MASONERÍA HERMÉTICA ATLANTE DE TRADICIÓN ESOTÉRICA TOLTECA

ATLANTES Y TOLTECASPor Víctor A. Cabello

La antigua tradición oculta atlante tolteca tiene una visión
muy particular y única de interpretar el glorioso pasado oculto de
mesoamérica.  Tomando en cuenta su carácter
verdaderamente controversial para muchos, compartimos ciertas ideas de
una manera muy tímida, revalorizando someramente las diversas
interpretaciones -muy distintas algunas de ellas-siguiendo las
corrientes esotéricas masónicas que a la par  tratan de desentrañar
los amplios significados iconográficos manifestados algunos de ellos
en los códices, trabajos en piedra como en pinturas.  Visualizamos
una exégesis lo más abierta posible de los diversos materiales
documentales.  Tanto en sus formas especiales -tanto iniciáticas y
rituales- de visualizar los sagrados recintos de templos y
estructuras, como en su denodado empeño de desentrañar milenarios
mensajes  ocultos en claves en estelas, dinteles y en el arte
lapidario olmeca y post-olmeca.  Podemos aventurarnos y esforzarnos
entonces a señalar una vertiente muy exclusiva como extremadamente
controversial y marcadamente  revolucionaria, enmarcada
sutilmente  dentro de una línea finamente delicada, herméticamente
esotérica, muy celosa y combativa en la diseminación y protección del
legado de la Oculta Maat Sabiduría del T’o.

Un ejemplo de ésto se reafirma al poder entrar de forma iniciática
dentro del recinto del juego de pelota de Chichén I’tza.  En su
Tablero de los paneles centrales encontraremos una especial “procesión
de guerreros” (siete a cada lado resaltando la vírgula de la enorme
calavera Central).  Adquiere valor distintivo su enigmática
iconografía para el no iniciado, un significado hermético masónico de
profundas raíces tradicionales.  Teniendo como trasfondo el mismo
juego, los símbolos de la muerte (iniciática) manifestados en las
prominentes Ahau divinales de cascabel que “brotan” de la cabeza del
iniciado en pura “decapitación” ritual. De manera muy sublime la
iconografía esotérica nos apunta hacia algo más allá del significado
literal (sin negar el mismo) del juego de pelota.  El inmenso recinto
del mismo juego de pelota se convierte en una logia a la Gloria del
Gran Ahau-Balam donde su eco retumbaba en el verbo sonoro de los
guardianes de la Tradición.  Tesoro de tradición del Camino del
Topializ, del T’o, de lo que corresponde preservar inmerso en el poder
Sacro espinal del ¡Ahau-Ureus-Atlante!  Siete Ahaw Crotalos
resurgentes del Maestro que camina el sendero Florido del Tohil Be.
Camino de sangre (Tollán), hilo del plexo que nos une a los ancestros
de la solar Raza-Raíz en una arteria-vena bendita del Toa Be’ik.  El
juego de pelota es transformado por los poderosos naguales en todo un
drama ritual cósmico astronómico y los iniciados son sus actores.
Vírgulas florales de la palabra Sagrada del verbo florido donde la
calavera iniciática señala en su voz la muerte ritual y nos adorna los
tres pasos hacia el Oriente del Thoth-Hermes, aquel que posee las tres
partes de la filosofía del mundo (Tabla esmeralda).  Sólo así,
hermanos de la escuadra, se pueden encarnar ritualísticamente los
emblemas Sagrados de las Beneméritas Órdenes del Balam o de las
Órdenes Solares de los Señores Águilas y del Ahaw.

Ilustración 1 Juego de Pelota de Chichén Itzá

¡Es entonces cuando el águila devora la serpiente de cascabel!  Se
unifican en el pájaro serpiente-hombre en la serpiente de cascabel que
resurge emplumada de los cuecueyos floridos como entronización del
grado 33 K’u’uk’um Kaan-Quetzalcoatl.  De esa manera es que el Templo
de los Jaguares superior es sostenido por dos gigantescas serpientes
Ahaw de Cascabel Ahau Tsaab Kaan con sus prominentes crótalos (Roman
Piña Chan, Chichén Itza págs.42-55).

