09/20/2020

CONSTRUYENDO UN EQUIPO

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Por Randall Quesada Lobo

¿Qué es un equipo?

Como género social que somos, tendemos a hacer grupos de trabajo, ya sea en el medio personal, laboral o educativo. Definimos que se cuenta con un equipo cuando ese grupo requiere cumplir objetivos y metas, en un tiempo específico y con ciertos recursos dados.

Un equipo de trabajo que cuente con las personas correctas en el lugar y puesto correctos, apuntando en la misma dirección y aprovechando las habilidades de cada miembro, auguran un éxito en el desempeño del mismo. Pero, ¿cómo tenemos que construir dicho equipo?

Es inevitable comparar el trabajo en equipo con anécdotas deportivas, talvez porque en las disciplinas atléticas se vive en piel propia las reglas del conjunto. Muchos coinciden en que el evento de relevos de 4 x100 metrosen atletismo refleja perfectamente los atributos del verdadero trabajo en equipo, y, que cada segundo de esta prueba representa lo que está escrito en libros. Afortunadamente me tocó experimentar en persona los principios básicos de la formación de un equipo de trabajo y así fue como lo viví y aprendí:

Recluta voluntades

“No recuerdo como era el día en el que los reclutadores del equipo local de atletismo llegaron buscando prospectos para conformar un equipo, el cual tendría la firme consigna de ganar las finales nacionales. Lo que es claro en mi mente, aún son las palabras de uno de ellos:

-No estamos buscando atletas, estamos buscando ganadores!

Inmediatamente con esa frase en mi mente me convertí en un miembro incondicional de lo que sería a futuro en un equipo ganador. De casi cien personas que recibimos el mensaje sólo tres concluimos el proceso, sin embargo, a 15 años de ese encuentro, el compromiso sigue vigente como el primer día.”

Desde el primer paso de edificación de un equipo de trabajo, se debe de asegurar el compromiso de los integrantes y encontrar la motivación en ellos que los lleve a ser un engrane perfecto en el proceso que buscamos.

Conociendo las habilidades del grupo

“El primer día de entrenamiento, lo inicié con más dudas que ideas. Sin embargo fue más sencillo de lo que pensé.

Hagan grupos de cuatro! – Urgió uno de los entrenadores.
Vamos a hacer varias pruebas y nos daremos cuenta de cuáles van a ser sus especialidades.

Y al ritmo de los silbatos iban arrancando las pruebas de velocidad en grupos de cuatro. Al ver la diferencia con la que gané mi “hit” ya me iba suponiendo cual prueba iba a ser mi favorita, cien metros planos!

Ahora grupos de ocho! Vamos a probar resistencia y ver cuántas vueltas a la pista pueden aguantar.

Cada vez que alguien se quedaba detrás del grupo que lideraba la carrera, los silbatos rompían el silencio de la tarde, clara señal de desaprobación de los entrenadores, y además la única forma de comunicarse entre la explanada de los instructores y los cuatrocientos metros que conforman una vuelta a la pista de atletismo. Después de doce minutos ya conocía cual distancia iba a ser mi tortura.

Se puede tener a la persona correcta en el puesto incorrecto y desperdiciar un talento, de ahí que es necesario que el líder de un equipo de trabajo conozca las competencias de sus integrantes. Para esto pueden servir pruebas de aptitud, pero si no se cuenta con el tiempo suficiente, una revisión exhaustiva del currículo y trayectoria laboral junto con la entrevista personal a profundidad nos puede dar idea de las fortalezas de los miembros. Es indispensable armar un equipo de habilidades múltiples donde se aproveche al máximo las destrezas de cada uno, sólo así la sinergia de grupo alcanzará el óptimo.

Empezando a entrenar

Señores, los que vinieron el segundo día ya son ganadores! Lo fácil será quedarse en casa, hoy empieza lo difícil. -Sentenció el entrenador. Llevan descansando quince años de su vida, vamos a corregir eso en esta temporada.

No comprendía del todo el alcance de esas palabras, pero sin duda me quedaría claro los siguientes cinco años y mantengo esas palabras en mente aún hoy.

Nos agrupamos en especialidades, y los que caímos en la categoría de velocistas nos separamos de aquellos que correrían mayores distancias.

De ahí en adelante todo sería correr, tomar aire (pausa) escasos segundos y volver a correr, todo siempre al ritmo de un silbato que nos recordaba que nunca debemos bajar la velocidad.

En cada sesión la intensidad iba en aumento, me hablaban de la curva de aprendizaje y rendimiento y así inició la temporada.

