SABOR AGRIDULCE MIENTRAS EE.UU. SE MUEVE HACIA LA HABANA

El viernes 14 de agosto fue inaugurada oficialmente la embajada de Estados Unidos en Cuba. Foto: Ismael Francisco/cubadebate.cu

Por Circles Robinson

HAVANA TIMES — Hay sentimientos encontrados con respecto a la reapertura oficial de la embajada de los Estados Unidos en la capital cubana y cómo esto podría desarrollarse en la práctica en las próximas semanas y meses.

El lado dulce incluye a muchos de los que se consideran parte de la izquierda política tradicional en los Estados Unidos y en Cuba. Ellos ven el izamiento de la bandera estadounidense como el reconocimiento de la fallida política de aislar a Cuba y el principio del fin del embargo, lo que puede dar a la Isla un respiro para tratar de poner en marcha su economía deprimida.

A ellos se suman extraños compañeros de cama: las empresas estadounidenses, lideradas por la Cámara de Comercio de EE.UU., y muchas grandes corporaciones. Este grupo ve a Cuba como un nuevo mercado más para sus inversiones, siempre en busca de crecimiento. Ellos creen que negocio es negocio, y la política no debe interponerse en el camino.

Ambos ven el levantamiento del embargo y de las restantes restricciones de viajes como los próximos pasos clave para la mejoría. Se suman muchos cubanos de a pie y los cubano-estadounidenses con familia en ambos lados del estrecho de la Florida.

En el lado amargo se encuentran los cubanos desafectos y otros de la derecha que están profundamente disgustados con Obama, pues creen que la Administración ha capitulado ante los Castro, dando nueva vida a un régimen que consideran al borde del abismo. Ellos apuestan sus esperanzas en el Congreso de los Estados Unidos de mayoría republicana y en los candidatos presidenciales como Ted Cruz, Marco Rubio y Jeb Bush para revertir el acercamiento, ya sea ahora o más tarde.

Estos extremistas rechazan la idea de que vale la pena el cambio y la reconciliación en Cuba, aferrándose a su insistencia de que la eliminación del poder de la familia de los Castro y del Partido Comunista representa la única transformación aceptable de la vida política y económica de la Isla.

A la vez, otro grupo de nuestros lectores está de acuerdo con la demanda general de la oposición por más derechos humanos y civiles en Cuba (libertad de expresión, de prensa y de asociación), al tiempo que mantienen reservas sobre el control militar, estatal o corporativo sobre la economía del país y la vida política.

Sigue con nosotros en Havana Times; continuaremos dando voz a este divergente grupo de colaboradores y lectores.