09/21/2020

LA ISLA DE LAS LAMENTACIONES INFINITAS DESTACADO

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Escrito por Claudia Vergara. Sábado, 29 Noviembre 2014 00:00

Claudia Vergara | Mientras leía el libro La Isla de los amores infinitos de Daína Chaviano, el título me hizo pensar que nuestra isla no es sólo de los amores infinitos, sino también de las nostalgias y lamentaciones infinitas si tuvieramos en cuenta las noticias y comentarios publicados en sitios web con temas cubanos.

Para nadie es un secreto -y todos lo sabemos-, que la vida del cubano promedio de la Isla es muy difícil y frustrante. Lo vemos a diario y lo hemos sufrido por más de 50 años. Miles de fotos dan fe de ello, cientos de vídeos de Yotube cuentan historias que provocan lástima, o nos enteramos por las noticias de los periódicos y sitios web dedicados al llamado «tema cubano» que se publican fuera de la Isla.

Pero, si intentáramos resumirla todas, se podrían reducir a unos pocos adjetivos: aburrimiento, desaliento, derrotismo, frustración, tedio, hastío o, en el sustantivo más utilizado por los cubanos de la isla, la queja.

¡No es fácil de resolver, mi hermano!

No hay, no llegó, no trajeron, no dieron, no vino… son frases cotidianas que se escuchan a diario en las bodegas, en la barbería, en la calle, en el trabajo… y que dan muestra del alto grado de derrotismo y frustración alcanzado por los habitantes en la isla. Además, evidencian la falta interés por hacer «algo» por ellos mismos, para sí mismo, para arranarse de un tirón la pesadilla de la queja de «no hay».

En la Isla casi todo -es decir, todo-, es difícil de resolver. Las quejas y lamentaciones son el «plato» fuerte de los cubanos. Todos se quejan, pero no hacen nada para buscar una solución, para eliminar la causa de la queja.

Pero lo más preocupante con las quejas y las lamentaciones, es que se han transformado en «noticias» y han trascendido a los medios periodísticos, principalmente de Miami, que las amplifican y tratan de convertirlas en «noticias internacionales»; de hecho, son noticias que no serían noticias ni para un diario local de cualquier parte del mundo.

Otra cosa que me ha llamado la atención, es la proliferación de escritos en periódicos «especializados temas cubanos» con recuerdos y nostalgias, algo más parecido a las lamentaciones por la ausencia de lo que tuvimos y que ahora no tenemos y que, tal vez, muchos jóvenes cubanos no hayan conocido, salvo por fotos antiguas de la época. Escritos nostálgicos melosos que no llegan a nada, que no tiene un rigor histórico ni de análisis de la realidad actual de la Isla. Muchos de estos escritos parten de un hecho noticioso real ocurrido antes de 1959 y son recreado con una prosa “literaria” meliflua.

Muchos de estos escritos hablan de las frutas que habían en Cuba, de los plátanos machos, de la champola de guanábana que degustó Federico García Lorca en El anón de Virtudes; de los cabarets que había en el año 1958, de aquel majestuoso Tropicana de los años 50, de los desaparecidos Cabaret Montmartre y del Havana Night Club & Casino Sans Souci…, de los cientos de cines que habían en La Habana y que ahora no hay…, de la cafetería del Ten Cents de Galiano…, del Centro Comercial de La Rampa…, de los famosos que pasaron por La Habana: Frank Sinatra, Nat King Cole, Ava Gardner, Marlon Brando… Y a éstas «lamentaciones nostálgicas del pasado», se le unen las noticias «sensacionalistas»: derrumbes, violaciones, los sin techos, mendigos en las calles, los desalojos de ilegales, que no vino el pan, que no hay agua en el Cerro, o de cómo operar sin anestesia, y la utilización de nuestro querido Pánfilo para hacer una noticia «humorística» hablando de la «jama» (del hambre) en Cuba. Quejas y más quejas, y muchas lamentaciones noticiosas que no aportan ninguna solución ni influyen en la opinión pública de los habitantes de la Isla porque la mayoría no tienen acceso a Internet. Y los que tienen acceso, no gastan su dinero en leer «la prensa de afuera», según comentarios del cubano de a pie publicados en la prensa.

Cierto es que la dependencia del Papá Estado durante más de 50 años y el miedo generado por el propio régimen, han creado un estado de indiferencia y frustración en los habitantes de la isla -objetivo principal del régimen- para que no exijan sus derechos, para que no pidan un cambio político y económico. Por es razón, algunos tratan de resolver sus problemas con el alcohol y la droga. Y muchos -yo diría, la mayoría- se sientan en las aceras o los portales de sus casas y/o edificios para ver pasar el tiempo mientras contemplan la miseria reflejadas en las fachadas de una ciudad en ruinas como si esperaran un “milagro” que les llegue desde “afuera”, de una “ayuda salvadora” de un país extranjero, o del exilio.

Mientras tanto, y cómo no existe una prensa independiente impresa en papel en la Isla que se venda en los estanquillos de periódicos y revistas y que refleje la realidad de la vida del cubano… y como la Internet no se puede tener en cuenta para influir en la opinión pública debido a la censura y la imposibilidad de acceder a ella, todas las «quejas y lamentaciones» que salen de la Isla, sólo sirven para fabricar «noticias internacionales» en la red de Internet gestada desde Miami y para llenar los bolsillos de algunos «patriotas» que nunca se enfrentaron al régimen mientras vivieron en la Isla de los amores infinitos.

Claudia Vergara

Periodista independiente

Colaboradora de El Correo de Cuba