09/22/2020

SOBRE EL QUEHACER SINDICAL.

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Aimée Cabrera.

Las secciones sindicales superan la cifra de las 80  mil y sus integrantes no están de acuerdo  con el dinamismo de sus dirigentes. El quehacer sindical, según los obreros, tiene que estar al nivel de lo que caracteriza a cada sector.

Según opina Gerardo Cañete, a Trabajadores, es necesario “hacer hincapié en cuanto al funcionamiento sindical”, aspecto en el que le han quedado dudas a pesar de ser un directivo de experiencia que ya no se desempeña en la base.

Por su parte, la directora de la Escuela Nacional de Cuadros Sindicales Lázaro Peña, Regla Águila respondió que las aspiraciones de los trabajadores van encaminadas a un “dirigente dinámico, atemperado a los nuevos tiempos, a su propio sector, a la base, a las características de cada centro,  a las más de 80 mil secciones sindicales del país”.

Sin embargo este reportaje de un grupo de comunicadores del citado periódico, órgano de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), contiene además el criterio de quienes están en la base. Unos, como el secretario general de la sección sindical de la empresa Rodar Motociclos asevera que, “la falta de capacitación le impide  al dirigente realizar su labor con calidad”; o “no es solo defender al trabajador, sino también hacer cumplir la ley, porque esa persona puede estar desorientada y ahí es cuando  al sindicato  le corresponde persuadir y convencer con argumentos”.

Otros expresaron que la capacitación del dirigente es fundamental, para lo cual se deben actualizar los planes de estudio  y este debe tener en sus manos los documentos con la información necesaria para saber qué decir y hacer en el momento adecuado. La preparación debe ser además sistemática.

Más abajo que el dirigente sindical de base está el colectivo de trabajadores. Algunos asisten a las reuniones de afiliados y cotizan “para no buscarse problemas”, mientras otros son enérgicos y dicen frases como “no pago el sindicato ni voy a la reunión”.

De ambas respuestas se deduce que los trabajadores no se sienten respaldados por el sindicato, por lo que toman actitudes pasivas y no enfrentan las dificultades que sufren a diario. La administración chantajea con el puesto de trabajo que se teme perder pues, la labor como cuentapropista no siempre es una opción a tener, desde el momento en que no todos tienen autorización para ejercer su labor o carecen  del financiamiento y otros para recomenzar.

La realidad sindical cubana en la actualidad no parece tener cambios positivos. La sección sindical en su mayoría, está supeditada a la administración. Se desconoce la legislación que puede ayudar al trabajador y,  el Estado continúa con su papel centralista que no acaba de permitir que cada centro laboral y sus características sean tenidas en cuenta para mejorar la vida laboral y sindical de todos, debilidades que no pueden erradicarse mientras exista este modelo económico que no puede cumplirse ni por escrito, ni en debates asamblearios.

FUENTES CONSULTADAS.

Llegar a todos; Jorge Pérez, Alina Lotti, Evelio Tellería, Mercedes Sierra, Lourdes Rey y Alianet Beltrán, Trabajadores, Sección Nacionales, 3 de febrero de 2014, P.8