09/26/2020

LAS MUJERES A LA VANGUARDIA.

Anuncios

Aimée Cabrera.

Según datos aportados, las mujeres en Cuba representan casi el 70% de los dirigentes sindicales, ocupando desde los  niveles de base hasta los superiores. Este porcentaje se ha incrementado, si se tiene en cuenta que, en el 2006 la cifra de las sindicalistas era de un 58,9%.

Entrevistadas varias de ellas opinan que son importantes que estas tengan presente la organización, disciplina y perseverancia, así como “estar al lado de la razón, sin parcializarse”. En cuanto a las que dirigen en la base “tienen que ser capaces de deslindar los intereses… relacionados con la vida laboral”.

Ellas son también las que tienen el peso del hogar por tener salarios  superiores al del cónyuge, como pudo apreciarse en los resultados del Censo de Población y Viviendas del 2012, los cuales muestran que el 44,9% de los jefes de hogar en el país son mujeres; aunque las hay que están  divorciadas o separadas pero su entrada es fundamental  para el sustento familiar.

Algunas laboran en más de una faena como vía de procurar una mejoría económica.“Trabajo como auxiliar de contabilidad pero preparo jugos de frutas, dulces y llevo almuerzos o meriendas que me las piden; es para tener un diario para la casa porque el sueldo no alcanza para el mes: ¡Figúrate!, cuando hay muchachos (niños) y viejitos (ancianos) se gasta más”, afirmó una capitalina.

En los centros laborales es común ver  que el dirigente sindical es una mujer. Por  lo general ellas suelen ser receptivas y establecen un puente entre los trabajadores y la administración, a pesar de que en ocasiones, sucede todo lo contrario y, son demasiado exigentes con las mujeres de su colectivo.

“La que nos dirige (en el sindicato) no nos ayuda en nada. Siempre se pone ella de ejemplo. No puedes tener un problema, una llegada tarde, una ausencia: ¡Nada! Antes cuando era un hombre que ya se jubiló era distinto, él no podía ayudarnos en todo pero te oía, te hablaba en buena forma”, acota una obrera de una fábrica habanera.

Un profesor de la asignatura Movimiento Obrero Cubano e Internacional, de la Escuela Lázaro Peña, opina para el periódico Trabajadores que “hay un porcentaje grande dirigiendo y hay preocupación  de por qué son tantas. Yo diría que eso es una interrogante para investigar” y, a continuación elogia la labor de las mismas.

Si difícil es buscar las estadísticas cubanas, peor es que estén actualizadas o que sean veraces. Lo que se ve en la calle, por las áreas más céntricas de la capital es una gran cantidad de mujeres solas o acompañadas de sus hijos, pocas se ven al lado de un compañero.

El hombre cubano en edad laboral ha buscado la forma de emigrar. Unos por que se casan con extranjeras, otros porque consiguen contratos de trabajo en el exterior, sin dejar de mencionar a los que se aventuran en embarcaciones precarias o no, a llegar a otro país que les de asilo, como sucede por lo general con el sur de los Estados Unidos.

Muchos mueren en el intento, mientras otros tratan de encaminarse en el nuevo país que los acoge, sin tener condiciones inmediatas o cercanas como para reunificarse con la familia que dejan en Cuba, en esa soledad aparece quien queda como pareja estable, la cual puede ser o no, nativa de ese lugar. Quizás esas sean causas por las cuales se ven tantas mujeres solas y estas vayan adquiriendo puestos directivos, a todos los niveles, como sucede, en la Cuba actual y  no solo en la esfera sindical.

Fuentes consultadas.

Ellas son las preferidas, María de las Nieves Galá, Betty Beatón, Alina M. Lotti y Juanita Perdomo, Trabajadores, 13 de enero de 2014, Sección Nacionales, P. 8 y 9.

¿Quién “corta el bacalao”?, O. Fonticoba Gener, Arianna Ceballo González, Lorena Sánchez García y Julio Martínez Molina, Granma, 13 de diciembre de 2013, Sección Nacionales, P. 4 y 5.