09/23/2020

LA BIBLIA, CORAZÓN UNIVERSAL DEL TEMPLO MASÓNICO Y DE LA MASONERÍA

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La Biblia, corazón universal del templo masónico y de la Masonería

Desde hace unos ciento cuarenta años se viene discutiendo el uso de la Biblia al interior de las logias masónicas centro y sudamericanas, francesas y españolas. El precepto que dispone la necesidad usar la Biblia en los templos masónicos está contenido en el Landmark N° 21 de los 25 antiguos límites definidos por Albert G. Mackey, y aceptados por el 95% de las logias masónicas del mundo.

El fenómeno ha ido de la mano con el proceso de secularización de la sociedad occidental. El alma de este hemisferio se ha descristianizado a gran velocidad, y no ha dejado de afectar la vida interior de las logias.

Para evitar el predominio de esas tendencias agnósticas, ateas, y francamente anti-teistas o anti-cristianas del mundo contemporáneo, las logias reaccionaron definiendo por escrito una larga nómina de Landmark, los que anteriormente se aceptaban y se transmitían en forma de tradición oral o de leyes consuetudinarias, pues nadie las discutía.

Pero esas antiguas marcas o antiguos límites de la tradición, que identifican la esencia espiritual de la masonería y sus elementos diferenciadores respecto de otras instituciones no han sido suficientes para evitar los conflictos y las divisiones dentro de la institución.

Se han introducido preceptos dudosos e incluso falsos en materias religiosas y metafísicas, que inducen malos entendidos en numerosos temas dentro de los talleres, tanto de las logias azules como de las logias capitulares. Tales preceptos han entrado en contradicción con los landmarks de esencia religiosa, y sin embargo nadie o muy poca gente parece observar tal contradicción.

El autor de esta monografía ha escuchado a maestros masones chilenos y argentinos que hace gala de ser ateos, y que afirman no ser necesario el uso de la Biblia sobre el ara de los talleres masónicos. Y también masones creyentes que afirman lo mismo.

Tales afirmaciones causan grave perturbación en la mente y el corazón de aprendices e incluso de profanos, que realmente esperan algo mejor en personas que buscan la sabiduría o que ya han avanzado algo dentro de los templos de la Augusta y varias veces centenaria Orden.

Ha resultado una especie de escándalo (piedra de tropiezo) esta actitud anti-bíblica en medios externos a la masonería. Y como tal ha servido de pretexto para que grupos evangélicos y católicos las emprendan contra las enseñanzas espirituales de la francmasonería, acusándola de institución atea, satanista y luciferina. Y eso, para los que saben, está muy lejos de ser verdad.

Para no dar lugar a más escándalos, ni alimentar prejuicios y detener el avance de la ignorancia en el mundo, e incluso para orientar a algunos masones despistados por sus propios hermanos mayores, vamos a destinar este trabajo a aclarar las razones profundas que obligan absolutamente al uso de la Biblia como la primera joya que debe adornar el ara de los templos masónicos, junto a la escuadra y al compás.

Primero. Debe quedar claro que este trabajo no está escrito desde el punto de vista confesional o el de la defensa de alguna militancia en iglesias específicas. Está escrito desde el punto de vista de la coherencia interna de la doctrina masónica consigo misma, de su propia cosmovisión, que tiene una sólida posición supra-confesional, pero que se apoya y deriva de confesiones religiosas pre-existentes y ya consolidadas en el tiempo.

La biblia es la piedra fundamental del edificio de esa coherencia y unidad espiritual. Sin ella se desploma todo el edificio doctrinal, toda su lógica espiritual, y todo su simbolismo pedagógico. Es decir, no está puesta en el ara por razones arqueológicas, o de mera defensa de una tradición vacía de significado.

No hay masonería sin la biblia abierta en los templos masónicos. Sin la biblia la masonería sería un cuerpo sin corazón, o un buque sin brújula y sin timón. Vamos a explicar paso a paso aquello, pues es importante ese análisis.