Las sesiones de capacitación son un paso necesario para el grupo. Así como un atleta requiere entrenamiento continuo, un profesional de cualquier disciplina necesita actualizar sus conocimientos y competencias. No subestime el poder de la educación a lo largo de toda la vida. Un error común es suponer que colaboradores con años de experiencia ya no requiere capacitación, lo cierto es que el compromiso con el trabajo se refuerza con cada curso de renovación y actualización de conocimientos.

Un objetivo en la mente

Hagan lo que hagan siempre den lo mejor y su máximo esfuerzo, así no tendrán nada de que arrepentirse y serán exitosos. Quiero que este grupo gane las finales nacionales, pero no es lo que yo quiero sino lo que ustedes crean que pueden hacer. Si quieren ganar, créanselo, y trabajen duro por ese objetivo. – Esas palabras de vez en cuando acompañaban los descansos de los entrenamientos.

Desde los inicios del equipo nos quedó algo muy claro, nuestro objetivo era ir a una final Nacional de Atletismo y ganar la prueba de relevos de velocidad.

Mi consejo para los que lideran un equipo: tengan claro sus objetivos (aunque parezca esto un cliché de libros básicos de Administración), divulguen esos objetivos en el grupo, imprímanlos y déjenlos a la vista de los integrantes, cada día debe de empezar con el fin en la mente.

Pongan atención. – Dijo el entrenador. Van a ver un vídeo de Linford Christie, este velocista Británico fue el primero en desafiar la barrera de la edad como una limitante para estar en la élite mundial de los cien metros. Acá es el video en la final de 100m en las Olimpiadas de Barcelona, a sus treinta y dos años será la persona de más edad en ser campeón Olímpico de la distancia.

Con esta introducción realmente me intrigó lo que estaba a punto de ver, siempre me agradó leer historias de personas que desafiaban los paradigmas de la época y definitivamente ver a un tipo de más de treinta años imponerse a contendientes que tenían diez años menos era algo digno de ver.

El video inició y se podía observar al protagonista cerca del punto de salida, en sus momentos de preparación previos a la gran final. Su preparación física era envidiable, como si cada músculo de su cuerpo se hubiera preparado para este instante. Entonces entra en la etapa de concentración que le llamaba “el túnel”, segundos larguísimos donde desaparecía todo a su alrededor y sólo había un túnel y al final del mismo la meta. Todo era concentración y nada lo separaba entre él y su objetivo, cruzar la línea de llegada. Recordé lo que en algún momento le escuché a alguien: “El camino al éxito se recorre dos veces, primero en tu mente y luego en la realidad”. Entonces llega el momento decisivo, se alinean los corredores y haciendo gala de reacción, fuerza y velocidad, Christie cruza la meta, consagrándose en la historia.

Las metas grandes y pequeñas deben de estar claras y todos deben participar de ellas y vivirlas cada día y cualquier actividad del grupo debe de ser catalogada en estas dos categorías: lo que voy a hacer me acerca a mis metas o me aleja de ellas. Ya con esta respuesta tendremos claros las prioridades con que tenemos que empezar el día.

Las funciones dentro del equipo

Hoy conocerán las posiciones básicas en esta prueba de relevos. -Nos dijo el entrenador con expresión seria. El que inicia la prueba, debe de tener una salida explosiva y en pocos metros debe de dejar la prueba definida. Terminando de decir eso me volteó a ver, hizo una pausa y siguió hablando. El segundo puesto correrá una distancia mayor, y deberá aumentar la ventaja del equipo. El tercero correrá su distancia en una curva, tiene que mantener la ventaja y entregar el relevo listo para una victoria. El último, será el más veloz, y terminará lo que los demás iniciaron: la victoria.

Con estas básicas indicaciones, se inició la distribución de los puestos. Estaba consciente de que no era el mejor corredor de la distancia, ni el más fuerte, ni el más veloz, sin embargo sabía que mi reacción de salida era rápida y que podía enfocarme en esa característica y ser el encargado de ser el primer relevo, el que inicia la prueba. Mis compañeros compartían mi punto de vista y asintieron. Los puestos dos y cuatro también estaban claros para quienes serían, los más rápidos del equipo, hermanos que tenían una complexión atlética excelente. Y finalmente en la posición tres descubrimos que nuestro compañero no era muy rápido en las líneas rectas pero podía mejorar su velocidad en las curvas, asunto resuelto.

De esta forma, teníamos claro las funciones de cada puesto, así como las habilidades necesarias para cada uno y así, lo que cada quien tendría que entrenar adicional después de cada práctica.

