09/19/2020

LA MUJER EN LOS ORIGENES DE FRANCMASONERIA.

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Gustavo Pardo Valdés 33.

unque los estudiosos y eruditos en Historia de la Masonería, afirman que ésta tiene su origen en las corporaciones de picapedreros alemanes, y en particular en Magdeburg, lo cierto es que la Moderna Masonería, la que conocemos hoy, tiene su origen en Inglaterra, y por ello nos vamos a detener a estudiar las condiciones sociales, y particularmente las intelectuales, que prevalecían en este país a fines del siglo XVII y principio del XVIII, que pudieron incidir en la fundación de la Francmasonería Moderna.

Los Antiguos Documentos.

Según expresa en IH J: G: Findel en su “Historia de la Francmasonería”, pág. 64, Vol. II, Tomo I, “El primero escrito donde aparece el vocablo frestone-mason (el que trabaja el asperón, la piedra de ornamento, a fin de distinguirlo del Rouge-mason, el albañil ordinario), para designar a los talladores de piedras ingleses, es un acta del Parlamento de 1350 (25 del reino de Eduardo I)”. Es significativo que el VH Findel afirma que “Las primeras actas los obliga a no abandonar sus residencias sin el permiso de la autoridad o de los propietarios, de cierto que se encontraban atados a la gleba, hasta que a su vez se convirtieran en propietarios. Cuando estaban agregados a los conventos acompañaban a los monjes  dónde quiera que éstos los conducían”. Aunque no deseo entrar en otras consideraciones, siempre que sea posible, que no sean aquellas que se refieran a este tema que hoy me ocupa, si deseo señalar que estos “talladores de piedra” no eran “Hombres libres”, porque según señala Findel “se encontraban atados a la gleba” y que cuando ellos se hallaban “agregados a los conventos acompañaban a los mojes a dónde quiera que éstos los conducían”, es decir ellos no podían desplazarse por su cuenta, lo que implica que si en estos primeros tiempos alguien tiene que ver con nuestra Institución Francmasónica moderna, al menos en lo relacionado a ciertos usos y costumbres y el simbolismo del Arte Operativo, entonces éstos se pueden deber a los Arquitectos o monjes, que eran los únicos capaces de efectuar trabajos intelectuales en aquella época, con lo cual se reafirma la profunda influencia de la Iglesia Católico Romana en estos primeros cuerpos masónicos.

El más Antiguo Documento Masónico de Inglaterra.

Este documento fue descubierto en el Museo Británico de Doudez, por un anticuario conocido por Halliwell, y debe datar de la primera mitad del siglo XV, aproximadamente entre 1425 y 1445. El mismo está escrito en versos y en inglés antiguo, constando de 790 versos y 186 líneas, en las que se expone la antigua tradición de la asociación de constructores. De este Manuscrito deseo referirme a los poemas que se relacionen con la pertenencia de las “señoras” al gremio de constructores, lo que parece constituir una evidencia que ya el Arte Operativo de la Construcción, se había extendido  sectores no religiosos y con una cierta ilustración. Los poemas a que me refiero están contenidos en la obra de Aurelio Almeida, “El Consultor del Masón”, pág. 360-64, Tomo I de 1883, y dicen así:

Verso 10:   “Aquel que bien lea y mire

Podrá encontrar escrito en un viejo libro

De grandes Señores y sus Señoras,

Que tuvieron muchos hijos, ciertamente,

Y no tenían rentas con qué mantenerlos,

Ni en ciudad, ni en campo, ni en bosque;

Celebraron Consejo juntos…”                      (El subrayado es mío)

Más adelante, en el verso 350 al 353 dice:

Habéis de pasar de uno al otro lado

Amablemente sirviéndonos a todos

Como si fuéramos hermana y hermano

Es decir esta masonería “seglar”, para significar que ya no se limitaban a trabajar bajo la dirección de Arquitectos pertenecientes al clero, aunque de este documento antes mencionado, se continúa desprendiendo el profundo espíritu religioso que animaba a estas corporaciones. Por otra parte el autor o autores del anterior Manuscrito, tuvo que poseer una cultura muy por encima de la que era corriente a los “talladores de la piedra”, pues en el mismo hace mención al “gran sabio” que se llamaba “Euclides” (versos 35) y en el verso 55, que “El sabio Euclides por tal modo descubrió este oficio de geometría por tierras de Egipto”, por ello me sigue pereciendo sumamente extraño que la asociación a que se refiere este documento y otros posteriores, estuviese constituida por meros “obreros de las canteras”, sin que al menos, contasen con personas de una ilustración tal, que le fuese posible redactar de forma inteligente, la estructura, y reglamentación de aquellas corporaciones, de “señores y señoras”, es decir donde está presente la mujer.

Manuscrito de 1693. El IH Aurelio Almeida, cita en su Consultor del Masón, pág. 347 del Tomo I, lo que expresa el Hno. David Murria Lyon, en su Historia de la Logia “Mary’s Chapel”, que a continuación transcribo: “La referencia hechas en ciertas cláusulas del Manuscrito de 1693 al deber en que está el Aprendiz de proteger los intereses de su señor o dama, es decir señor o señora, claramente indica que en aquella época era lícito a las mujeres ejecutar obras de arquitectura, con el carácter de empresarias”. Es de señalar que «las actas de la Mary’s Chapel encierran, a nuestro juicio, el único caso de que una logia Escocesa haya reconocido como legítimo el carácter de dama”, continúa diciendo el IH Almeida en la pág. 348. Entonces podemos concluir que la mujer estuvo presente en los trabajos de esta primera masonería, al menos hasta 1690, fecha ésta muy cercana al momento en que es fundad la Gran Logia de Inglaterra, el 24 de junio de 1717. Entonces podemos preguntarnos: ¿por qué la mujer fue excluida de las logias masónicas modernas? Para responder esta interrogante, al menos intentar hacerlo, debo pasar al terreno de la especulación.

