CUBANOS; DE PARIAS A CIUDADANOS (II)

Gustavo Pardo

Los demócratas cubanos exiliados nos topamos ante la realidad de que ya no estamos solos; ahora nos hallamos acompañados por una nueva generación de cubanos, educados e ideológicamente formados por un régimen totalitario, criminal y corrupto.

Para muchos exiliados resulta difícil de aceptar que estos nuevos emigrantes ignoren (o pretendiendo ignorar) la esencia del por qué ellos se han visto obligados a abandonar su patria, a sus familiares y  amigos, cuanto tenían y apreciaban. La molestia aumenta, cuando a los recién llegados se les pregunta la causa del por qué están aquí; únicamente atinan a responder: ¨para mejorar, para ayudar a mi familia…”, etc.; pero jamás ni siquiera aludirán al sometimiento político, social y económico en que los mantenía sumidos la tiranía de los hermanos Castro. Ellos apenas si pueden pronunciar las mágicas palabras: ¨yo no soy político”.

Es cierto que esta realidad nos molesta a quienes, de una u otra forma, hemos enfrentado al régimen; no obstante, esa es nuestra realidad y no podemos limitarnos a lamentarnos, escondiendo la cabeza, ya que esta situación continuará en incremento, puesto que las olas de escape desde la Isla continuarán por mucho tiempo.

No creo que esta situación pueda revertirse eliminando o modificando la Ley de Ajuste Cubano; imponiéndoles la prohibición de visitar la Isla hasta pasados los cinco años de haber llegado a este país o estableciendo otras restricciones similares. Ello no traerá otro resultado que propiciar la violación de dichas las leyes. Reitero, con restricciones o sin ellas, ellos van a continuar visitando a sus familiares en Cuba. ¿Cómo lo harán? De la misma forma que lo hacían los ciudadanos norteamericanos antes de la normalización de la relaciones entre ambos países; es decir, viajando a través de terceros países. ¿Qué podemos hacer? Educarlos.

Cierto que el gobierno norteamericano invierne cuantiosos recursos en enseñar y adiestrar a los refugiados y asilados, particularmente a los cubanos y haitianos; no obstante, estos programas se limitan a impartir el conocimiento del idioma, la obtención de la ciudadanía y cierto entrenamiento técnico-laboral.

Lamentablemente, en el caso de los cubanos, este esfuerzo no es suficiente. Ni siquiera constituye el fundamento del programa que ellos necesitan. Nuestros ¨asilados” requieren de un proyecto objetivo y práctico encaminado a descontaminar sus mentes de la malsana ideología castrista. En principio, este programa será destinado a los cubanos recién llegados; no obstante, su alcance y extensión, ha de estar diseñado para ser implementado en Cuba, cuando nuestra patria se vea libre de la maldición castrista.

Elaborar un programa de este tipo, requiere de la colaboración de pedagogos, historiadores, sociólogos, politólogos y hasta psicólogos; porque el mismo ha de estar centrado en limpiar toda la hojarasca dejada por el sistema ideológico-formativo castrista; método predestinado al secuestro de las mentes, voluntad y las emociones del pueblo cubano.

Por décadas, el régimen totalitario y esclavizante de los Castros, ha impuesto a los cubanos su propia versión de la Historia de Cuba; así como una concepción ¨social” de los derechos humanos; inculcándoles nuevos valores morales, políticos y sociales. Todo lo cual, lo ha logrado mediante la implementación de la más impune y brutal represión física, mental e intelectual. Dichas circunstancias, ha modelado el carácter y la voluntad de todo un pueblo; adaptándolo y sumiéndolo en la inmovilidad más absoluta en cuanto se refiere  al ejercicio de sus derechos, el pensamiento alternativo y la práctica de las acciones necesarias para cambiar o mejorar sus condiciones de vida.

Indudablemente, este es un esfuerzo educativo que corresponde llevar a efecto a los cubanos exiliados, porque el mismo es de interés vital para que nuestros jóvenes hermanos puedan comprender y aceptar su condición de exiliaos políticos. Una vez logrado este objetivo, podremos:

  1. Garantizar el relevo en la lucha
  2. Nutrirnos de nuevas percepciones, ideas, propósitos y acciones
  3. Dar fin a la división artificial e irreal, actualmente existente entre los ¨exiliados políticos” y los ¨emigrantes económicos”.
  4. Unirnos hombro con hombro para lograr nuestro común anhelo: la libertad, la democratización y el progreso de nuestra patria.

Atendiendo a que es un hecho irreversible la afluencia nuevas generaciones de cubanos a este país (preferencialmente al sur de la Florida); el exilio cubano se enfrenta a la disyuntiva de prolongar sus pasadas vivencias, manteniendo su enfoque tradicional de la política cubana o aceptar que los tiempos han transformado su hábitat.

Nuestros jóvenes hermanos no son culpables del régimen que heredaron; más bien, ellos son víctima de nuestros pasados errores estrategicos-conceptuales que han incidido en la perpetuación de la tiranía castrista.

¡Acerquémonos a ellos, brindémosle nuestro apoyo y eduquémoslos para que se conviertan en nuestros aliados!

Imagenes tomadas de https://www.google.com/search?

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Un comentario en “CUBANOS; DE PARIAS A CIUDADANOS (II)

  1. Este es uno de los pocos artículos que hemos leído que explica el tema de forma clara, concisa y correcta. Nuestro hermano Gustavo no solamente identifica el problema de los cubanos con precisión quirúrgica , sino que propone soluciones acertadas, factibles y reales. Felicitamos de todo corazón al hermano Gustavo por un trabajo esmerado, excepcional y a la altura del insigne patriotismo que lo caracteriza e identifica.

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