09/18/2020

EL LEGADO DEL ORACULO EN LA POLITICA CUBANA

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Gustavo Pardo

Cuando nos referimos a un ¨oráculo”, inmediatamente nos viene a la mente la imagen de un recinto sagrado, en el cual son capaces de recibir mensajes divinos ciertas personas provistas de un alto grado de espiritualidad. Estos individuos se responsabilizan a sí mismos de retrasmitir dichas revelaciones al resto de las personas. Hasta el momento, todo está bien. .No obstante, el peligro surge cuando alguna de estas personas se consideran ellos mismos ¨oráculos” , auto atribuyéndose la calidad de ¨iluminados”.

Aunque el termino ¨iluminado” hace referencia a un aspecto religioso-esotérico, esta representación también se encuentra presente en el ámbito político; asumiendo en este espacio la denominación de ¨caudillo”. La historia socio-política hispanoamericana se ha visto plagada de estos personajes; quienes, en su momento, se han considerado investidos de poderes sobrenaturales, que los capacitan para dirigir ¨a su manera” las vidas y destinos de sus pueblos. El caudillo es, por su propia esencia, un ser intransigente y obsesionado con la percepción que él tiene de sí mismo. Un caso paradigmático de este tipo de personaje, lo tenemos en Cuba: Fidel Castro.

Creo que no es nada aventurado el afirmar que con la retirada del poder, y la evidente caducidad biológica de Fidel Castro, se abre un nuevo espectro en el panorama político el cual afectará de forma directa, tanto a Cuba y Venezuela; como al resto de los países que conforman el eje populista-totalitario integrado por el Foro de Sao Paulo, la CELAC y los países del ALBA. Efectivamente, estamos viviendo tiempos de cambios, lo que nadie puede afirmar es si dichos cambio serán para el bien o para el mal de la Región.

En el caso de Venezuela, puede apreciarse una luz al final del túnel; porque, aunque es una realidad que existen discrepancias entre los principales dirigentes opositores, también lo es que en Venezuela existe una sociedad civil vigente y un movimiento opositor activo, bien estructurado, ideológicamente definido y con un plan de gobierno establecido.

Aunque algunos imputan un exceso de protagonismo a los principales líderes opositores, es necesario reconocer que ellos cuentan con un prestigio avalado por su capacidad política y trayectoria de lucha anti totalitaria. Así mismo, es necesario reconocer el esfuerzo que la oposición venezolana realiza para unir esfuerzos, respetando la diversidad existente entre sus distintas fuerzas. Por mi parte, considero que la fuerza del ¨oráculo” no representará un rol paralizante en las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano.

El proceso de Cuba es absolutamente diferente. Por más de cinco décadas el régimen castrista ha controlado la vida político-económica-social de la isla. En este lapsus de tiempo, logró destruir la sociedad civil existente en Cuba antes de 1959, quedando vigentes apenas algunas instituciones fraternales y religiosas. No obstante, estas organizaciones resultaron debilitadas en extremo, de forma tal que al régimen le fue relativamente sencillo infiltrarlas y penetrarlas hasta la medula; paralizando toda acción social que las mismas pudieran realizar en su entorno.

Por otra parte, el panorama que se aprecia en las numerosas organizaciones opositoras cubanas, es muy poco halagüeño. A diferencia del caso venezolano, el síndrome del ¨oráculo” se ha enseñoreado entre los distintos grupos que se identifican como opositores en Cuba y el exilio. Cada ¨oráculo” es excluyente de los demás, manifestando hacia ellos la misma aversión e intransigencia que ha mostrado Fidel Castro hacia quienes discrepan él. Indudablemente que el ¨Oráculo Mayor” logro mantener su poder debido a su extrema intolerancia hacia las opiniones ajenas y la violenta fuerza con la cual la reprimía; no obstante, esta misma receta representa un factor paralizante al propósito común que declaran todos los grupos opositores cubanos: democratizar a Cuba.

La triste realidad es que la mentalidad del ¨oráculo” ha representado (y aun representa), el factor mas activo que ha incidido en la atomización de los grupos opositores cubanos; los cuales no han sabido proyectar una visión política de conjunto hacia el interior de la Isla, ni hacia la comunidad internacional, impidiéndole de esta forma, ser tomados en cuenta como un factor de interés en cualquier tipo de negociaciones destinadas a tratar sobre el futuro de Cuba.

Aunque es cierto que Fidel Castro no ha sido el primero y único caudillo que se ha atribuido la condición de ¨oráculo”, si es innegable que Castro ha logrado introducir a un obcecado e intransigente ¨Fidelito”, en el corazón de cada cubano. Este ha sido su peor legado.