El objetivo central de este estudio es demostrar que todo el simbolismo arquitectónico o constructivo de la masonería y su doctrina esotérica surgen de la Biblia. Y que, por eso, toda la argumentación presentada por diversos tratadistas contrarios a la presencia de la Biblia en los talleres no hace más que arañar y resbalar sobre el edificio espiritual de la masonería.

Por eso serán siempre argumentos externos y fútiles, basados en superficialidades y en un enorme incomprensión acerca del misterio sagrado que esconde la Augusta Institución. Es muy lamentable que grandes racionalistas hayan perdido su tiempo en disparar contra la presencia de la Biblia dentro de las logias, y al hacerlo muestran su ceguera, tal como si su venda iniciática aún no hubiese caído de los ojos de su entendimiento.

A la entrada de todos los templos masónicos existen dos columnas grandes, generalmente doradas, o negra y blanca, o de otros colores, sobre cuyos capiteles se observa un globo terráqueo y un globo celeste, con los mapas de las estrellas inscrito. Una de las columnas se llama Boaz y la otra Jakin.

Según los ritos pueden que Boaz esté a la izquierda del que entra o a la derecha, y lo opuesto jakin. Pero los nombres de esas dos columnas y su ubicación a la entrada de los templos vienen de la Biblia, del libro de Reyes y de las Crónicas.(2° Libro de Crónicas 3,15-17). Allí se describen las columnas y sus nombres y su ubicación a la entrada del templo de Dios en Jerusalén, construido por mandato del rey Salomón.

Las logias azules se llaman logias de san Juan Bautista, pues la J y la B del nombre de san Juan Bautista están precisamente indicados por la J y la B de las dos columnas del templo masónico.

Elimine Ud. La Biblia y no sabríamos porque están dentro del templo esas dos columnas. Elimine Ud. Esas dos columnas y ya no tendríamos templo de Salomon.

En el libro del Profeta Amós se dice que Dios ha puesto una plomada de albañil en medio de su pueblo Israel.(Amós 7,7-8). Así los israelitas construirán sus muros espirituales siguiendo la verticalidad de la ley de Dios.

El profeta Zacarías, predicando ante un auditorio judío que contempla una Jerusalén semi-destruida y un templo en insipiente proceso de construcción, dice que Dios ha prometido alzar la plomada sobre la ciudad y habitarla espiritualmente de nuevo, y llamarla Ciudad de la Verdad y de la Paz. Si ese no es un lenguaje y una clara doctrina masónica o constructiva en sentido moral y físico, algo grave hay en nuestra cabeza. (Zacarías 8, 3 y 8, 16-17).

Veamos en palabras textuales algunas de las inspiradas palabras de Zacarías: «Así ha dicho Yahvéh, yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia, en ella será edificada mi casa, dice Yahvéh Tsabaot, y la plomada será tendida sobre Jerusalén».(Zacarías 1,16). Y agrega: «Y se unirán muchas naciones a Yahvé, en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti…». Zacarías 2,11).

El texto es una clara alusión la unión de las naciones bajo el estandarte constructivo y espiritual de la masonería. Construir la ciudad de la verdad y de la paz es un deber de todos los masones del mundo.

En otro texto del libro sagrado se dice que el altar de sacrificios de Israel ha de ser construido con doce Piedras brutas, o sin labrar, sin pulir, no tocadas por herramientas de hierro.(Deut. 27,5-6). Si esto no es simbolismo masónico no sabemos que será. Pues tanto la plomada como la piedra bruta están dentro de todos los templos masónicos del mundo.

Justamente en el lado meridional del templo masónico se exhibe una piedra bruta a los pies del sitial del Segundo Vigilante. Y se enseña que esa piedra bruta ha de ser devastada y pulida hasta convertirse en una piedra cúbica, con la ayuda del mazo, del cincel y de la escuadra. Y junto al sitial del Primer Vigilante se ve una plomada colgando de un triángulo que también sirve de nivel.

En el libro del Exodo se dice que el altar de los perfumes dentro del tabernáculo de Dios ha de ser un mueble o Ara de doble cubo, o de base cuadrada y con el doble de alto que de ancho. Y precisamente esas son las medidas de un verdadero altar central masónico o Ara de los juramentos.(Exodo 30,1-2).

