EL CASTRISMO Y LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO.

ATAUDGustavo Pardo; Síntesis y versión.

Para el comunismo el hombre es una masa amorfa que produce y consume y no hay que respetar su individualidad, la dignidad inherente a su persona humana, porque ésta no existe.

Para entender al comunismo tenemos que aprender del animal en la selva de su mentalidad instintiva, del respeto solo al más fuerte, que impone su Ley.

Cuando el comunismo cambia de táctica, es como el animal cuando cambia de color, no porque cambio su propósito, sino su disfraz para engañarnos mejor.

El comunismo es una doctrina esencialmente bárbara. No lo comprenderemos ni podemos tratar exitosamente con él, mientras no estudiemos su naturaleza íntima, su mentalidad primitiva y le apliquemos el tratamiento que su especial condición exige.

El bárbaro odia las democracias a las que estima decadentes, corrompidas, débiles, deformadoras del carácter del hombre.

Son seres que odian a la democracia, su continuo sistema de transar, su permanente respeto al prójimo, su piedad para el menos favorecido para el que se encuentra en desventaja, su tolerancia y su ausencia de hombres fuertes, arrogantes, intransigentes y con poder para hacer cosas sin permiso de nadie, sin críticas, sin piedad.

Estos son los bárbaros que se unen al comunismo porque celebran sus métodos de violencia, porque prometen destruir este sistema que estiman decadente, sin carácter ni vigor que es la democracia representativa.

La Civilización Occidental está sufriendo una nueva invasión de los bárbaros, pero estas nuevas hordas invasoras no viajan en pequeños corceles asiáticos y visten pieles primitivas. Ahora viajan en tanques y aviones; visten las ropas occidentales del profesor universitario o el hábito del sacerdote han, cambiando su medio de transporte y su ropa, pero no su mentalidad.

El pacto entre personas civilizadas es la forma normal de dirimir las discrepancias. El pacto con el comunismo es una confesión de inferioridad….

El comunismo no cede nada en las negociaciones, va a ganar algo. En una de sus pocas declaraciones de sinceridad, un dirigente soviético dijo que lo mío es mío y lo tuyo es discutible. Si unimos este principio con el de la dominación por el más fuerte encontraremos una aplastante lógica y continuidad en la política soviética.

El comunismo desprecia a la masa a la que hay que utilizar sacándole el mayor producto con el menor gasto. En todo el mundo comunista y especialmente en Cuba, hay cientos de escuelas para dirigentes futuros, la masa no importa, ésta seguirá a los líderes.

Los comunistas solo ayudan con armas porque lo que interesa es la fuerza bruta, el poder, la dominación; los alimentos están racionados y eso no es importante, lo importante son las armas.

El estándar económico en los países comunistas fue (y es) muy bajo; no hay ningún interesen aumentarlo porque el hambre es una de las mejores armas de la barbarie.

En los países comunistas la preparación militar se efectúa desde la más tierna infancia hasta la muerte.

Fidel Castro no solo es una mentalidad bárbara, sino que por su inteligencia, su oportunismo, su amoralidad, su egocentrismo, su ansia de poder, su ambición, su ductilidad sin límites y su arrogancia sin paralelo le permitieron encarnar las frustraciones de toda la América Latina y darle forma al complejo de inferioridad que sufrimos en relación con los Colosos del Norte.

Fidel Castro fue utilizando simultáneamente dos cartas contradictorias:

  1. la que aparecía a la vista, era siempre falsa, mentirosa y servía el propósito de halagar nuestra vanidad o nuestros complejos,
  2. la verdadera, servía para conseguir sus fines.

En ese juego de engaño y maldad:

  1. Destruyó el Ejército Constitucional porque decía que la República no podía sostener a treinta mil soldados en armas.
  2. Pero, creó un ejército de un millón de incondicionales.
  3. Condenaba la compra de armas. ¿Armas para qué?
  4. En 20 años comprado cien veces más armas que la compradas por la República (1902-1959).
  5. Utilizó la no intervención en los asuntos de otros pueblos
  6. Pero, interviene en todas partes del mundo.
  7. Se unía al movimiento para la Paz
  8. Mientras preparaba y armaba ejércitos para la guerra.
  9. Llamaba a Cuba país liberado del imperialismo norteamericano
  10. Pero, se sometió, a la voluntad, intereses y propósitos de la Rusia soviética.

Con esta dualidad:

  1. Destruyó las estructuras democráticas en Cuba,
  2. Estableció un totalitarismo feroz e inhumano,
  3. Se apoderó de los intereses americanos sin pagar por ellos,
  4. Insultó, vejó y desafió al pueblo americano, a la OEA y a todas las restantes repúblicas del continente,
  5. Envió guerrillas a todas las naciones para fomentar guerras de «liberación» como la suya en Cuba;
  6. Estableció una estación de radio que abarca el mundo entero por la que se trasmite propaganda las 24 horas del día,
  7. Ha establecido una red de espionaje que se observa a simple vista.

Si estos son hechos que están a la vista y hay millones de personas para testificarlo, ¿Cómo es posible que existan comunistas en las tierras libres de América?

Porque la impunidad y el éxito loco de Fidel Castro levanta simpatías en América Latina porque le ha dicho a los americanos del Norte algo que el mito decía y ahora nosotros repetimos:

  1. que son ladrones porque nos robaron nuestras riquezas;
  2. que son culpables de todos nuestros males;
  3. que podemos vivir sin los Estados Unidos y
  4. que uno de los «nuestros’, demostrando más inteligencia que todos «ellos», está ya gobernando desde Washington.

Publicado en Capítulo VIII: El Bárbaro. CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO  de Manuel De Armas. http://www.latinamericanstudies.org/book/conspiracion-9.htm