Resurge vibrante y poderosa, la Raza Solar, fecundante de la oculta
sabiduría de la masonería hermética esotérica Atlante mesoamericana.
Refieren los sabios en el enorme legado precolombino las simbologías y
herramientas constructivas del nuevo templo fraternal de la humanidad
y a la par, comulga su simbología arcaica con infinidad de elementos
sagrados, que perduran incólumes  de un poderoso pasado remoto
milenario, todavía coexistiendo palpitante en las riquezas expresivas
del soberbio y fino arte mesoamericano.  Recurren entre sus ritos las
revitalizadas semillas arquitectónicas que se destierran de la
oculta tradición constructora de un pasado glorioso como legado de los
Arquitectos MAESTROS CONSTRUCTORES  de la Antigua ATLAN.  ¡Las piedras
hablan!  Viejos Naguales de fina estirpe del linaje Tolteca de los
Hombres del Cosmos, los Hijos del Thoth, quienes a la vez son hijos
del Pájaro Verde Sagrado.

Ilustración 2 Representación de Thoth

Maestros masones-toltecas procedentes y obedientes de la discreta
dirección del Camino Blanco Sak Beek, custodios de la Suprema
Jerarquía Espiritual (ver: Arq. Manuel Amabilis Dominguez, Los
Atlantes en Yucatán).  Sacerdotes y sacerdotisas del Templo del Cuarzo
Cristal de Akatl donde se cuadraba la estera, media la cuadratura
celeste… se observaba las Tsab Can.  “¡Oh tú!  Anciano Prudente,
permíteme escuchar tu Canal T’aan.  Otórgame los Cinco Toques del
Tloque Nahuaque en la operación hermética del K’iin, Sol.”

Ilustración 3 Figura Atlante en la parte de atrás de “El Palacio de
las Mascarones”, Kabah, Yucatan, Mexico

Procede a enseñarme los Cinco pasos hacia la punta de la estrella Eek’
como   medida masónica del tonal del nahual.  Indicarme en los Cinco
dedos (como una raya contadora) para aprender como aprendiz a rescatar
las cuentas del Ahau de la mano-K’abul instructora del pecho fiel del
Guaybalam-Tlatoani ensoñador.  Somos cosmos, nos decía un librito que
muchos leímos en los años setentas como mucho cariño (Don Ignacio
Magaloni Duarte, Educadores del Mundo).  El cosmos reside en nuestro
corazón.  “Sube de la tierra al cielo y de nuevo desciende a la
tierra, y recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores (Tabla
Esmeralda)”.  Semillas Atlantes Toltecas que comenzaron  a germinar
nuevamente al salir de las cuevas-guacas-grutas y cavernas  del
original Chicomoztoc (lugar de las siete cuevas)  donde se quiebra y
se parte el árbol florido del Tamoanchán primigenio, para
posteriormente recibir el azote del terrible cataclismo Cósmico-
astronómico-telúrico en la bendita Tollán Akatl, isla de la tortuga.
Sabios y sacerdotes mantienen incólume puro, limpio y sin mancha, el
‘envoltorio’ sagrado, las vírgulas primigenias, las palabras
primordiales de la antigua tradición ritualista-constructiva, la tinta
roja y negra como brillante tea luminosa que nos indica el camino
nuevamente y la cual revive en sus formas el viejo compás celeste.
Como hemos visto, formas  constructivas de esa vieja escuela sabiduría
o enseñanza oculta del Tamoanchán, Tollán, Chi-Witz original.

Ilustración 4 Chicomoztoc

En todas sus  obras: cerámica, estelas, palacios, templos, ciudades,
esta unidad es fundamental; acusa rasgos de una UNIDAD fundamental en
la misma diversidad cultural, un mismo origen, con una historia
paralela.  Algo así afirmaba Don M. Amabilis Dominguez entre sus
seminales ideas.  Ya el hermano mason (¿) Brasseur de Bourbourg
(1814-1874) quien según se afirma en algunos tratadistas masónicos,
fue un iniciado oculto dentro de la iglesia católica, (como muchos
otros que les fue necesario entrar a ella con título eclesiástico para
abrir puertas en su tiempo) tratará entonces este sabio Abad de aunar
esfuerzos y afanosamente descifrar la parte del Manuscrito Troano,
realizando meritorios intentos de buscar “algo enigmático más allá”
del consabido significado literal de mismo.  Teniendo como trasfondo
que ya con anterioridad a su viaje a América, se había este sabio
hermano empapado de valiosa documentación en la sección americana de
la riquísima bibliografía sobre mesoamérica de la Biblioteca
Vaticana.  Como dato complementario el erudito francés Aubin comparte
amablemente con él su valiosa colección privada.  Tomando en cuenta
estos datos es que se le abren muchas puertas entre la escuadra y el
compás.  ¡Tres toques sagrados para los hijos de la viuda!  Brassuer,
era un gran políglota, obviamente un espíritu culto y extremadamente
refinado.  Posiblemente, unas lecturas más específicas y detalladas
de sus constantes cartas al masón Duque de Valmy nos aclaren su
incógnita iniciática.