Las palabras Tubal-caín, boaz, jakin, shibbolet, moab, Yah, Elohim, Emanuel, Yahvéh, Noé, INRI, Kadosh, Nahash, Tsabaot, Enoc, Eheíeh ashr Eheíeh, Elí, Rafael, Hiram, Salomón, Nueva Jerusalén y muchas otras, tomadas de los textos bíblicos por profundas razones morales y teológicas, sirven en diversos grados masónicos como palabras sagradas y de reconocimiento o de santo y seña o de palabras de pase, para entrar en academias superiores de trabajo masónico.

Eliminemos la Biblia y entonces, ¿Qué palabras usaremos? Por podar tanto las ramas, nos quedaremos sin árbol.

El profeta Isaías dice que el templo de Dios de Jerusalén es «casa de Dios para todas las naciones». (Isaías 56,7). Cuando el Rey Salomón eleva una poderosa oración al Dios del cielo, no sólo reza para consagrar el templo de Jerusalén a la gloria de Dios y para el bien de Israel, sino también para que cualquier ser humano de otras naciones que mire y ore hacia el templo de Jerusalén reciba su cuota de bendición y de guía divina. (2° libro de Crónicas 6,32-33 y 1° de Reyes 8,41-43).

No hay por lo tanto un separatismo o exclusivismo religioso, sin por el contrario ya existe una mirada universalista sobre la humanidad ya en la mente de Salomón y en la de Isaías, 900 y 700 años antes de Cristo. Mirada universalista que desde luego no es ajena a la inspiración divina de esos hombres y de los textos sagrados escritos por su mandato.

Justamente son las palabras del profeta Isaías las que iluminan y adornan el salón principal del Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York: «…Y VOLVERAN SUS ESPADAS EN REJAS DE ARADO, Y SUS LANZAS EN HOCES, NO ALZARÁ ESPADA NACION CONTRA NACIÓN, NI SE ADIESTRARÁN MÁS PARA LA GUERRA«. (Isaías 2,4). Las palabras de Isaías son reforzadas por las del profeta Zacarías, mencionadas anteriormente.

Tal vez algunos masones del Gran Oriente de Francia y sus admiradores de Sudamérica como el Gran Oriente Federal Argentino y el Uruguayo, quisieran sacar ese texto de la entrada al salón de las Naciones Unidas, porque está tomado de la Biblia, actuando del mismo modo como han actuado dentro de sus templos eliminando la Biblia y toda referencia al Gran Arquitecto del Universo en sus rituales.

Incluso en el Korán y en la tradición islámica se hace respetuosa y piadosa mención del templo Dios de Jerusalén, desde donde el Profeta Mohamed inició su esotérico viaje astral por los siete cielos, después de conversar con Jesús, Moisés y Abraham, montado en su caballo místico Al-Burák y acompañado de Gabriel.

Mohamed asciende a los siete cielos por la mística escalera que narra Jacob cap. 28 del Génesis, escala espiritual que la tradición masónica sitúa sobre el Ara central del templo, o altar de los juramentos, y apoyada sobre la Biblia, se alza hacia aquella dimensión que está más allá del tiempo y del espacio, en la eternidad, poniendo al alma del masón en contacto con El Eterno mismo.

Justamente por amor a Dios, y por veneración al lugar impregnado de santidad donde estuvo el templo de Salomón, el califa Omar ordenó construir allí mismo la famosa Mezquita Al Aqsa o Mezquita de «la Roca» de Jerusalén. Y allí también se desplegó un gran caudal de conocimientos geométricos y arquitectónicos, como antaño hizo el maestro Hiram Abí.

Justamente las medidas matemáticas de ese templo de Salomón deberían ser las medidas de todos los templos masónicos del mundo. Diez metros de ancho y treinta de largo. O bien en codos, como dice el texto sagrado. Veinte codos de ancho y sesenta codos de largo.(ver 2° Libro de Crónicas 3,3).-

No hay duda que existen super-templos masónicos con medidas dos y tres y hasta cuatro veces más grandes que los mencionados aquí. Verdaderas Catedrales masónicas. Pero existen decenas de miles de templos pequeños en todo el mundo civilizado con medidas cercanas a las del templo primitivo de Jerusalén. Es la gran mayoría. Pero los hay incluso más pequeños.

