09/20/2020

MAL TRABAJO DE ASISTENCIA SOCIAL.

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Aimée Cabrera.

Las quejas por la falta de ayuda de Asistencia Social y otras entidades de los gobiernos municipales y provinciales, hacia familias muy necesitadas, van más allá de lo que pueda verse en la capital. Esta cuestión que denota ante todo falta de humanidad se generaliza en toda la Isla.

Con cuatro  familias afectadas se puede dar una panorámica alejada de todo lo loable que quieren aparentar  realizan estas instituciones que tienen que estar al tanto de  que todas las personas vivan sin lujos pero con las condiciones mínimas que merecen.

Un matrimonio de ancianos enfermos vive  en La Jagua, Santa Cruz del Sur en la provincia de Camagüey.  Ellos tienen una hija que presenta problemas de locomoción y está ciega. El único dinero que entra en esa casa son los 370 pesos  de la chequera del hombre que está jubilado. Su esposa es ama de casa y siempre estuvo al cuidado de la hija, que recibía una prestación de Asistencia Social, la cual le fue retirada.

Otro matrimonio de octogenarios de Cabaiguán en Sancti Spíritus vive la inseguridad de residir en una casa en tal mal estado que está  a punto de quedarse sin techo. No tienen medios para acometer los trabajos constructivos en la vivienda por lo que han recurrido a las autoridades de la localidad pero en más de 3 años no han recibido apoyo alguno.

De Tacajó, Holguín es un padre cuyo hijo tiene Síndrome Down, es hidrocefálico, padece una cardiopatía y no habla ni puede mantenerse en pie. El hombre, trabajador de 61 años enviudó en octubre de 2013  y  no cuenta con otra persona que lo ayude en el cuidado del enfermo, por lo que se vio obligado a solicitar la jubilación y, mientras su expediente laboral está en la capital, no ha recibido más remuneración.

El se acercó al sindicato  de su centro laboral, a los trabajadores sociales y al Gobierno municipal pero de ninguna institución ha recibido una respuesta convincente. En la actualidad la situación que vive es crítica.

Por último un ciudadano de Sandino en  Pinar del Río tuvo que pedir la baja de su empleo para cuidar a su hermano  con retraso mental severo y  otras enfermedades por ser ambos huérfanos de padre y madre y no tener otro familiar que asuma el cuidado del enfermo, desconoce los derechos que tiene como trabajador estatal y no ha habido hacia él un acercamiento de quienes pueden disipar sus dudas y brindarle la debida ayuda.

En la capital hay proyectos independientes que se acercan a estas familias y brindan ayuda en todo lo que necesiten los afectados pero muchos temen las conductas arbitrarias de quienes defienden por sobre todo la política imperante.

Qué modelo económico puede vanagloriarse de que sucedan casos como estos. Entre congresos, asambleas y cónclaves el Gobierno y Estado cubano divulga lo que considera sus logros, sin embargo son muchas las manchas existentes producto de la pésima dirección y otros males.

Cuatro casos que en realidad son miles, muestran la falta de sensibilidad y de humanismo de quienes están al frente de entidades que debieran  estar al tanto de tantos casos como los descritos. La actual indisciplina laboral y la corrupción evidentes marginan  más aún  a los más pobres y desvalidos que recurren a los periódicos para enviar sus inquietudes como única vía de ver si pueden lograr ser escuchados y atendidos.

Fuentes consultadas.

Acuse de Recibo, José Alejandro Rodríguez, Juventud Rebelde, 13 y 26 de febrero de 2014, P.2.