09/22/2020

CONOCIENDO LA FRATERNIDAD CUBANA.

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AUTOBIOGRAFIA

Mi nombre es María Elena Reyes Ávila, nacida en Cuba el 13 de agosto de 1953,  bajo el signo de Leo, segunda hija de una familia unida y feliz; constituida por mis padres dedicados y trabajadores: Elena Inés y Mario Bernardino, y mi único hermano Mario Luis Reyes Ávila, que nació cinco años antes (omitiste a tu hermana).

Mis primeros años fueron muy felices en mi pueblo natal Jatibonico, que siendo pequeño, es una zona ganadera, industrial y le caracteriza la cultura de sus habitantes. Pueblo al cual le dedicó una canción uno de mis cantantes preferidos: Willy Chirino.

Tuve el privilegio de tener excelentes maestros en la escuela primaria lo que me proporcionó buenas bases para mis estudios posteriores, de allí también mis primeras amistades que aún mantengo como las mejores.

En 1973, mis padres deciden cambiar su residencia para La Habana, para el Reparto ¨Sevillano¨ en el municipio ¨10 de Octubre¨.

Ya en La Habana continúo mis estudios en la enseñanza media, obteniendo mi primer título: Tecnóloga en Química Orgánica en el Politécnico ¨Mártires de Girón¨. Resulté ser unos de los primeros expedientes de graduada por lo que fui seleccionada como profesora del mismo centro de estudios dada mi vocación para el magisterio.

Continúo como profesora en la enseñanza tecnológica, después en el Politécnico ¨Hnos. Gómez¨, paralelamente comienzo estudios universitarios y en 1986 obtengo el título de Licenciada en Educación Superior en la especialidad de Electro energética especialización Electrificación Industrial.

En estudios de postgrados obtengo título de Informática y en el año 2006 dejo mis labores docentes y paso a trabajar en la Empresa de Servicios Portuarios de La Habana como Informática hasta el año 2012.

Desde muy niña recibí una educación esmerada, en cuanto a principios morales y de buenas costumbres por mis padres y mis abuelos con la marcada influencia masónica de mi padre antes mencionado y de mi abuelo paterno Rafael Reyes Gómez, ambos iniciados desde muy jóvenes en la Logia Masónica ¨Hnos. de Hiram¨ de Jatibonico; una vez residentes en La Habana fueron miembros activos afiliados a logias masónicas habaneras.

Cuando aún era una niña de cinco o seis años en mi pueblo natal, le pedía a mi abuelo Rafael ¨Chelo¨ que me llevara con él a la Logia, él me explicaba que algún día comprendería por qué no podía ser y me hablaba con orgullo de la Institución Para masónica Femenina ¨Hijas de la Acacia¨ a la cual me decía podría pertenecer cuando tuviese 18 años, siempre admiré a aquellas señoras que elegantemente acudían a sus sesiones y soñé ser algún día como ellas. Pero la Logia Acacista de Jatibonico cerró sus trabajos mucho antes que yo tuviese la edad requerida.

Pasó el tiempo, con la atención a mi casa, mi trabajo y mis estudios y fue en el año 1995 que me inicié en la Orden Para masónica ¨Hijas de la Acacia¨, presentada por mi padre y otros hermanos de su Logia ¨Juan Gualberto Gómez¨ de Lawton. Me presentaron en la Logia ¨Hijas de la Acacia No. 25¨ que auspicia la R. L. Masónica ¨Theodoro Roosevelt¨, la más cercana a mi casa.

Recibí la Luz Acacista el 18 de febrero de 1995, lo que cambió mi vida positivamente dándole un nuevo sentido, sin abandonar todos mis demás deberes. Comprendí entonces que allí estaba el complemento que me faltaba, me adentré en el mundo de la fraternidad y hoy 20 años después sigo pensando que es una de mis mejores experiencias.

Dentro de la Fraternidad de la Orden ¨Hijas de la Acacia¨ encontré un mundo de mujeres, que aunque de diferente procedencia social y cultural, tienen todas las ansias de realizar obras fraternales, ganar en conocimientos de quererse, ayudarse y protegerse mutuamente, donde no me faltaron las que me ayudaron a recorrer el camino.

Muchas de ellas profesionales, profesoras, abogadas y amas de casa entre otras, emprendimos nuevos retos en beneficio de la fraternidad. Nuestra Logia No. 25 presentó moción a la Sesión Anual para crear una Academia de Estudios, que fue aprobada y fundada el 27 de diciembre de 1996, con el nombre de Academia Cubana de Altos Estudios Acacistas ¨Leonor Valdés Barrabí¨. Donde se me hizo el honor de nombrarme como su primera presidenta dentro de un total de nueve hermanas fundadoras.

En 1998 fui electa Gentil Mentora (Presidenta) de mi Logia, cargo que desempeñé por dos años consecutivos, donde vi crecer y florecer a mi Logia Madre dando todo mi esfuerzo y dedicación.

En marzo del año 2000, la I.H. Dorca María Domínguez Álvarez que ocupaba el sitial Gran Gentil Mentora el máximo cargo de la fraternidad Acacista, me pidió que la sustituyera en su cargo que hubo de mantener durante nueve años. Mi petición fue que continuase ella durante un año más para poder aprender a su lado antes de la posibilidad de ocuparlo.

En las elecciones de marzo del año 2001 fui electa Gran Gentil Mentora de la Orden ¨Hijas de la Acacia¨ y es el que represento actualmente de la Orden.