Finalmente, lo que todos tendríamos que entrenar por igual, serían los cambios, esta difícil etapa que consiste en pasar la estafeta o relevo, entre cada miembro del equipo, mientras se corre a toda velocidad, sin disminuir el ritmo, sin pasarse de la zona establecida para ello, y lo más importante sin botar la estafeta. El momento de los tres cambios que hay en la prueba es el instante en que se contiene la respiración, porque debe de ser una acción tan precisa que el mínimo error hace perder la competencia. Es en este momento en que se ganan décimas de segundo esenciales para ganar una prueba, o para romper un récord. De aquí en adelante el equipo practicaría los cambios hasta que fuera una acción refleja, casi inconsciente, ejecutada a la perfección.

En un equipo de cualquier disciplina, el rol del jugador es tan relevante que debe de estar definido en su totalidad, conocerse las aptitudes requeridas y desarrollarlas al máximo para garantizar una ejecución impecable. Por lo tanto, es trabajo de un líder garantizar la eficiencia del equipo y estar asignando labores y roles en función de las habilidades de los miembros, desarrollar esas habilidades o bien encontrar a alguien más con las habilidades necesarias.

El mejoramiento continuo: Todos los retos son diferentes

Este es uno de los momentos por el cual han entrenado, esta es una prueba clasificatoria, deben de quedar entre los primeros doce lugares (de veinte equipos) y clasificaremos a la final que será dentro de dos meses. – Así nos dijo el entrenador minutos antes de entrar en la pista.

Para ser nuestra primera prueba, el equipo no se mostraba nervioso, eran las primeras muestras de lo que se convertiría en exceso de confianza. Después de cuarenta segundos, pasamos por la línea final como ganadores, fue una grata sorpresa que un equipo de novatos lograra la victoria, por una ventaja inesperada, casi engañosa, que nos hacia soñar que la final en las próximas semanas iba a ser algo tan fácil como esa carrera que acabamos de terminar.

Mientras nosotros caíamos en el error de creernos ganadores por adelantado de las próximas carreras, el equipo rival, otrora favorito y que hoy quedaba relegado a un segundo lugar, ya pensaba la forma de mejorar su actuación y de quitarnos el sueño.

Siempre vendrán buenos y malos momentos, cuando se lidera un equipo, y se enfrentarán retos de diferente magnitud y calibre. Nunca habrá dos pruebas iguales, nunca habrán dos rivales idénticos, por lo tanto se debe de preparar al equipo para que pueda adaptarse rápidamente a los nuevos desafíos. Si la cultura organizacional de la empresa no promueve la capacitación constante, el líder del equipo debe de asumir ese rol y estar atento a que ningún miembro caiga en el “punto de confort” y, por el contrario, estar buscando ese dinamismo en el aprendizaje, que permita al grupo estar listo para cualquier cambio en los retos.

El arte de sobreponerse a la adversidad

Por fin el gran momento llegó, así como a todos los equipos les llega ese momento para el cual se han preparado, llegamos al lugar donde se efectuaría esa final, solamente dos competencias, dos carreras más, nos separaban del podio. Así se estructuraba la competencia: semifinal y final.

Entramos a la primer prueba con la confianza del creernos mejor que todos, olvidando talvez, que la humildad es el primer paso a la grandeza. Dicen que las buenas lecciones no se olvidan, y esta fue una que se marcó en mi vida, como gran aprendizaje. Porque mientras nosotros nos regocijábamos de las victorias pasadas, nuestros rivales, se prepararon, mejoraron su desempeño, y para esa primer competencia de la final, nos derrotaron sin ningún problema, tomando revancha de semanas anteriores.

Cuando aparece la primera señal de infortunio, es común encontrar dudas dentro de los integrantes. Muchas de esas dudas son expresadas de manera verbal: “¿Podremos tener éxito?”, “¿Seremos realmente buenos?”. Sin embargo, la mayoría de las incertidumbres no salen a flote sino que permanecen interiorizadas. En ese momento, la labor del líder es reenfocar la mente del equipo, para no centrarse en el fracaso, sino, en las enseñanzas que llevarán a retomar la senda hacia el éxito.

-Es hora de una reunión de equipo – urgió uno de nuestros compañeros. Todos asentimos y los cuatro buscamos un lugar tranquilo para vernos las caras en el círculo de equipo, como le llamábamos a nuestra formación para hablar temas relevantes. Siendo sinceros, llegamos acá, sintiéndonos los número uno, pero no lo demostramos. La verdad debemos ser más humildes. ¿Qué nos pasó? Subestimamos al contrario y no dimos lo máximo…no dimos lo máximo. Saben algo, no quiero tener que arrepentirme nunca más de no dar lo mejor de mí. Todos de acuerdo? Sí!!. Pase lo que pase llegamos como equipo y saldremos como equipo. Hoy haremos el pacto de humildad, nos quedan tres días para reflexionar, y para que cada quien busque lo mejor de sí.

