09/19/2020

HUBER MATOS; SIMBOLO DE UNA GENERACION PERDIDA

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Gustavo Pardo

En las primeras horas del jueves 27 de febrero de 2014; ha circulado la infausta noticia del fallecimiento del último símbolo de la oposición histórica anticastrista: el ex Comandante del Ejército Rebelde, Huber Matos Benítez.

Huber Matos, nacido el 26 de noviembre de 1918 en el poblado de Yara, actual provincia Granma, en el Oriente de Cuba;  debido a sus profundas convicciones democráticas, desde el mismo día en que se produce la ruptura constitucional del 10 de marzo de 1952, se opuso y enfrento al régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Esta actividad le obliga a exiliarse en Costa Rica.

El país Centroamericano le acogió con generosidad, abriéndole la posibilidad de aunar los recursos necesarios para organizar y armar una expedición destinada a reforzar las guerrillas que luchaban por deponer al régimen de Fulgencio Batista en la Sierra Maestra. Durante su estancia en Costa Rica, José Figueres fue uno de sus principales amigos y aliados.

Maestro de profesión, de inteligencia cultivada, estratega natural y de probada valentía personal, Huber Matos asciende rápidamente de jerarquía militar. En diciembre de 1958 es uno de los Comandantes que dirige la toma de la ciudad de Santiago de Cuba. El jueves 8 de enero de 1959 entra a La Habana acompañando a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos.

Ante los indicios que iban evidenciando la traición de Fidel Castro a los principios firmados en la Sierra Maestra, y las propias declaraciones de Castro en su auto defensa “La Historia me Absolverá”; Huber Matos el 19 de octubre de 1959, dirige a Fidel Castro una carta renuncia a todas sus responsabilidades y cargos en el nuevo gobierno. En el tercer punto de la antes referida misiva, Huber destacaba “sólo concibo el triunfo de la Revolución contando con un pueblo unido, dispuesto a soportar los mayores sacrificios… porque vienen mil dificultades económicas y políticas… y ese pueblo unido y combativo no se logra ni se sostiene si no es a base de un programa que satisfaga parejamente sus intereses y sentimientos, y de una dirigencia que capte la problemática cubana en su justa dimensión y no como cuestión de tendencia ni lucha de grupos.

Añadiendo a continuación “Si se quiere que la Revolución triunfe, dígase adónde vamos y cómo vamos, (…) y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas”.

Como respuesta, tras acusar a Huber de sedición y traición, Castro decide enjuiciar a Huber Matos y a otros oficiales disidentes. Obviamente, tanto el Che Guevara como el actual “presidente” Raúl Castro, proponían su fusilamiento. No obstante, ante el temor de convertir a Huber en un símbolo, Fidel Castro decide condenarlo a 20 años de prisión.

Huber Matos padeció los rigores de un cautiverio plagado de aislamientos, torturas y amenazas, en una época en la cual “nadie escuchaba”. Día tras día, Huber Matos cumplió hasta el último día de su sanción; tras la cual, fue deportado a Costa Rica. Nuevamente el país nica le abre los brazos y lo recibe con toda la admiración y el respeto que merece quien antepone sus intereses personales a los altos fines del país que le vio nacer.

Ya en Miami, el incansable luchador funda el grupo “Cuba Independiente y democrática” (CID). Inicialmente, este movimiento estaba destinado al derrocamiento del régimen castrista por las armas. Actualmente, el CID promueve la creación y el fortalecimiento de una sociedad civil independiente dentro de la Isla. Entre sus más activos organizadores se encuentran la luchadora civilista Katia Sonia Martin Vélez y su esposo, el obispo Ricardo Santiago Medina Salabarría; ambos en el exilio.

Según fuentes familiares afirman, Huber poco antes de fallecer pidió que su cuerpo fuera enterrado en Costa Rica, “la misma tierra cuyo pueblo siempre me demostró solidaridad y cariño” (…) añadiendo “hasta que Cuba sea libre y de allí a Yara, a acompañar a mi madre y a reunirme con mi padre y con los cubanos”.

Durante su fecunda vida, Huber Matos ha marcado una luminosa trayectoria de perseverante heroísmo, desinterés personal y absoluta creencia en el destino futuro de Cuba y de su pueblo.

¡Descanse en Paz comandante!