09/22/2020

PALABRAS DE MARTA MENOR EN LA CLAUSURA DE EVENTO

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Amigos

Amigos

Por causas ajenas a mi voluntad, no he podido viajar para estar hoy con ustedes  y no saben lo mucho que lo siento.  Le he pedido a un miembro del comité gestor del Foro que lea mis palabras.

Ante todo, gracias a Carlos, Jaime, Pedro y Marcelino por aceptar nuestra  invitación impronta y a Florida International University por proporcionar al Foro esta Aula Magna de la Escuela de Leyes dónde venimos a dialogar sobre actas y leyes.

Gracias también, a los representantes de organizaciones cubanas participantes de la mesa de opinión y a todos los presentes.

Como facilitadora del Foro de Promoción Democrática Continental, sugerí al comité gestor que ofreciéramos esta plataforma para discutir un tema que es de primordial importancia para el futuro de Cuba.  Los miembros del comité  aceptaron la idea con gran entusiasmo y sin sus esfuerzos  y sacrificios este evento  no hubiera sido posible.

El motivo de esta reunión es para discutir sobre una petición a la administración de Obama por un grupo de empresarios cubanos-americanos y americanos para que el presidente use su autoridad ejecutiva y tome medidas para apoyar, según ellos,  al pueblo cubano aumentar su autosuficiencia e independencia.

Las oportunidades económicas si Cuba estuviera regida por un gobierno democrático son obvias: posición geográfica con punto de entrada y salida a través de una posible zona franca,  cercanía a los grandes puertos de EEUU y mano de obra abundante y cualificada.

El mayor beneficiario de una economía abierta de mercado en Cuba, tanto ahora como en el pasado, es Estados Unidos.

Desde un punto de vista pragmático, no podemos descartar que los empresarios cubano-americanos participen en esos beneficios en vez ser las empresas extranjeras europeas o Latinoamérica las únicas que se lleven las ganancias.

Desde un marco teórico, para una empresa española, brasilera, china, o rusa el precio  el obrero cubano es solo una pieza más que mueve el engranaje sin importar si el obrero cubano   recibe sueldo de esclavo bajo el sistema el comunista que hoy gobierna a Cuba.

De no tener garantías del régimen continuaría  la explotación del trabajador cubano, y esto,  bajo una empresarial cubana-americana ni es cristiano, ni justo, y no puede ser ignorado por ningún empresario cubano-americano que  busque empoderar a la sociedad civil cubana.

Uno de los firmantes de la carta, Arturo Valenzuela afirmó que no puede haber liberalización  en Cuba hasta que el pueblo gane autonomía.  Pero esa autonomía no está en manos de empresarios ni de la administración de Obama.  Está en manos del régimen castrista que no ha permitido al pueblo su realización económica ni el pluralismo político y respeto a los derechos a su libre expresión.

Si los firmantes de la carta tienen el derecho  de solicitar participación  en el terreno económico con Cuba, los cubanos también tiene el derecho de pedir participación en el terreno político y ser parte de una verdadera sociedad civil.

Cuba ha firmado tratados Internacionales de Derechos Humanos  pero no los ha ratificado.

Seria equitativo condicionar la petición de aprobación de licencias para negociar en Cuba  a que el régimen ratifique esos pactos como gesto de buena voluntad.

El Acta Democracia Cubana más conocida por  Ley Torricelli establece que licencias para  exportación de tecnología puede hacerse sólo si el Presidente determina que el Gobierno de los Estados Unidos es capaz de verificar, por   inspecciones in situ y otros medios apropiados, que el artículo exportado va a utilizarse  para los fines para los que fue concebido y sólo para el uso y beneficio del Pueblo cubano.

Sin la garantía de los firmantes de la carta  o de la administración de Obama que los equipos de telecomunicaciones  para los cuales piden se aprueben licencias son para beneficio de pueblo cubano,  no es posible garantizar que la tecnología no sea usada por el régimen para asegurar aún más su posición de Big Brother y ejercer su poder para mantener al pueblo bajo vigilancia constante por parte de las autoridades y usarla como medio de propaganda del veneno Fidel-Chavista del Socialismo del Siglo XXI.

A menos que el régimen cubano esté dispuesto aceptar aperturas económicas bajo un ambiente de libre empresa y permitir acceso a organizaciones independientes de derechos humanos, las aperturas económicas que el régimen permitiese hoy,  mañana puede convertirse en un delito.

Si no existe verificación de beneficio al pueblo, el solicitar que el Presidente de los Estados Unidos use su poder ejecutivo y autorice licencias  para vender al régimen satélites y torres parabólicas, no solo va en contra de los principios democráticos de separación de estado y  derechos de individuo que todos queremos para una nueva Cuba, si no que el único que gana al final  es el régimen.

Si aspiramos algún día  a una Cuba con separación de estado y derechos no podemos empezar por pedir a un presidente de un país democrático que ignore leyes aprobadas por su propio Congreso.  En las democracias las leyes se enmiendan, no se echan a un lado cuando no convienen,

Nosotros, los privilegiados que vivimos en democracia, tenemos que buscar medios de mejoras para el pueblo cubano dentro de los ámbitos de la democracia.

Con todo respeto que les tengo a los empresarios  cubanos-americanos firmantes de la carta,  las buenas intenciones  podrán estar claras, pero  la metodología y plan de negocio deja que desear.

Negociaciones es el proceso para resolver conflictos, acordar líneas de conducta y procurar resultados que sirvan de intereses mutuos e impliquen acción multilateral.

Contratos de compra venta  conlleva clausulas por ambas partes.   De lo contrario, no son contratos  para incrementar y empoderar una sociedad civil  sino un regalo al régimen para alargar aún más su dictadura férrea contra el pueblo cubano

El futuro de una nueva Cuba no está en  manos de 14 cubanos-americanos, ni de 40 firmantes de una carta ni tan siquiera en las manos del millón y medio de cubanos que residen en Estados Unidos.

El futuro de Cuba también está en manos cerca de  los tres millones o más de exiliados cubanos dispersos por el mundo y cerca de 11 millones que viven en la Isla. Todos contamos.

No podemos argumentar que una sola estrategia traiga por consecuencia ni cambios políticos ni mejoras  económicas

El problema de Cuba es el sistema político y para cambiar  el sistema político cubano, hace falta la ayuda de todos los aquí presentes y ausentes.

El Foro ofreció esta plataforma para que todos, juntos y diversos, expresaran su opinión y que esta mañana sea el principio de una estrategia conjunta de  sugerencias y soluciones.

Aquellos que han brindado su confianza al Comité del Foro y aceptado participar  les damos las gracias nuevamente.  El futuro de Cuba está en juego y la variedad de puntos de vistas es necesaria.

No podemos quedarnos como Churchill atontado cuando los cañones apuntaban hacia el mar y los japoneses atacaron por tierra diciendo: “Tenía que haberlo sabido.  Tenían que habérmelo dicho.  Tenía que haber preguntado”.

Solamente trabajando juntos, diversos pero caminado hacia  a la misma meta, alcanzaremos la Cuba que todo cubano, empresario o no, anhelamos y deseamos para la futura generación de jóvenes cubanos.

Hasta pronto

Reciban un abrazo cubano