Sin embargo, es aquí en el -Manuscrito Troano- donde el sabio erudito
y políglota Brasseur, nos confirma su teoría del continente Atlantis,
de aquella grandiosa convulsión  social y telúrica previo a su
hundimiento, como de la enorme magnitud de la geografía-pangea-
atlantea.  No discutimos sólo sus ricos aciertos, estamos muy
conscientes -más que conscientes- de sus vanos esfuerzos en la validez
y corrección de ciertas traducciones.  Pero; resulta mayor su
prolífico legado etno-histórico que sus desaciertos epigráficos.  De
acuerdo con las descripciones y las fuentes escritas, algo había en la
psicología profunda de este sabio, en su carisma y magnetismo
personal, que poderosamente tocaba y calaba en todos su inquieto
espíritu.  Tomamos en cuenta la posibilidad muy real, de una tierra
común en el origen primigenio de estos pueblos mesoamericanos,
originarios de su querida Chimalpopoca Brasseuriana (ver: Lettres pour
servir d’introduction a l’histoire primitive des Nations Civilisees de
L’Amerique Septentrionale).  ¿Qué “vio” este sabio en sus extensas
como profundas investigaciones de tantos documentos antiguos que le
llevaría a afirmar la existencia de la Atlántida?  Es un misterio que
poco a poco deberá de descifrarse.  A ver qué nos dice otro gran
masón, el Dr.Augusto Le Plongeon…

Durante los siglo xvii y xviii se mantiene en la masonería europea una
tradición oculta heredada desde tiempos antiguos.  Se transplantan a
un ambiente intelectual esos contenidos primitivos y se revalorizan y
transforman enriqueciéndose en las múltiples manifestaciones –
prolíferas algunas de ellas- de los nuevos grupos rituales y
movimientos ideológicos existentes (algunas llegan al siglo xix y
principios del xx).  Así tenemos el Rito Escocés Rectificado, el
Martinismo y el desarrollo de los grados que desde Francia se
extienden a toda Europa y América ya desde la década de 1730-40.  De
esta línea masónica nos llega un personaje inigualable como
extremadamente pintoresco, el masón Augustus Le Plongeon.  También en
esa línea espiritual, tenemos al masón James Churchward y su
enigmática y controversial continente de Lemuria (hermano menor de la
autoridad masónica Albert Churchward).  Le Plongeon será un personaje
muy especial donde se unen la arqueología amateur con la fotografía de
altura dentro de la intuición psíquica espiritual.  Algunas veces muy
afirmativa como posiblemente asertiva.  De carácter serio y de grave
dignidad su palabra era una autoridad en muchos campos del saber
(ver:Robert L.Brunhouse, En Busca de Los Mayas págs.128-155).  Todos
sabemos de su increíble hallazgo del “Chacmool”.  También de su joven
y sabia esposa Alice Dixon (Augusto tenía 47 y Alice 22 al casarse).
Ambos trabajaron el esoterismo atlante masónico en las ruinas Mayas.
Tenemos en este otro pensador algunos ejemplos valiosos de  la
continua y actual búsqueda de la Gran Sabiduría Atlante-Hermética-
Tolteca.  No deseo extenderme más y cansarlos.
En luz Víctor.

Victor A.Cabello (Tomado de https://groups.google.com/forum/#!topic/secreto-masonico/qVNdQvhh_IE)

Imagen tomada de https://www.google.com/search?q=FOTOS+DE+LOS+TOLTECAS&tbm=i

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