09/23/2020

LOS TIEMPOS CAMBIAN Y CON ELLOS, LAS CIRCUNSTANCIAS.

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Gustavo Pardo

Hay quienes piensan que si el régimen Castrista pudo sobrevivir al derrumbe de la ex Unión Soviética y de sus satélites euro-orientales; la democratización de Venezuela tampoco será determinante en el caso cubano. ¿Hasta qué punto ello es cierto?

Ante todo, debemos considerar que la desintegración de la Unión Soviética se produce tras un largo y sostenido proceso de deterioro económico-social, el cual incidió en la pérdida de la credibilidad del sistema y particularmente de sus dirigentes; hecho que conllevó a que se produjera una profunda crisis de liderazgo dentro del Partico Comunista Soviético (PCUS).

Efectivamente, ya desde fines de la década de los años 70, comenzaban a vislumbrarse las dificultades económicas por la que atravesaba el Gigante Rojo; pudiendo mencionarse entre ellas, aspectos tan importantes como la carencia del desarrollo de modernas tecnologías para la producción agro-industrial y el incuestionable atraso en las telecomunicaciones, la electrónica y la informática.

A lo anterior debe sumarse los serios problemas energéticos por los que atravesaba la Unión Soviética y la existencia de un enorme e ineficiente aparato burocrático, con características muy parecidas a una organización mafiosa. Por otra parte, también es importante tomar en cuenta la desaparición o decrepitud de la jerarquía comunista histórica.  Todo esto provocó que el crecimiento económico soviético se redujera de forma significativa; llegando incluso a paralizarse a inicios de los ochenta.

Precisamente, estas fueron algunas de las causas básicas que facilito el camino a Mijail Gorbachov para establecer su pretendida reforma del sistema marxista-leninista soviético: la perestroika y la glasnost. Por mi parte considero que las reformas de Gorbachov no pretendían cambiar el sistema; más bien estaba destinada a modificarlo.

Pero, tras el derrumbe del Campo Socialista, el castrismo continuó atrincherado en las prácticas del “socialismo real”, limitándose a aplicar ciertos paliativos económicos internos y externos; hasta que las cosas mejoraran.

Como podemos apreciar, hasta el momento tenemos varios elementos comunes que enlazan las circunstancias que motivaron el derrumbe de la URSS con la situación actual de Cuba, Entre ellas podemos señalar:

  1. Crisis económica sostenida.
  2. Tecnología obsoleta, falta de producción de productividad.
  3. Senilidad del “liderazgo histórico”.
  4. Corrupción y falta de credibilidad de la población en el sistema.
  5. Tímidas reformas económico-administrativas destinadas a garantizar la continuidad del sistema.

A lo anterior se suma la extrema dependencia del sistema Castrista de los petrodólares venezolanos. ¿Cómo podría enfrentar el Castrismo el fin de Maduro y la subsiguiente la democratización de Venezuela? Considero que el Castrismo no podría sobrevivir a este impacto. ¿Por qué? Simplemente, las circunstancias políticas internas han cambiado en Cuba.

Veamos algunas de las circunstancias que posibilitaron sobrevivir al Castrismo en 1986.

  1. Al inicio de las “reformas” de Gorbachov, Fidel Castro contaba con 59 años y aún era el “líder” necesario para mantener cohesionados a los castristas y al pueblo aletargado.
  2. Recrudeció las medidas represivas, incluyendo en ellas a sus más allegados colaborados. Recuérdese los casos de Arnaldo Ochoa y José Abrahantes; el primero de ellos fusilado en julio de 1989, y el segundo, falleció en extrañas circunstancias en 1991 en la prisión de Guanajay.
  3. Mantuvo un férreo control sobre la intelectualidad, los círculos académicos, estudiantiles, los sindicatos y la prensa.
  4. Conservó el monopolio estatal sobre el agro, la industria, el comercio y los servicios.
  5. Se deshizo de todos los que pudieran discutir su liderazgo.
  6. Mantuvo y continúo alimentando su política de enfrentamiento con EE UU.

Analicemos las circunstancias que actualmente confronta el liderazgo “raulista’.

  1. Fidel Castro esta punto de cumplir 88 años; encorvado, enfermo y en franco proceso senil, Castro es más objeto de burlas que de respeto.
  2. Las medidas para la “actualización” económica el sistema implementadas  por Raúl Castro, no han dado los resultados apetecidos.
  3. Las nuevas generaciones de cubanos no se identifican con el discurso ideológico de la dirección “histórica”.
  4. La nueva “promoción” de dirigentes “castristas”, la mayor parte de ellos tecnócratas; son cada vez más pragmáticos y menos “castristas”.
  5. El régimen de la Isla depende absolutamente de un subsidio venezolano que se estima en unos doce mil millones de dólares anuales.
  6. En caso de perder dicho subsidio, el castrismo no cuenta con un donante sustituto.
  7. El gobierno chavista se halla ante una de crisis evidente de legitimidad y gobernabilidad.
  8. Pese a sus esfuerzos, al Chavismo no le ha sido posible terminar con la sociedad civil venezolana; la cual continúa sosteniendo una lucha cívica para que Venezuela retorne a la órbita democrática.

El fin de Maduro, y por ende del Chavismo, generará en la Isla un desastre económico de magnitud insospechada; hecho este que traerá consigo fuertes conmociones sociales en una sociedad mayoritariamente desesperanzada y carente de toda motivación ideológica.

¿Cómo reaccionara la dirección “no histórica” del país ante estos acontecimientos? Careciendo de los fondos que Maduro suministra al régimen y al enfrentar una situación de inestabilidad social en Cuba; es posible prever la fractura de la élite gobernante; situación que indudablemente podría hacer estallar una olla alimentada de una presión social por décadas acumulada.

Hoy por hoy, el corrupto régimen de Maduro, Cabello, Elías Jagua y compañía se encuentra ante una situación de vulnerabilidad extrema, ejemplo de ello es que el régimen de Maduro se ha conmovido ante la reacción de los venezolanos por el asesinato de Mónica Spear y su esposo. Además, los líderes venezolanos han logrado conservar una línea opositora coordinada; logrando mantener definido su perfil como opositores al totalitarismo chavista.

La lucha de los demócratas venezolanos es nuestra propia lucha; y por nuestro interés, debemos unirnos a ellos codo a codo y hombro con hombro, hasta que ese régimen nefasto de paso a una verdadera democracia. Democratizándose Venezuela, uno tras otro irán cayendo los restantes gobiernos del eje Castro-Chavista-populista-totalitario.

¿Queremos liberar a Cuba? ¡Liberemos a Venezuela!

Imagenes tomadas de https://www.google.com/search?