Estas medidas en codos señaladas por la Biblia son muy importantes, pues si se mencionaran en metros, se pierde el mensaje numerológico kabalístico de los textos sagrados.

Los masones hablan mucho acerca del cubo sagrado, o el cubo de oro, como ser el cubo de Mitatrón, y de la piedra cúbica en sus doctrinas iniciáticas, por ser esa la forma del lugar santísimo del templo de Salomón. (1° Libro de Reyes 6,20) Y por ser la forma de la Nueva Jerusalén, arquetípica ciudad de oro, que baja del cielo para manifestarse en la tierra como la civilización divinamente iluminada del amor, la paz y la verdad. (Apocalipsis 21,16 y 21,2).

Como sabe toda persona culta no existe kabalah o esoterismo judaico ni kabalah cristiana sin Biblia. Justamente los estudios kabalísticos, tanto de vertiente judía como cristiana, son parte de importantes e inseparable de los estudios masónicos, sobre todo en los grados superiores. Es más, gran parte de la estructura física y de los movimientos rituales en todos los grados masónicos, son de inspiración bíblica y kabalística.

Pero como la gente no conoce la Biblia, y muchos masones la leen con un solo ojo, debiendo utilizar tres, no pueden ver estas cosas ni comprenderlas.

Observando ahora la Biblia como Libro de la Ley Divina o de la Ley Moral Universal, no hay duda que los diez mandamientos de Dios, transmitidos por Moisés, son de aplicación planetaria. ¿Puede haber acaso una sociedad donde se rinda culto a la mentira y al falso testimonio? ¿o una sociedad donde se deshonre por principio al padre y a la madre? ¿O donde se rinda culto al asesinato? ¿O donde se cultive como un valor superior a la codicia? Con esas preguntas pretendo asentar que no puede existir vida humana civilizada sin los preceptos básicos de la ética, sintetizados en el famoso Decálogo. Es un error tremebundo pensar que esos mandamientos pertenecen a una o a dos religiones y no a toda la humanidad.

Es lo mismo que la Biblia. Algunos masones, cegados por sus propias ideas anti-eclesiásticas o antirreligiosas, no se han dado cuenta que en perspectiva masónica la Biblia ya no es sólo patrimonio de una religión determinada, sino que pertenece a toda la humanidad que anhela construir un mundo mejor y una civilización más elevada.

Construir sabiamente un templo de piedras humanas vivientes unificadas por el amor fraternal y abierto al Infinito Ser Trascendente y Eterno, representado en la inmensidad y la luminosidad de la bóveda celeste que se muestra en todos los templos masónicos del mundo. Esa es la meta que honestamente persigue la Augusta Orden sobre la tierra.

Cada religión tiene su propia versión de los diez mandamientos, con muy pequeñas variantes. Por lo tanto la Biblia no deja de estar en sintonía con una moral universal. Los errores morales que el texto sagrado contiene son para mostrarlos como pecados, no para ser imitados. Se equivocan por eso quienes rechazan la Biblia por sus narraciones supuestamente inmorales.

Es la palabra Dogma lo que dificulta el buen entendimiento de estas cosas. En su origen griego ese vocablo indica UNA DOCTRINA FIJADA por un grupo o escuela filosófica, religiosa o política, incluso científica.

Existen dogmas de todos colores y tamaños. Se trata de una doctrina o enseñanza fijada o mantenida como dato permanente de referencia para la dirección del pensamiento de escuelas como la Masonería, el Pitagorismo, el Platonismo, el Catolicismo, o el Budismo, el Hermetismo o el Taoísmo.

