09/22/2020

EL ADN DE LA MASONERÍA.

Anuncios

Efectivamente la Masonería bebe prácticamente de todas las fuentes esotéricas, filosóficas y religiosas de la antigüedad, es decir, de cuantas corrientes de pensamiento nacieron y se fueron desarrollando a partir del mundo Greco-Romano y de cuanto llegó a formar parte de él; que es lo que a través de los siglos fue configurando la hoy llamada cultura occidental. Tanto es así que puede afirmarse que el conjunto de la evolución del pensamiento y las creencias en lo que fue el Imperio Romano en una u otra medida forma parte del ADN de la Masonería.

En su estructuración hacia una práctica especulativita, que como todos sabemos tuvo lugar entre el último tercio del siglo XVII y los albores del siglo XVIII, el componente cristiano de la Masonería es evidente, como en este –el cristianismo– lo es la huella y tradición judías. Y fue cristiano porque en la Europa que nace en la llamada Era Moderna, fruto del Renacimiento y de la caída de Bizancio (Constantinopla, último bastión del Imperio Romano) ante el poder otomano, nada, absortamente nada, podía escapar a esa influencia. En aquellos siglos la religión formaba parte intrínseca e inseparable del día a día de todos los europeos, desde el del rey más poderoso hasta el del siervo más humilde; desde los de los hombres más cultos hasta los de los de mente más obtusa. En aquel entonces la religión era el centro de la vida y en Europa, al igual que en las nacientes Américas, no había otra religión oficial que el cristianismo… y este –ahora es cuando alguno se cabrea conmigo– al fin no es sino una secta del judaísmo que ha ido a más que su matriz… hasta convertirse, en el conjunto de las distintas versiones e iglesias que lo componen, en la religión más extendida y practicada en el mundo.

Pero a partir de ahí, siglo XVIII, podemos observar una evolución de la Masonería que la divide en dos tendencias muy bien diferenciadas, a saber: en el mundo cristiano-protestante la Masonería evoluciona ligada –en mayor o menor medida, pero siempre ligada– al poder político e, incluso, al religioso; en lo que en los primeros siglos podríamos definir como una alianza entre la Masonería y el Trono, sin que por ello dejara de ser punta de lanza del progreso y la evolución del pensamiento. En tanto que en el mundo cristiano-católico, como fruto de la persecución de una iglesia más cercana al poder temporal entendido como poder absoluto, que a lo espiritual, la Masonería es perseguida por el poder político a instancias del poder religioso, y aunque solo sea por instinto de supervivencia se vuelve más “revolucionaria”, más politizada, más combativa, más tentada a mezclar, en un tótum revolútum, lo social, lo político y lo filosófico.

Y llegamos a nuestros días, cuando algunos masones absolutamente demodé intentamos ser fieles no solo a la historia sino también a las tradiciones primitivas, aquellas de las que nació la Masonería. Otros se sitúan de espaldas a una tradición que niegan, como lo hacen con la historia y las fuentes. Aun hay otros que se quedan solo con una parte –a su gusto– de la historia o de las fuentes de pensamiento, y por fin otros se ciscan en cuanto ha habido anterior a ellos mismos; estos últimos son aquellos “masones” para los que la Masonería es solo una forma de intentar medrar, tener una tarjeta de visita o vivir un espejismo de que son importantes e influyentes e, incluso, hay alguien que les obedece.

Dicho lo cual, sigo creyendo que la Masonería aun tiene mucho que decir y hacer en una sociedad, como la nuestra, que por mor de una mal entendida modernidad se está situando al margen de su propia historia y cultura… corriendo grave peligro de repetir los errores y perder su propia cultura, llamémosla si queremos civilización.

Fraternalmente vuestro

Miguel Angel de Foruria y Franco 33º, CBCS sq75

Deus Meumque Ius – Ordo ab chao

DVM QVOD NOS IVNGIT NOS IVNGAT,NIHIL IMPOSSIBILIS ERIT