09/19/2020

EL MASON ANTE LA VIDA

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Gustavo Pardo

La Masonería es una asociación de carácter fraterno-iniciático, formada por seres humanos pensantes y, necesariamente, ejecutantes de los preceptos adquiridos durante el transcurso de su carrera masónica.

La condición fraterno-iniciática de la Masonería, implica la coexistencia en ella de dos aspectos fundamentales: los valores asociativos-solidarios; y los principios ético-morales de una escuela de mejoramiento humano. Dichos aspectos constituyen las dos columnas imprescindibles para el soporte de todo el andamiaje filosófico-doctrinal contenido en los distintos grados o estadios en que, de acuerdo al Rito que se practique, son segmentadas las enseñanzas masónicas para que las mismas sean mejor comprendidas y asimiladas por sus afiliados.

Como sabemos, la Institución Masónica Universal se encuentra fundamentada en los grados tradicionales de la Masonería simbólica: Aprendiz, Compañero y Maestro. Los llamados Grados filosóficos o Superiores, son un complemento conveniente, pero no obligatorio de los anteriores.

La carrera del masón comienza desde que el candidato a ingresar a la Institución es sometido a los rituales que tiene establecidos la Institución para la admisión de sus miembros. No es nada exagerado el afirmar lo inapreciable de los conocimientos contenidos en las enseñanzas filosófico-doctrinales de dichos ceremoniales.

Esta ceremonia nos motiva a recorrer un viaje que comienza con la concentración mental, y la ulterior meditación de todos y cada uno de los acontecimientos ocurridos desde nuestro nacimiento físico; continuando con el desarrollo físico, intelectual y moral, y que concluye con el descubrimiento de lo “defectuoso” que durante el desarrollo de la vida hemos acumulado en nuestro Ser Interno. Concluido este aspecto, se inicia la ruta hacia nuestro nacimiento masónico.

¿Por qué es tan necesario efectuar una recapitulación de nuestra existencia antes de iniciarnos en la Masonería? Precisamente, porque este es el verdadero significado del féretro que se encuentra en el recito. Es preciso que nuestros dogmas y prejuicios “mueran”, y queden expuestos en dicho ataúd, antes de que se nos permita efectuar el “renacimiento” y acceder al Templo “de la Luz”. ¿Cómo es posible a un candidato el enfrentar la “luz de la Verdad”, si no se ha despojado de sus temores a enfrentar los riesgos que implica el ser un “hombre libre y de buenas costumbres”?

Efectivamente, si el masón actúa conforme a las enseñanzas que le proporciona la Institución; es indudable que la actitud que asuma durante su vida, se encuentra colmada de riesgos. ¿Qué significa esto? Este es el aspecto iniciático de la Institución, o sea, de mejoramiento humano simbolizado en “pulir la piedra bruta” hasta convertirla en la piedra elaborada de “construcción”; con la cual se levantaron las aun visibles majestuosas edificaciones de la antigüedad.

El aspecto iniciático, o de mejoramiento personal, es una constante en todas y cada una de las enseñanzas masónicas; no obstante, es precisamente en el primer grado en donde se da un énfasis especial al “conócete a ti mismo”. ¿Por qué? Porque este es el primer escalón de una escalera de “perfeccionamiento humano” ascendente; la cual no concluya jamás.Los Aprendices que, por un una otra razón, logran ascender al peldaño superior de la escalera iniciática, obviando la necesidad que tienen de conocer y superar sus propias dificultades y prejuicios; podrán llegar a obtener los mayores grados y cargos en la Masonería, pero ¡JAMAS SERAN MASONES!

El Primer Grado es, precisamente, el estadio en el cual los iniciados forjan su espíritu en la fragua de los ideales masónicos. En el caso de la Gran Logia de Cuba, estos ideales estaban sintetizados en el lema: Libertad, Igualdad, Fraternidad, Laicismo y Democracia. Es cierto, que debido a las particulares condiciones prevalecientes en la Isla, el reconocimiento y la práctica de estos ideales pueden resultar molestos; pero, ¿Qué quedaría de la doctrina socio-libertaria masónica sin el reconocimiento de sus valores originales?

Lamentablemente, desde mediados del siglo XX, la Institución masónica no se encuentra viviendo sus mejores momentos; y ello se debe a que la dirección y administración de las Grandes Logias Internacionales, paulatinamente ha sido asumida por “Aprendices que no lograron conocerse a sí mismos”; los cuales han apartado a la Institución del aspecto de superación humano o iniciático. Precisamente, este aspecto “iniciático” en el que requiere de sus miembros la “construcción del Templo a la Sabiduría y la Verdad”. En otras palabras, a actuar sin hipocresía o “doble moral”.

No constituye una sorpresa para nadie la penosa realidad de que hoy, la mayor parte de las logias masónicas del mundo, se han convertido en lugares de “esparcimiento socio-fraternal”, en los cuales se ignora; o, lo que es peor aún, se pretende ignorar la realidad existente en el mundo real.

Esta es la causa principal que ha, y continua, provocando, el alejamiento de sus logias de los masones que han logrado interiorizar los ideales inherentes a la Institución; y que, por ende, conocen el empleo correcto de las herramientas ideológico-doctrinales contenidas en el catecismo Masónico. Estos masones están optando por adherirse a otras sociedades en las cuales vean representadas sus inquietudes sociales y humanas. La Masonería cubana, de ambas orillas, no es una excepción.

Antes dijimos que la Masonería es una asociación de carácter fraterno-iniciático, formada por seres humanos pensantes y, necesariamente, ejecutantes. Es decir, existe una íntima interrelación entre la condición fraterno-iniciática de la Masonería, y la condición de miembros socialmente “actuantes”. Dejar a un lado los preceptos de formación humana, implica el deterioro de la condición fraternal de quienes componen la Institución, permeando a la misma de los conceptos e ideas conformistas del “¿qué vamos a hacer?”. La Institución Masónica enseña a sus miembros a cuestionar los motivos de una realidad determinada, identificarlos y actuar. Jamás y bajo ningún concepto, un verdadero masón puede incurrir en el fatalismo o en la inacción.

 Por si a alguien le interesa reflexionar sobre la situación de la masonería cubana exiliada, podría responderse a sí mismo ¿Cuántos masones cubanos han arribado en los últimos años a la Florida? ¿Cuántos se han incorporado a las distintas entidades masónicas cubanas en USA? Y lo más importante de responder, ¿Por qué?

Las distintas instituciones masónicas exiliadas, cuentan con hombres de probado y reconocido prestigio patriótico-masónico; inteligencia y la visión transcendental necesaria para dar la respuesta educada a la antes expresada problemática; así como para hallar a la misma la solución correspondiente.