09/23/2020

¿POPULISMO O JUSTICIA SOCIAL?

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Se requiere una revisión del modelo económico sin desatender a la población más necesitada

José Vicente Rodríguez Aznar |  EL UNIVERSAL, domingo 7 de junio de 2015  12:00 AM

La palabra «populismo» no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española, por lo que no existe en nuestro idioma una definición precisa de este término, si bien se utiliza con mucha frecuencia en el lenguaje de la política y de la economía. Generalmente el populismo se refiere a un estilo de gobierno cuya gestión se orienta fundamentalmente a satisfacer las necesidades básicas de la población marginal o de menores recursos, a la que ensalza levantándole su propio ego y la trata como la víctima de un sistema político anterior. Es un estilo demagógico de gobernar «para el pueblo», que entiende como pueblo solamente a las clases sociales más desposeídas, base de su caudal electoral. Un gobierno populista requiere de un líder carismático que despierte pasiones, siembre esperanzas y disponga autocráticamente del poder político e institucional,

Cualquier gobierno, sea cual sea su ideología, está de acuerdo en la distribución más justa del ingreso nacional, mejorar el nivel de vida de la población marginal o de bajos recursos que habita en viviendas insalubres, con escasa y deficiente alimentación, sin acceso a hospitales o centros de salud o con graves dificultades para ingresar al sistema educativo. Sin embargo, las formas de cumplir esos propósitos son distintas según la manera de actuar de cada gobierno.

El populismo destina la mayor cantidad de recursos públicos con la pretensión de cumplir esos propósitos, aunque para ello desatienda al resto de la población, desmejore la calidad de vida de la clase media y observe con desdén el comportamiento de la economía. El objetivo del gobierno populista es mantenerse en el poder con el apoyo mayoritario de las clases sociales menos favorecidas. Un gobierno populista proclama la justicia social, sin entender que el populismo engendra su propio fracaso político y económico, por cuanto su gestión colide con la ansiada Justicia Social.

Según las Naciones Unidas, «la Justicia Social debe orientarse a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno, el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social. Entre los temas que en realidad interesan a la justicia social se encuentran la igualdad social, la igualdad de oportunidades, el Estado de bienestar, la cuestión de la pobreza, la distribución de la renta, los derechos laborales y sindicales, etc.».

En consecuencia, la justicia social implica un estado de bienestar que no se corresponde con un país con altas tasas de inflación, en el que los precios de alimentos se duplican de un año a otro en desmedro del poder adquisitivo de los trabajadores, con escasez de alimentos, de medicinas y de otros productos esenciales, con ejercicio restringido de los derechos laborales para los sindicatos y las empresas, con instalaciones hospitalarias públicas carentes de los insumos médico-quirúrgicos más indispensables y con serias deficiencias en el sistema educativo.

En nuestra Venezuela para acercarnos a los ideales de una justicia social se requiere una revisión profunda del modelo económico actual que sin desatender a la población más necesitada, racionalice el gasto público en beneficio de toda la sociedad.

josevicenterodriguez.aznar@gmail.com