foro Democrático Continental. Pero, ¿sobre qué bases podría establecerse un Foro de estas características? Un Foro Democrático para defender la democracia, y por ende, para detener el avance en nuestra Iberoamérica de las fuerzas populista-demagógico-totalitario; ante todo debe seguir los patrones del pluralismo y la inclusión. En segundo lugar, ha de centrarse en identificar al enemigo común y bajo ningún concepto apartar la mira de sus acciones.

Aunque es un hecho que resulta necesario y hasta imprescindible, realizar cuantos Foros, conferencias, encuentros, seminarios y estudios sean necesario efectuar; estos deben centrarse en elaborar una política de acción teórico-práctico destinada a ofrecer respuestas objetivas a las condiciones socio-político-económicas que han incidido (e inciden) en la situación por la que actualmente atraviesa el sistema democrático continental; problemática que no se resuelve con discursos, sino con acciones.

Dijimos que la primera de las bases o condiciones sobre las cuales debe asentarse un Foro Democrático Continental es el pluralismo, la inclusión y el mantener identificado al enemigo común.

Pero hay otros aspectos se suma importancia a contemplar, tales como:

  1. Procurar la integración continental de las fuerzas democráticas, mediante el consenso político. Este no es un problema de cubanos, venezolanos, ecuatoriano, nicaragüense o boliviano; no, la amenaza se cierne sobre TODO EL CONTINENTE. Argentina, Chile y Colombia, pueden ser las próximas victimas. Si alguien lo duda, consulte quienes forman el Foro de Sao Paulo.
  2. La coordinación de las fuerzas democráticos basada en la libertad y el respeto a la discusión de sus respectivas ideas y proyectos de cada cual; ¡hallando los objetivos comunes y centrándose en ellos!
  3. Establecer estrategias de acciones democrática comunes en los Parlamentos, Foros Académicos, universidades, organizaciones laborales, ecológicas y sociales de la región.
  4. Los Partidos democráticos en el gobierno deben procurar cumplir con las expectativas que generaron al resultar electos. Apoyando decididamente a quienes en otros países luchan desde la oposición por la democracia.
  5. Los partidos y organizaciones democráticas en la oposición, deben establecer, mantener y profundizar coaliciones en los frentes políticos (coaliciones político-electorales), en las legislaturas y en el Poder Judicial.
  6. Las organizaciones demócratas deben constituir relaciones solidarias con sus homólogos en el continente y fuera de él. No puede admitirse en silencio que se agreda a un demócrata en cualquier parte del planeta.
  7. Ampliar y coordinar la implementación de estrategias comunes en las redes sociales (Twitter, Facebook, etc.) para explicar, promover y defender a los demócratas en todas partes del planeta. Si los castro-socialistas no descansan; ¡nosotros tampoco podemos hacerlo!
  8. Establecer un frente anti corrupción que garantice el uso de los recursos estatales en las obras y proyectos higiénico-sociales a los cuales dichos recursos de hallan destinados.
  9. La doctrina democrática iberoamericana (Doctrina Betancourt, la Carta Democrática Interamericana, los Pactos y resoluciones de la OEA y las Naciones Unidas; deben ser parte de la fórmula para que los pueblos identifiquen a la Doctrina Democrática como facilitadora de las aspiraciones individuales y sociales; no como impedimento de ellas.

Pero esta realidad que se manifiesta en el Continente Iberoamericano no es únicamente responsabilidad de los latinoamericanos; y aquí hay mucha tela para cortar. Tal parece que la Norteamérica de los grandes estadistas, ha quedado atrás; o al menos, se manifiesta de vez en cuando. Desde hace más de cinco décadas, las distintas administraciones que han conducido los destinos de este gran país, han centrado su atención de los países del Medio y Extremo Oriente; echando a un lado su interés en la Región Iberoamericana. ¿Es necesario decir el resultado? Lo tenemos a la vista.

Pero, ¿Qué se puede prever en el futuro cercano? Durante lo que resta de la administración Obama: muy poco o nada. Pero, ¿Qué aguardar de las próximas elecciones presidenciales a efectuarse en Noviembre de 2016? Todo parece indicar que, salvo algún error garrafal que pueda cometer Obama, su resultado ya está definido: Hillary Diane Rodham Clinton será la próxima presidente de USA. ¿Podrá esta mujer de dar un vuelco a la política norteamericana con respecto a la América Iberoamericana?

Detener al Foro de Sao Paulo, implica crear una fuerza democrática contraria y superior a ella; fuerza que es posible aunar si todos los demócratas participamos en este propósito.


[i] El Muro de Berlín fue demolido el 9 de noviembre de 1989. La I reunión del Foro de sao Paulo se efectúa el 4 de julio de 1990

[ii] Wikipedia la enciclopedia libre (http://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Monroe)

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