En masonería los ritos, el simbolismo, los landmark, la biblia y las leyendas referidas a la construcción del templo de Dios en Jerusalén, junto a sus palabras sagradas y de pase, tomadas de la biblia, y la ley moral, son LOS DOGMAS DE REFERENCIA OBLIGADA. A esos elementos fijados se agregan en los grados capitulares la Historia de Noé y de Enoc, y la de Moisés con su serpiente de bronce, y la de Jesús junto a la nueva Jerusalén.

Si todos esos elementos se toman de la biblia, ¿Porqué no ha de estar ella en el altar central del templo? Sería incoherente e incongruente que no estuviera. Las otras religiones y sus libros sagrados NO USAN EL SIMBOLISMO CONTRUCTIVO O ARQUITECTONICO COMO EJE DE SUS ENSEÑANZAS COMO LO HACE LA MASONERIA.

Por eso su uso es indispensable. Por eso se dice que es irregular la logia que trabaja sin Biblia abierta en el ara. Cosa que no impide que se AGREGUE otro libro sagrado cuando corresponda jurar a un creyente de otra religión. Pero la Biblia está puesta porque resume y contiene un conjunto de símbolos arquitectónicos vinculados a una visión espiritual del mundo y de la vida humana.

Y es más, pues el uso del simbolismo arquitectónico en la Biblia no se restringe al Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento también hay numerosos ejemplos de ese tipo de lenguaje simbólico constructivista: Juan, Pedro y Jacobo el Mayor ERAN CONSIDERADOS COMO LAS TRES COLUMNAS EN QUE SE ASENTABA LA IGLESIA PRIMITIVA.(Gálatas 2,9) La misma iglesia es presentada por Pablo COMO COLUMNA Y BALUARTE DE LA VERDAD.

Cristo es presentado como la Piedra Viva a la cual se deben unir las piedras vivas de cada creyente.(1° Carta de Pedro 2,4-5). «Acercaos a él, PIEDRA VIVA, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo».

El propio Jesucristo habla de su cuerpo como de un templo, en el cap. 2°, 19-21 del Evangelio de san Juan , cuando dice a sus adversarios: «…Destruir este templo y en tres días lo levantaré». Dijeron los judíos: en cuarenta y seis años fue edificado este templo y tu en tres días lo levantarás?. Más él hablaba del templo de su cuerpo».

Cada discípulo de Cristo es un Templo de Dios o un Templo del Espíritu Santo.(1° Corintios 3,16-17). Y el Propio Jesucristo es presentado por san Juan en el Apocalipsis como LA ESTRELLA RESPLANDECIENTE DE LA MAÑANA, es decir, como la Estrella Flamígera con la G, al oriente de todos los templos masónicos del mundo.(Apoc. 22,16).

Incluso el concepto de Dios como Arquitecto es utilizado por San Pablo, cuando comenta la fe y la esperanza de notables creyentes del pasado, dice en Hebreos 11,10″ ….Porque esperaba LA CIUDAD QUE TIENE FUNDAMENTOS, CUYO ARQUITECTO Y CONSTRUCTOR ES DIOS».

Y en la Epístola a los Efesios Pablo hace un discurso netamente masónico, cuando dice: «Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, EDIFICADOS SOBRE EL FUNDAMENTO DE LOS APOSTOLES Y PROFETAS, SIENDO LA PRINCIPAL PIEDRA DEL ANGULO JESUCRISTO MISMO, EN QUIEN TODO EL EDIFICIO, BIEN COORDINADO, VA CRECIENDO PARA SER TEMPLO SANTO EN EL SEÑOR, EN QUIEN VOSOTROS TAMBIÉN SOIS JUNTAMENTE EDIFICADOS PARA MORADA DE DIOS EN EL ESPÍRITU».(Efesios 2,19-22).

Pablo se considera a si mismo maestro arquitecto, cuando afirma, en la Primera Carta a los Corintios 3,9-11 : «Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, EDIFICIO DE DIOS. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, YO TAMBIEN, COMO MAESTRO ARQUITECTO PUSE EL FUNDAMENTO, Y OTRO EDIFICA ENCIMA; PERO CADA UNO MIRE COMO SOBREEDIFICA, PUES NADIE PUEDE PONER OTRO FUNDAMENTO QUE EL QUE ESTA PUESTO, EL CUAL ES JESUCRISTO».