¿Cómo se aprecia a la Inglaterra del siglo XVII?

La Inglaterra del siglo XVII nos ofrece un panorama general excepcional, y en particular por la libertad de expresión y el régimen parlamentario, firmemente establecido en este país que recuerda mucho a una democracia en formación. Fueron estas condiciones, y tal vez, la condición insular que tantas veces propició a esta nación un desarrollo más liberal, particularmente en el plano religioso, lo que permitió que el movimiento conocido por Ilustración, contase en Inglaterra con un terreno fértil y abonado, para surgir, y manifestarse, irradiando su luz a todo el continente Europeo.

El movimiento de la Ilustración, se orientó en Inglaterra hacia lo tangible, la Naturaleza, abogando por el empleo de la Razón y la Ciencia. En este punto deseo detenerme para citar el Ar.1, inc. II, de la Constitución Masónica vigente, donde se enuncia una de las leyes antiguas y esenciales de la Masonería Universal, “Son sus principios (los de la Masonería) la Moral universal y la Ley Natural, dictadas por la Razón y definidas por la Ciencia…”; por otra parte, en la Liturgia el primer grado de la Masonería, escrita por el Dr. Vicente A de Castro, que fue editada en 1875, dice: que para hallar la Virtud es necesario conocer la Verdad y que ésta es “Lo que se halla en consonancia con la naturaleza de las cosas, satisface a la razón, adhiere la voluntad y arrastra la conciencia. He citado los anteriores pasajes del Código Masónico, donde se plasma nuestro principios y una de las Liturgias de un masón que ha sido reconocido como el autor de las mejores liturgias escritas en idioma español en el siglo XIX y que aún hoy resultan una fuente de extraordinarias enseñanzas masónicas, particularmente en su aspecto social, filosófico y doctrinal, para que pueda apreciarse la similitud de los conceptos expuesto en ellos, y la corriente del pensamiento de la Ilustración inglesa del siglo XVII, lo que me lleva a pensar que nuestra Institución adquiere sus conceptos básicos, que se plasmarían en la estructura adoptada por la Gran Logia de Inglaterra en 1717, en esta época y de estos ilustres pensadores ingleses, quedando la organización anterior de la misma, como un esfuerzo de darle un sentido práctico-material al encadenarla a la historia de los gremios, cofradías y guildas de la Edad Media, de las cuales considero sólo se tomaron sus instrumentos de labor, para desarrollar un simbolismo, un sistema filosófico y una doctrina, que es muy poco probable que aquellos talladores de piedra alemanes o ingleses del medioevo, pudiesen haber desarrollado, a excepción de que aceptamos que no fueron los talladores de la piedra, sino los Arquitectos o monjes que los dirigían, que si eran hombres ilustrados, nuestros antecesores. No obstante, entonces surge un problema; ¿por qué la Francmasonería es una de las Instituciones que más ha sido condenada por la Iglesia Católico-Romana a través de los tiempos? ¿Por qué la Francmasonería es anti-dogmática y racionalista? ¿Por qué la Francmasonería adopta al G.A.D.U. y no continúa con la devoción que aquellos gremios, guildas y cofradías dispensaban al Dios de los Católicos y a la Virgen María? Realmente me es muy difícil justificar desde el punto de vista conceptual la relación histórica que se pretende establecer entre la Francmasonería actual y los talladores de piedra medievales, en cambio encuentro que la pieza de este rompecabezas encaja perfectamente si consideramos que nuestra Masonería se origina en el siglo XVIII, tomando como punto de partida el pensamiento de la Ilustración inglesa. No deseo profundizar más en este aspecto, por no constituir el mismo el objeto del presente trabajo, no obstante considero que es importante el habernos relacionado con los orígenes de nuestra Institución, para comprender o al menos, intentar comprender el por qué se le niega a la mujer la entrada, en calidad de iguales a las logias masónicas en 1717, prohibición que aún continúa, en la llamada Masonería Regular, liderada por la Gran Logia de Inglaterra.

Aunque la Ilustración fue un movimiento cuya trascendencia política, filosófica y cultural, marcó la historia del pensamiento humano posterior a él, y creo que muy en particular a nuestra Institución, por las nuevas definiciones que de viejos conceptos se desarrollaron a partir de entonces, algo quedó en el olvido: la mujer.

Cuando se elaboraron las nuevas teorías liberales, se pensó en el hombre, no en genérico, sino en el varón. Esta puede ser la explicación del por qué al establecerse la nueva Institución no se piensa en la mujer, simplemente no existe como ser pensante, es un objeto más del cual se vale el hombre (varón) para satisfacer determinadas necesidades, y no exclusivamente de orden fisiológicas, la mujer llenaba otras funciones de importancia tales como la de compañera útil, es decir, el ser que nos sirve de alivio cuando llegamos pensionados de los múltiples y complejos problemas que nos plantea la vida, la compañera-madre que nos consuela y nos cuida, etc. Es una realidad que el hombre necesita de la mujer y sin ella, sin sus atenciones, nuestras vidas se complican de un modo extraordinario. Alguien dijo que detrás de un gran hombre, se encuentra una mujer, y es cierto. No obstante cuando tenemos ese inapreciable bien, no lo apreciamos, y esto puede haberle sucedido a aquellos filósofos y pensadores de la Ilustración, tenían ese gran bien, y no lo conocían porque lo consideraban tan natural, como existir.

Lo cierto es que la Gran Logia de Inglaterra pasó por alto que en este mundo, además de los hombres existían las mujeres.