Hay un momento, donde se debe de enfrentar la derrota. Y, aunque como humanos no nos gusta el fracaso, debemos estar preparados para ese momento. Estar con los sentidos afinados, para poder aprender de esas experiencias, y tener el temple y el carácter de equipo para poder salir renovados y con más ambiciones. El líder del equipo debe estar atento para motivar al equipo y convertir las fuerzas restrictivas en fuerzas impulsoras, es decir en transformar los errores en aprendizajes y los obstáculos en motivadores.

Por fin, llegó el día de la esperada final. Desde la mañana, al levantarnos, los nervios se hicieron presentes, pasaban muchas cosas por la cabeza: -Entrenamos todo un año para este momento, no podemos fallar.-Me decía constantemente.

El reloj marcó la hora de ingresar al recinto deportivo, entramos en el estadio, casi lleno, miles de personas estaban ahí ansiando ver la esperada prueba. Una de las mejores sensaciones del mundo, es una multitud aplaudiendo y aclamando, en ese momento empiezas a sentir que la adrenalina recorre todo tu cuerpo, y todas tus dudas empiezan a desaparecer, por ese momento, por esos minutos haz esperado toda la vida, por ese instante haz entrenado trescientos días.

Corredores vayan a sus posiciones!- Así indicó el juez. Y de esta forma cada quien fue a su posición, nos detuvimos un momento y los compañeros del equipo nos volteamos a ver y alzamos el dedo índice apuntando al cielo, como indicándonos que íbamos por el primer lugar, un voto de confianza entre nosotros.

Fui caminando hasta la mi puesto, me correspondía iniciar la carrera. Los latidos cada vez se aceleraban más. Poco a poco el bullicio del público en tu mente se va apagando, ya no los escuchas más, empiezas a oír tu respiración, el ritmo de tu corazón resalta en las venas. De pronto también en tu cabeza todo empieza a desaparecer y sólo ves el carril por el cual vas a correr, en esos segundos en tu mente haces el recorrido, y recuerdas “El camino al éxito se recorre dos veces, primero en tu mente y luego en la realidad”. Ya estás listo para empezar. Por fin ves el “túnel” y entiendes la técnica del corredor británico

Corredores a sus marcas!. Lentamente me postré en la posición de salida, preparando cada músculo para en menos de once segundos dar todo lo que tenía, en este momento la meta lo era todo, lo demás no importaba, sabía cuántos pasos me separaban de mi compañero, sabía como corría el contrario, sabía como afectaba el viento en esa distancia.

listoooos! Aguanté la respiración, faltaban tres segundos para el inicio, es ahora o nunca, me dije. Tensos todos los músculos esperé la señal de salida.

Fuera! Arrancó la competencia, y con la mayor velocidad salimos los ocho corredores. Horas y horas de ensayo estaban por probarse en el negro asfalto, se escuchaba el sonido de las espuelas de metal de los zapatos de carrera, me empujaba el deseo de ganar más que cualquier otra cosa, y eso nos llevó a tomar la delantera desde el inicio. Cada corredor hizo su trabajo, con precisión se fue aumentando la ventaja centésima a centésima, y sobre el esfuerzo de cada uno se construyó una enorme victoria. Entramos de primero junto con la ovación del público.

La habilidad sobreponerse al fracaso hace la diferencia entre en equipo ganador y un equipo derrotado. La razón por la cual la gente fracasa es porque siguen pensando que cometer errores es malo y se renuncia al segundo intento y a la mejora continua. La mentalidad ganadora deberá ser parte de los valores de equipo que el líder debe impulsar, para poder finalmente, hacer del éxito un hábito.

En un podio recibimos la preciada medalla de oro, la cual todavía hoy brilla en mi habitación, pero más valioso que eso, fue el aprendizaje de cómo ir construyendo un equipo, como entrenar continuamente, como apreciar las diferentes capacidades de los miembros, como desarrollar la humildad, como sobreponerse al fracaso y como tener un objetivo en la mente hasta lograr la victoria.

Como personas individuales podemos hacer grandes cosas, como equipo podemos hacer cosas extraordinarias.

Acerca del autor: El Ing. Randall Quesada Lobo, MBA es Gerente de Grupo de Mercadeo en Bimbo (México), y miembro del Consejo Editorial de Misfinanzasenlinea.com.

Publicado en Grndes Pynes