Y muy justificadamente, para que Jesucristo no sea piedra de tropiezo para personas creyentes pero no cristianas, la masonería moderna ha puesto el énfasis en lo que se llama EL VERBO o el LOGOS de Dios. Es decir, en un concepto más filosófico y teológicamente más amplio y universal que el Jesús como Hombre Histórico.

Así el Jesús Dios es la Razón infinita o Logos cósmico, que ordena el universo con sus leyes y lo limpia de la escoria del pecado. Por eso se jura sobre el Primer Capítulo del Evangelio de san Juan.

Allí dice: «En el Principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y Dios era el Verbo». O bien. En el Principio era el Logos y el Logos era con Dios y Dios era el Logos».

En una interpretación más Hermética podemos decir: En el Principio era el Pensamiento, y el Pensamiento era con Dios y Dios era el Pensamiento. Hegel lo interpretaría como «En el Principio era la Razón, y la Razón era con Dios y Dios era la Razón». Así hasta Heráclito estaría de acuerdo con nosotros.

Esa noción del Verbo de Dios sirve hasta para entroncar con el Bhagavad Guita, donde se nos dice que el propio Sri Krisna es la palabra AUM creadora, preservadora y destructora del universo.

A ambos lados del Venerable Maestro de los talleres masónicos puede verse un sol dorado y una blanca luna. Entre los dos símbolos se muestra un gran triángulo con un ojo al centro. Ese sol y esa luna, como símbolos del padre y de la madre, aparece en los sueños del patriarca José, hijo de Jacob, en el libro del Génesis, capítulo 37, vers. 9 y 10.

Y con ese mismo significado han sido puestos dentro del templo, para representar la masculinidad y la femineidad como arquetipos celestes. Y las dos columnas del templo como sus respectivas proyecciones terrestres. Si esas representaciones del sol y de la luna están dentro del templo, y con el mismo significado que en la Biblia, para qué eliminar la Biblia, que contiene la interpretación precisa del símbolo?. Y prácticamente con los mismos significados se usa en el lenguaje alquímico, al cual se le agregan los metales equivalentes del oro y de la plata. Los que también se mencionan en el texto sagrado, por ejemplo, diciendo que el silencio es oro y la palabra es plata.

Si se enseña que la masonería es alegórica en sus enseñanzas, ¿Por qué eliminar la Biblia, que es fuente de excelentes alegorías morales y teológicas?

¿No será acaso porque quienes la leen tienen la mente prejuiciada y retorcida?

En realidad, si todas las logias del mundo desaparecieran por alguna catástrofe cósmica o política, y se salvara una sola Biblia, sería posible reconstituir a partir de su texto la masonería entera y sus templos, con todo su riquísimo simbolismo y enseñanza espiritual, pues la Biblia contiene el ADN de la masonería universal.

Cierro esta nutrida exposición, sin necesidad de explotar más profundamente la profunda mina de oro que es la Sagrada Escritura, citando unas palabras de un documento oficial del Gran Oriente Nacional de España, donde se afirma que la masonería española «RECONOCE Y PROCLAMA LA ARMONIA DE LOS MUNDOS, CREADA Y SOSTENIDA POR EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO, QUE ES CAUSA ETERNA, LEY PRIMORDIAL Y SUPREMA RAZÓN DEL UNIVERSO». (Página 125 del Libro «Fundamentos Masónicos», leyes tradicionales y principios modernos, del erudito masónico chileno Benjamín Oviedo, edición de 1992, para circulación interna entre los hermanos de las logias adscritas a la Gran Logia de Chile).

Autor:

Profesor Fernando Laredo Cárter.

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Un pensamiento en “LA BIBLIA, CORAZÓN UNIVERSAL DEL TEMPLO MASÓNICO Y DE LA MASONERÍA

  1. No lo sabia. Bien escrito, con una linea mental lucida y didactica para todos (mismo para profanos como yo). Muy interessante. A leer! Gracias, desde Lisboa.

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