09/20/2020

¿QUIEN ES EL GANADOR?

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Gustavo Pardo

Creo que no es nada aventurado afirmar que la mayor parte del exilio cubano coincide en que los Castros son la máxima representación de la corrupción, la falta de principios éticos y del crimen. De la misma forma, es preciso dejar en claro que todos coincidimos en que es necesario encausar a nuestra patria por los caminos de la democracia, el respeto a los derechos humanos, la economía de mercado y la libertad más absoluta para todos los cubanos.

No obstante, a partir del día 17 de diciembre, se han producido cambios trascendentales en los rumbos que hasta el momento marcaban las relaciones Cuba-EE UU. ¿Seremos capaces los exiliados de aceptar que ya tenemos un hecho consumado y que no hay vuelta atrás? La respuesta depende del ángulo en donde se sitúe la visión política y del pragmatismo de cada cual; no obstante el presidente Obama ha dado un paso que ya es irreversible. ¿Qué podemos hacer?

Bien, si estos hechos se enfocan desde la tradicional trinchera enmarcada por los principios, la ética y los conceptos; entonces la respuesta previsible es salir a las calles, protestar, lamentarse, declarar, etc. Esta es la posición que actualmente se encuentra asumiendo una parte del exilio.

Por otra parte, aquellos que apuestan por salir de la trinchera y explorar nuevas rutas y estrategias destinadas a aprovechar las grietas y oquedades que inevitablemente se producirán durante y después de la implementación de los procedimientos a emplear para regularizar las relaciones Cuba=-EE UU.

Es necesario reconocer que cada una de estas vertientes tiene sus propias y validas razones para adoptar sus posiciones respectivas; no obstante, las acciones ejecutivas están tomadas y son irreversibles. Esa es una realidad incuestionable, hasta para quienes se oponen a ellas.

Entonces, ¿Qué opciones quedan al exilio sobre el tablero? Según lo veo, me parece que se puede intentar:

1.       Enfriar la cabeza.

2.       Aceptar el hecho consumado

3.       Establecer lineamientos pragmáticos de acción.

Durante el camino del éxito, es un axioma inviolable el mantener el poder del equilibrio mental, la capacidad de reflexionar y de responder con precisión ante las problemáticas, no pocas veces inesperadas, injustas y hasta crueles, que se presentan durante la interacción socio-político-económicas humana. Este es el caso que hoy los exiliados tenemos ante nosotros, y que no tiene otra opción practica que la de enfriar la cabeza y asumir posiciones realistas para enfrentar los hechos.

¿Cómo hacerlo? Aceptando que ha cambiado la dinámica política que hasta ahora habían prevalecido en las relaciones Cuba-EE UU. Pero, ¿han obtenido los Castros todo lo que aspiraban? Ademes de la liberación de Alan Gross, Veamos algunos aspectos inmediatos:

1.       Se vieron precisados a liberar a Alan Gross, a un importante agente del CIA y a otros 52 presos.

2.       El embargo sigue vigente.

3.       No obtendrán créditos ni el acceso a los fondos embargados por los EE UU.

4.       Se elevara el rango diplomático de la Sección de Intereses norteamericana en La Habana.

5.       Se abrirán nuevos consulados en las provincias

6.       Se expandirán las relaciones de los funcionarios políticos y culturales norteamericanos con la sociedad civil cubana.

7.       Se notara la presencia de las Agencias de Prensa internacional en distintas provincias del interior de la Isla.

8.       Se facilitaran los intercambios artístico-culturales en ambos sentidos.

9.       Habrá un mayor escrutinio internacional a política represiva del castrismo.

10.   Se posibilitara el envío legal de medios tecnológicos a la sociedad civil cubana y su uso por esta.

11.   Ha mejorado dramáticamente la imagen política internacional de Norteamérica.

12.   De hecho, el régimen de Maduro ha quedado aislado y en la mira de la comunidad internacional.

¿Hay o no, madera por dónde cortar? El asunto es, repito, enfriar la cabeza y aplicar el principio bíblico de “buscad y hallareis”.

En realidad, yo no estoy muy seguro que el régimen castrista sea el verdadero ganador en este cambio en las relaciones Cuba-EE UU. Es más, yo apostaría porque a mediano plazo la sociedad civil cubana será el verdadero beneficiado.