09/22/2020

EL FIN DEL PODER

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CARLOTA SALAZAR CALDERÓN, sábado, 30 de mayo de 2015

Es el título del libro de Moisés Naim, pero esto va más allá de un libro, se trata de una forma diferente de ver la política que atiende al – zeilgeist – espíritu de los tiempos, como dijo Bill Clinton: el fin del poder cambiará tu manera de leer las noticias, tu manera de pensar en política y tu manera de mirar el mundo.

Este libro nos coloca en el espacio de los cambios sociales y políticos para enfrentar los retos de estos tiempos. La lucha entre grandes actores y nuevos micro poderes, que antes no se atrevían y que ahora desafían.

El poder absoluto vs. El poder difuminado.

Entonces, desde la monarquía absoluta, Rey todo poderoso, que luego pasó a cohabitar con el Parlamento gracias a una burguesía en ascenso económico y político, luego del triunfo de la corriente liberal que expuso la democracia representativa como la máxima delegación de la soberanía popular, pasando con la creación de  organizaciones gremiales, sindicales, hasta llegar al fortalecimiento asociaciones civiles, vecinales y comunitarias, con su respectivo control social e intervención en la gestión pública, de la democracia participativa, ha pasado mucha agua bajo el puente.

Ahora bien, la democracia está considerada como el régimen político que reúne el mayor cumulo de virtudes para que el hombre pueda vivir en paz, pero, no ha logrado brindar calidad de vida. Este largo y ancho espacio entre democracia y calidad de vida, que cada día pareciera más difícil de estrechar, constituye la preocupación de estos tiempos. En efecto, este siglo comienza con sus problemas y realidades, pero las que se relacionan con este análisis refieren a la desconfianza ciudadana en la administración pública, a que no basta con ganar elecciones, que hay que  satisfacer las necesidades ciudadanas y la existencia de diversidad de actores sociales que deben reconocerse en la unidad espiritual del sentido hegeliano del yo es nosotros y nosotros el yo.

La mayoría de los países latinoamericanos cuentan con sistemas democráticos, elecciones libres, pluralidad…en el marco de los valores democráticos, hasta Cuba se abre. El problema no está en la legitimidad de origen, sino, de ejercicio, en el campo de la acción o de la inacción gubernamental.

En tal sentido, revisar la calidad de vida de los ciudadanos, las oportunidades de trabajo y de superación personal, el respeto a las libertades civiles y políticas, acceso a los servicios básicos: educación, salud, seguridad social, en definitiva en la percepción de su satisfacción personal.

Estamos frente a la necesidad de cambiar la forma de gobernar, de cambiar el rumbo, ya no encapsulados en las cúpulas partidistas o las esferas de poder, sino, abiertos a la ciudadanía.

Esto, como una necesidad de vida y no como un discurso populista para gana elecciones, como ha sucedido en nuestro país con el chavismo.

Debe dársele a la ciudadanía una razón lógica con contenido que justifique la necesidad de su participación. Se le debe imprimir el elemento necesidad: la opinión del ciudadano es importante para la toma de decisiones dentro de la administración pública, pero de verdad, no como: discurso.

¿Es el fin del poder? No. Es el fin de las cúpulas y de las élites cerradas, comienza una era de interacción social, de liderazgo en equipo, de participación ciudadana y de organización colectiva.

Carlota Salazar Calderón

carlotasc@gmail.com, @carlotasalazar

Publicado en http://elrepublicanoliberal.blogspot.com/2015/05/carlota-salazar-calderon-el-fin-del.html

Imagen tomada de https://www.google.com/search?q=fotos+y+simbolos+del+poder