09/21/2020

CELAC; ESPEJISMO O REALIDAD

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Gustavo Pardo

Con más declaraciones y propósitos, que resultados cuantificables; ha concluido en La Habana la Cumbre de la CELAC. A dicha reunión acudieron representaciones de los 33 países que conforman la CELAC; entre ellos, 19 presidentes, 10 Primeros Ministros, dos Cancilleres y un Ministro de Gobierno. Además, estuvieron presentes en calidad de invitados los Secretarios Generales de la ONU y de la OEA; así como la Directora Ejecutiva de la CEPAL y el Presidente del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico.

Durante la Clausura de la Cumbre, los participantes en la misma han emitido una Declaración Final, en la cual se destaca el empleo de un lenguaje caracterizado por la consabida ambigüedad demagógico-populista, tan del gusto de los “compañeros de viaje” del Castro-Chavismo.

No es un secreto para nadie lo difícil que resulta para los demócratas responder el discurso populista de los patrocinadores del “Socialismo del Siglo XXI”; precisamente, porque dicho alegato toma como base realidades existentes en los países de la América Latina y del Caribe. No obstante, el alegato populista también tiene su “Talón de Aquiles”, y el mismo se encuentra en la profusión de las declaraciones, acuerdos y documentos emanados de cada una de sus reuniones, foros o cumbres. Un ejemplo de ello lo constituye la recién concluida reunión de la CELAC.

Si analizamos en detalle el conjunto de los 83 puntos que conforman la Declaración Final del Evento, podemos apreciar que dichos puntos quedan en meras denuncias y propósitos para las cuales la CELAC, no tiene capacidad de concretar soluciones. ¿Por qué? Simplemente, porque a dos años de su creación; este organismo no ha implementado una estructura orgánico-administrativa, capaz de dar un sentido práctico a sus acuerdos; estableciendo los mecanismos apropiados para implementar y verificar como organismo; el cumplimiento de sus compromisos. Pero bien, abordemos el tema central: La Declaración Final de la CELAC.

Ante todo, es necesario dejar en claro que para el presente análisis no estoy acudiendo a ninguna de las fuentes informativa “mediáticas capitalistas”; por el contrario, los datos que voy a emplear proceden de una fuente que para los Castrista y sus “tontos útiles”, resulta tan “confiable” como “Cubadebate” (http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/01/29/declaracion-de-la-habana-pdf-y-fotos/). Aclarado este aspecto, debo señalar que el documento reproducido en “Cubadebate”, consta de 83 puntos y 6964 palabras. Veamos y evaluemos el peso político-ideológico contenido en dicha declaración. Comencemos por el principio. Como antes dijimos, la misma se compone de un Preámbulo y 83 puntos.

El Preámbulo de este documento contiene aspectos muy importantes para comprender la esencia e inoperancia de la entidad conocida por CELAC; y qué realmente se esconde detrás de tal “Organización Regional”. Efectivamente, en su parte introductoria, el documento adopta un lenguaje altamente impreciso y sinuoso para referirse a temas tan sensibles como lo son la democracia, los derechos humanos, la preservación del medio ambiente y la injusticia social. ¿Quién puede objetar u oponerse a propósitos tan meritorios? Nadie en su sano juicio lo haría.

No obstante, si observamos la redacción empleada para referirse a estos propósitos, podremos comprender su verdadero objetivo. En su cuarto párrafo, la Declaración exhorta a los participantes en la cumbre “Fortalezcamos nuestras democracias y todos los derechos humanos para todos”. Detengámonos en estos puntos: “nuestras democracias”, y “todos los derechos humanos para todos”.

“Nuestras democracias”; ¿acaso estos gobernantes han olvidado que hace 55 años el régimen de La Habana asumió el poder político de la Isla por las armas? ¿Y que durante dicho periodo, el régimen castrista jamás se ha sometido al escrutinio ciudadano, según lo establecido por las reglas democráticas internacionales? Es de destacar, que el régimen castrista es el único gobierno de Latinoamérica y del Caribe que no realiza ni un “simulacro de elecciones”; por ejemplo, tal y como se efectúan en Venezuela.

