TRÍPTICO ACACISTA; PAZ, AMOR Y CARIDAD.

100_1067Lic. María Elena Reyes Ávila. Gran Gentil Mentora de la Orden ¨Hijas de la Acacia”. La Habana, Cuba.

La Orden “Hijas de la Acacia”, es una Institución netamente femenina, independiente y autónoma, con palabras rituales y signos sui generis, sin embargo hace suyos los principios básicos de la Masonería Universal  que son: Libertad, Igualdad y  Fraternidad.  Defendiendo como los masones las causas justas, el laicismo estatal;  contribuyendo al triunfo de la justicia,   la libertad y la democracia.  Luchando incesantemente por el esclarecimiento de la verdad, combatiendo el vicio y exaltando la virtud[i].

Esta Orden tiene como principios la Paz, el Amor y la Caridad. Promulga la Paz como aspiración máxima del hombre[ii]. Estos son los principios esenciales contenido en el Tríptico Acacista, los cuales sirven de plataforma doctrinal para los trabajos educativos  de la Orden. Las Acacias están obligadas a seguir estos principios, tanto dentro de sus logias, como durante el desarrollo dentro del entorno en el cual desarrollan sus tareas laborales y sociales.

Comprender, interiorizar y practicar cada uno de estos principios, marca la diferencia entre una Acacia real y otra que no lo es. Esta es la razón por la cual hoy estamos abordando un tema de tanta trascendencia para el desarrollo y consolidación de la Orden.

La Paz, es una aspiración humana aun por alcanzar. Por esta razón, la Orden establece como prioridad en su trabajo de instrucción doctrinal, la formación en las acacias de una conciencia de Paz.

La preocupación por alcanzar la Paz, es tan antigua como el individuo. Recordemos que nuestro Libro Sagrado se refiere al asunto cuando usa la expresión shalom («paz» en hebreo). La Biblia atribuye la expresión ¨Paz”, al  logro del bienestar de espíritu y  material; de hecho, cada uno depende del otro.

AC LOG 17 P..RIO 001Las Acacias somos parte de la sociedad, y todas estamos muy conscientes que en este mundo moderno no paramos ni por un solo minuto. No es un secreto que tenemos todo tipo de necesidades y de carencias. Este hecho, esta realidad que nos produce un flujo constante de tensiones y preocupaciones que consiguen que nuestra mente se rebose y digamos: ¡basta! Este ¡basta! es el preciso instante en que comienza nuestra labor como Acacistas.

Habitualmente, pensamos en la Paz como en un estado de desasosiego social, un trauma colectivo o estado de desconcierto generalizado. Ciertamente, así es. No obstante, para el trabajo de investigación doctrinal Acacista, es necesario buscar más la causa que el origen del problema. En realidad, los desequilibrios que abaten al mundo, se hallan en un Ser Interno desprovisto de valores, cuyas raíces se hunden en la conciencia humana.

Palear esta realidad, requiere de un proyecto educativo en cuanto a principios y valores éticos, que nos enseñe a expresar sentimientos y emociones[iii], de una forma no agresiva. Las acacias aprendemos a solucionar nuestros conflictos personales y sociales por vías que siempre tengan como principio fundamental la paz. ¡Este es el trabajo Acacista!

El segundo elemento del Tríptico Acacista es el Amor. ¿Qué entendemos Amor?

Usualmente, interpretamos la palabra Amor como un sentimiento de afecto que se tiene hacia una persona, animal o cosa. Es cierto, pero para una Acacia, esta palabra encierra un valor que enmarca un valor o principio que crea y sustenta las relaciones humanas con dignidad y profundidad. Es decir, la esencia de la vida familiar, fraternal y social de una Acacia, está centrada a producir el bien, en ser factor de armonía y conciliación en todos sus actos.

100_1066El principio del amor Acacista, está fundamentado en la creencia en la existencia de un Ser Supremo (al cual no define). Las Acacias entendemos que el Ser Supremo es el Principio emanante del amor, el cual produce la integración entre el espíritu y la individualidad de cada acacia. El amor, combinado con la fe, crea la base fundamental para la iniciativa y la acción Acacista como factor de cambio, desarrollo y de logros personales y sociales.

El tercer elemento es la Caridad. Las Acacias consideran a la práctica la Caridad como una derivación de los principios anteriores. La doctrina Acacista propugna la Caridad material sin humillaciones y la del espíritu sin vacilaciones.

La Caridad es una de las principales virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio. Así son las Acacias, mujeres que aman al Gran Arquitecto del Universo (GADU) como Principio de Amor y Vida; aman a su prójimo y se reconocen a sí mismas como agentes de cambio moral, espiritual y social.

[i] Artículo 3 de la Constitución de la Orden.

[ii] Artículo 2 de la Constitución de la Orden.

[iii] En especial la ira, el enfado y las frustraciones

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