09/21/2020

MIRADAS INFANTILES.

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Aimée Cabrera.

En la Casa Guayasamín, sita en la Calle Obrapía, cerca de la de Mercaderes, en la Habana Vieja, llama la atención los rostros de niños que adornan su sala transitoria. Todos denotan tristeza y anhelos pero no dejan de ser bellos, son 13 dibujos al carboncillo del joven artista de la plástica Joan Figueroa y es esta su primera exposición, la cual titula Haiku.

Haiku es un vocablo japonés que significa  “el asombro del poeta al contemplar la mirada”, y para ello, selecciona rostros que nos llevan en un viaje hacia otras regiones del mundo. Con gran sensibilidad escogió estas caritas de imágenes aparecidas en periódicos, revistas y sitios digitales.

Cada cuadro  se apropia de la madera que Joan quema, con la técnica grafito/masonite, como para solidarizarse con esos pequeños que parecen clamar amor para alargar unos años más su inocencia. La textura lograda es impresionante. Personas de todas las edades quedan absortas. “Es como si estuvieran frente a mí”, opinan  unos  visitantes.

Sería bueno que este artista realizara una colección similar con los niños de su país. Sería muy bueno que él pudiera captar  el estado de ánimo de los que no pueden ser hipócritas, de los que pueden mostrar alegría o tristezas  tan profundas, como estos que parecen invitar a cada instante  a los paseantes, para que no los olviden, porque aún preocupados, ellos son capaces de transmitir la poesía, inherente a sus vidas.