ALGUNOS AFIRMAN QUE TRUMP SE QUEDÓ CORTICO

DONALD TRUMPTEl caso cubano, que no es el peor, recoge la frustración de varias generaciones que ven como sus expectativas de una mejor vida disminuyen con el tiempo o pasan a resolverse con una hipotética emigración a otras tierras. Miércoles, julio 8, 2015 | Miguel Saludes

MIAMI, Florida -Las declaraciones de Donald Trump sobre su manera de apreciar la situación migratoria en la porosa frontera entre Estados Unidos y México fueron acogidas con profundo rechazo, no solo en medios hispanos. Durante el discurso en el que lanzó su precandidatura republicana, Trump aseguró que cuando México envía a su gente al vecino del Norte, no manda a los mejores. “Envía a la gente que tiene muchos problemas, que trae drogas, crimen, son violadores”. A pesar de matizar sus palabras alegando que “algunos de ellos son buenas personas” el ahora candidato republicano no se desentiende del planteamiento que provocó la repulsa generalizada mientras propone como solución levantar un “gran muro” entre los dos países, construcción que debe sufragar la parte mexicana.

La oleada de protestas contra las declaraciones, que diera inicio por Univisión, fue seguida con una campaña de recolección de firmas liderada por Guillermo Castañeda. La petición ha conseguido el respaldo inicial de 200 mil rúbricas, entre las que se incluyen reconocidas personalidades artísticas, políticas e intelectuales. En el encabezamiento de la demanda Castañeda reivindica su condición de emigrante: … “ Tengo dos licenciaturas y una maestría. También hay millones y millones de nosotros que son periodistas, policías, artistas, empresarios. ¡Algunos incluso defienden este país como parte de los militares!”, Figuras como el productor musical cubanoamericano Emilio Estefan, el cantante colombiano J. Balvin, el actor chileno Cristián de la Fuente o la actriz puertorriqueña Roselyn Sánchez reafirman esta defensa del valor hispano mostrando a la vez su repulsa a los comentarios de Trump.

Contrasta en medio de esta aguda polémica, sobre lo que no pocos consideran un llamado a la incitación al odio y la violencia, el comentario aparecido hace unos días en las redes sociales bajo la firma del cubano Orlando Luis Pardo Lazo. Siguiendo la línea crítica del señor Trump, y en aparente respaldo, el intelectual asevera que los males migratorios son atribuibles a otras fuentes. “No sólo los mexicanos, hay muchísimos inmigrantes cubanos que son violadores, traficantes y drogadictos, ladrones, falsificadores, estafadores, desfalcadores, asaltadores, violentos y sobre todo espías y asesinos a sueldo del castrismo. Donald Trump se quedó cortico cortico. Estados Unidos es un basurero de la barbarie.”

Si por un lado concuerdo en la necesidad de un cambio sobre la actual concepción sobre la aplicación de la Ley de Ajuste Cubano y la erradicación de la llamada política de Pie Seco y Pie Mojado, se me hace poco asumible la defensa de una postura en la que se coloca dentro de un mismo rotulado marginal a emigrantes que solo buscan la posibilidad de una mejor vida y que llegan a Norteamérica, o cualquier lugar, con la disposición de entregar lo mejor que poseen para lograr metas loables.

Una cosa es identificar las aspiraciones de quienes buscan esa mejoría bajo la figura de perseguidos políticos o luchadores pro democracia cuando en realidad no resulta así y otra muy distinta colocarles una abarcadora etiqueta de basura o inmundicia social. Es tanto como asumir una errada visión en la que se ignora el mundo dividido entre países desarrollados donde la gente tiene infinitas posibilidades de bienestar, a pesar de las crisis, que aquellos que en una aplastante mayoría sufren las peores miserias de la guerra, el subdesarrollo o la exclusión social y económica en sus predios. Estados Unidos no es el único objetivo. Europa, Australia o Malasia enfrentan esta oleada en la que miles de personas arriesgan todo para salir del infierno en que están inmersos para buscar libertades, justicia y nuevas esperanzas de una vida digna.

Ciertamente el Sur se ha convertido en un horrible basurero. Pero muchas causales de ese barrizal hay que buscarlas en aquella mitad más favorecida donde unos hacen poco por cambiar la situación y otros viven más preocupados de engrosar sus ganancias en aras del consumismo desenfadado. El trafico inmundo de jóvenes procedentes de países tercermundistas bajo la mal llamada trata de blanca, llevadas a ejercer la prostitución bajo el engaño, la amenaza o la extorsión, el flujo de la droga para su comercialización entre los que pueden pagarla o la venta de materiales preciosos para la industria que conllevan un elevado coste de pobreza y deterioro humano en los lugares donde se producen (diamantes o coltán por citar ejemplos) son la raíz de estos males que terminan incidiendo en la huída masiva de miles que huyen del horror.

La disparidad de desarrollo, la extrema pobreza de unos comparada con la floreciente riqueza de otros y el mal uso de los recursos a disposición de reducidas minorías frente a la que una inmensa mayoría queda relegada de las ganancias que generan los beneficios de esos productos, es la verdadera miseria que reduce a gran parte de la Humanidad en un basural.

El caso cubano, que no es el peor, recoge la frustración de varias generaciones que ven como sus expectativas de una mejor vida disminuyen con el tiempo o pasan a resolverse con una hipotética emigración a otras tierras. No todos lo hacen por razones políticas pero la mayoría coincide en una meta alcanzada con sus esfuerzos e inteligencia. Con estas herramientas y su disposición han cambiado sus destinos, los de los que quedan atrás y de los lugares que les han acogido. Los menos, aunque suenen y duelan más por el mal ejemplo, son los que toman el camino distorsionado de la droga, el robo, la estafa o el crimen. Similar a lo que ocurre con mexicanos, centro americanos o de tantas partes del mundo que arriban a Norteamérica.

Que lo contrario sea dicho por un personaje como Donald Trump resulta comprensible. Es la tesis anti inmigrante con sabor racista de alguien que no es mexicano ni cubano. Lo verdaderamente triste es que la teoría reciba el apoyo de quienes por sus orígenes hispanos y migratorios debieran sentir la ofensa discriminatoria, no faltando quienes incluso lleguen a ponderar las dotes presidencialistas de quien esgrime la distorsión de una realidad para aplicar estereotipos destructivos de manera inmerecida y por turbias razones.

Publicado en cubanet.org

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