09/19/2020

NI REYES NI VAGABUNDOS.

Anuncios

 Aimée Cabrera.

Las tradiciones más esperadas en todo el mundo sean los países  occidentales o no, pasan sin penas ni glorias en el acontecer diario de la sociedad cubana donde solo se escuchan  frases de alabanza, de corte político que enfatizan “logros” que han dejado satisfechos a muy pocos.

Cafeterías y restaurantes estatales de baja categoría muestran en sus cristales, felicitaciones por el nuevo año, el que ya no se especifica, para que sirvan  eternamente. Muchos residentes en la Habana mostraron árboles de Navidad con guirnaldas musicales desde principios de noviembre, y la figura de Papá Noel con trineo o sin él complementó  el  diseño.

Favor de no preguntar sobre el significado del árbol de Navidad, mucho menos de quién es Papá Noel. Para Gilda, septuagenaria que se vanagloria de su buen gusto, “si por mi fuera nunca quitaba el arbolito, ¡es tan lindo! igual que mi “Santicló”, lo que quieren decir no lo sé, nadie lo sabe. ¡Ah! , ¿Los Reyes Magos, quién se acuerda de eso?”, admite sonriente.

La tienda “Los Reyes Magos” que estaba en la Calle Galiano y San Miguel, con entradas por cada una de estas vías perdió la lateral, y parte de la misma fue convertida en un taller de remiendos de carteras y zapatos.

Por la entrada  principal aparece un cartel mal hecho la clasifica como atelier. Adentro, en lugar de juguetes e imágenes que rememoraban a los tres  sabios o Reyes Magos que llevaron sus ofrendas al bebé del pesebre y, que con los siglos se convirtieron en la ilusión de los que creían en su existencia, aparecen perchas con ropas viejas, colgadas en percheros de metal.

Como por “arte de magia negra”, el inmueble muestra además, la falta de higiene en los cristales de sus vidrieras, opacas por el hollín, en las que se verían mejor imágenes de vagabundos, pues nada en ella recuerda a la que fuera una de las tiendas más bellas de la capital, junto a muchas otras que tuvieron el privilegio de rodear a “El Encanto”.

Para la mayoría de los cubanos  entrar en la iglesia se convirtió en algo prohibido y censurado. Muy pocos mantuvieron al menos, la tradición oral con las nuevas generaciones que nacieron y se criaron sin poder saber o hablar, de  qué eran la Navidad, el Nacimiento o el Día de Reyes. Sus padres, no tuvieron otra opción que llevarlos a las tiendas,  para  que escogieran el juguete de su preferencia, hasta que llegó el Período Especial y estos  dejaron de venderse en pesos.

No obstante, por estos días, algunos almacenes vendieron ciertos juguetes para quienes  hicieron un gran esfuerzo  en su afán por obsequiar el día 6. Un lunes terrible para los que van de mala gana a la escuela, y es de imaginarse que no todos pudieron llevar un juguete al aula para competir con sus colegas.

Solo fue equitativa la repartición de algunos  presentes, en las iglesias cristianas donde se procura agasajar a cada niño que asiste a la comunidad. El rescate de figuras relacionadas con esta festividad internacional “huele a capitalismo”  que es sinónimo de consumismo, al que solo pueden aspirar los descendientes de los doblemente  “poderosos”.

Lunes 6 de enero del 2014, cerca de las 8 de la mañana, varios estudiantes de primaria van acompañados por adultos que cargan sus mochilas o juguetes. Otros, sin embargo, van cabizbajos, abochornados de enseñar  lo que consideran una baratija o admitir que no les compraron nada, con el recelo y la envidia, tan ajenos a la inocencia.