09/19/2020

UN DÍA NADA ESPECIAL

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El viernes 14 de febrero fue un día nada especial. EL San Valentín cubano está lleno de vicisitudes y más cuando es un día entre semana que equivale a día de trabajo y estudio.

Bien temprano en la mañana, iban los varones vestidos con el uniforme de primaria y casi todos llevaban en La mano un ramito de flores para obsequiarle a alguna colega de aula o a su educadora. Los de secundaria-unos años  mayores- desistieron de tal detalle.

Los diminutos del círculo infantil (guardería) llevaban en una manito una flor para entregar en el salón, mientras iban cogidos de la otra por madres y padres apurados por llegar a tiempo.

En algunos centros laborales los trabajadores se reunieron al final de la jornada para hacer intercambios de regalos, y compartir meriendas o almuerzos por el Día del Amor y la Amistad. La situación económica es tan grave que quienes han tenido la costumbre de hacer regalos esta jornada, desistieron de ello.

“Siempre tengo un gesto con mi esposa pero no se puede, todo está muy caro. Esta vez, el correo del barrio estaba cerrado, y en el otro no había quien despachara las postales; ¡no pude ni comprarle una postal! Para el tiempo que se vive, “El Día del Amor es cualquier día”, reconoce un padre que viene con su hija del colegio.

Las tiendas no hicieron ningún tipo de “Oferta Especial” como en otras ocasiones. Las rebajas eran solo de centavos o, a artículos que no sirven para regalar. Algunas parejas se decidieron por ir al cine a ver el estreno  cubano “La Conducta” o a las actividades que por la Feria del Libro se celebran en el Pabellón Cuba.

La Feria Artesanal de frente al Pabellón tenía los mismos precios de siempre, Las tiendas del hotel Habana Libre ¡Ni hablar! , las tiendas que venden en pesos peor aún, con sus ropas recicladas feas y con olor a humedad, y los productos de aseo de peor calidad.

“Entre todos preparamos la cena. Después conversamos, oímos música y la pasamos de lo más bien, en familia”, dice sonriente una profesora de preuniversitario casada y madre de dos adolescentes.

No todos en la Cuba actual tienen las posibilidades económicas para hacer buenos regalos y pagar altos “cover” en sitios recreativos que equivalen a sumas superiores al salario básico de cualquier trabajador. Tampoco todos tienen el buen gusto de la educadora y su familia.

Ese día, en otras casas, la algarabía propia del exceso de ingestión de bebidas alcohólicas y  el reguetón estridente fueron las detonantes de discusiones y golpizas: proyectos de festividades que culminaron en tragedias o sembraron el pánico en los más vulnerables.

Caminar abrazados fue la opción de una pareja de jóvenes que iban Rampa abajo hacia el Malecón. Allí tuvieron al menos el muro para sentarse, sentir el aire de mar y consumir lo que llevan los vendedores ambulantes. Las desigualdades sociales abren un abismo cada vez mayor, para quienes se aferran en darlo todo por amor.

Cero bombones, flores sofisticadas o fragancias de moda, el Día del Amor y la Amistad en Cuba es a como se pueda  o no  celebrar; una fecha más del calendario de los que no logran ver  cambios favorecedores y oportunidades que no los dejen marginados.