¿Acaso las treinta y tres naciones representadas en La Habana consideran válidas las simples “ratificaciones” de las “designaciones monopartidistas” efectuadas por el castrismo en Cuba? Pero, aunque el caso cubano constituye el máximo de la aberración anti-demócrata; dicho asunto no es el único. ¿Pueden hallarse más violaciones al proceso electoral democrático, que los ocurridos durante las elecciones presidenciales en Venezuela? ¿Cómo es que estas representaciones pueden compartir su espacio con Nicolás Maduro? ¡Ah, que diferente seria si dicho acontecimiento hubiera ocurrido en un gobierno de “derecha”! De hecho podemos presumir que con su presencia en La Habana, los reunidos en la Cumbre de la CELAC, han avalado a la tiranía castrista y al aprendiz de dictador de Maduro.

Pero, hay más. También en Nicaragua se han constatado indicios de fraude electoral; así como de persecuciones políticas y de violentaciones a la Constitución del país; con el fin de autorizar, una vez más, la reelección de Ortega. No olvidemos que la declaración de la CELAC comienza con el aserto “Fortalezcamos”; es decir todos estos personajes se encuentran incluidos en dicha redacción en plural.

Por otra parte, en este mismo párrafo se alude (…) “[Fortalezcamos] todos los derechos humanos para todos”. No, no es una broma, así dice el antes referido documento. Hemos de recordar que desde 1989 se han presentado denuncias por violaciones de los Derechos Humanos en Cuba ante el al Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas. No obstante, no fue hasta el año l999 en que se produjo la primera condena de dicho Organismo en contra del régimen castrista. Ello ocurrió gracias a una moción auspiciada por el presidente checo Václav Havel ante esta entidad.

Mociones de la misma índole y con idéntico resultado,  fueron presentadas por Havel en los años 2000 y 200l. A partir de entonces, y hasta la disolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; la tiranía castrista fue condenada por sus reiteradas violaciones cometidas contra los Derechos Humanos de sus ciudadanos. Pero es que esta situación se está repitiendo en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Una vez más, ¿a quienes está dirigido del llamamiento a fortalecer  “los derechos humanos para todos”? Salvo que ese “todos” no incluya a los opositores al “Socialismo del Siglo XXI.

Pero, hay más. Este cuarto párrafo es pródigo en conceptos de sumo interés; (…) “construyamos sociedades más inclusivas; (…)  “trabajemos por el desarrollo sostenible, por superar las desigualdades y por una más equitativa distribución de la riqueza, para que todas y todos sientan que la democracia les da sentido a sus vidas” (…). Para concluir con la afirmación, “Esa es la misión de la CELAC (…).

¿Sociedades más inclusivas? ¿Inclusivas para quienes? Evidentemente, para los “revolucionarios”. Podemos citar a Fidel Castro en expresiones tales como “las calles son de los revolucionarios” o “las universidades son para los revolucionarios”; ¿y los que no son revolucionarios? Es evidente, carecen del derecho de expresión, de asociación, de manifestación, etc., etc. Pero es que no es únicamente a los Castro a quienes molesta el ejercicio de las libertades individuales por parte de los ciudadanos; lo mismo ocurrió con Chávez, y actualmente le sucede a Maduro, a Evo, Correa y a Ortega. Entonces, ¿Qué puede entenderse por “sociedades más inclusivas?

Estas son apenas algunas de todo un cumulo de evidencias que demuestran lo irreal, inconsistente y demagógico del discurso ético-moral sostenido por los gobernantes del llamado “Socialismo del siglo XXI” y sus “compañeríos de viaje” de la izquierda Latinoamericana y del Caribe. No obstante, es harto conocido que lo ético-moral no es óbice para estos personajes; pero la economía si lo es.

¿Cuantos países del CELAC podrán asumir los elevados costos que implica el sostener una estructura político-admirativa regional que pueda aspirar a rivalizar con la OEA? ¿Brasil, Argentina o Chile? Es muy dudoso que alguno de estos países esté dispuesto a echar dicha carga sobre sus economías. Entonces, una vez más, Venezuela se coloca en la mirilla. Pero, ¿podrán los petro-dólares venezolanos asumir este multimillonario costo? Es muy dudoso que así sea. Basta con echar una mirada al deteriorado estado de la economía venezolana.

Tomando en cuenta estas realidades, no perdamos la percepción de que el CELAC es apenas un Espejismo destinado a encubrir una subversiva realidad: el Foro de Sao Paulo.

Imagen tomada de https://www.google.com/search?q=fotos+de+la+cela